sábado, 28 de junio de 2014

Faro Budiño (O Porriño)

En este artículo propongo un recorrido por uno de los lugares más interesantes, mágicos y bellos del concello de O Porriño: Faro Budiño (42º07’18.4’’N 8º35’21.4’’O), una imponente formación granítica con paredes verticales de hasta 90 m de altura.


Una de las posibilidades para llegar a Faro Budiño es hacer una ruta andando por el Sendeiro das Greas (GR 58). Es un paseo bonito y fácil  que comienza en el Castelo de Cans y pasa por las Penas de San Cibrán, para finalizar en Faro Budiño.


Pero si preferimos acceder en coche, debemos tomar la carretera PO 510 de O Porriño a Salceda de Caselas y desviarnos hacia el barrio de Bernunes (42º07’04.3’’N 8º35’20.1’’O), donde cogeremos una pista asfaltada que asciende por una fuerte pendiente. Una vez en el alto, continuamos por otra pista de tierra que parte a la izquierda y que nos lleva hasta el merendero y el refugio de montaña, situados a pocos metros de la cumbre de Faro Budiño.

Nada más comenzar el camino de subida a la cumbre nos encontramos con la llamada Cova dos Nenos, situada bajo un gran batolito de granito, y en cuyos laterales se aprecian una serie de marcas talladas en la roca y unos canales que podrían servir para drenar el agua que entra en la cueva cuando llueve.


Al fondo de la cueva hay un pequeño agujero de salida al que se accede por unos escalones labrados en la roca.



Seguimos por el sendero y subimos por una serie de peldaños de madera, hasta llegar a la cumbre. 


Desde aquí podemos contemplar una espectacular vista del Valle del Louro, Porriño, Salceda, Tui, Salvaterra, Ponteareas, As Neves, A Cañiza, Covelo y Portugal, incluidas las cumbres de la sierra de Peneda-Geres.



Como dije al principio de este artículo, Faro Budiño es un lugar mágico, y una excepcional muestra de la fascinación que provoca la encontramos al pie de la roca más alta de la cumbre. 


Bajo la enorme masa granítica hay una pequeña entrada por la que podemos introducirnos, no sin cierta dificultad. 


Una vez en el interior, nos hallamos dentro de una brecha de paredes verticales que forman un estrecho pasillo en las entrañas de la roca. 




A los pocos metros, este corredor forma un pequeño recodo a la derecha, en el que tendremos que franquear unas rocas que dificultan el paso.


Y aquí, nos encontramos con el mágico catabún o badabún, una gran piedra suelta que reposa sobre el suelo justo al final de este pasadizo y tras la cual se abre una vertiginosa caída al vacío de más de 90 m. 


Cuenta la leyenda que en tiempos muy antiguos se hacía golpear el catabún o badabún contra las paredes del enorme penedo, lo cual provocaba un sonido cuyo eco retumbaba en todas la comarca de la Louriña, y que al parecer servía para avisar de la llegada de enemigos.

Se supone que durante la Edad Media, en la cumbre de Faro Budiño existió una acrópolis de la cual aún se pueden apreciar restos de viviendas y muros. Por otra parte, en Galicia y Portugal es frecuente encontrar montes con el nombre de “Faro”, cuyo origen muy probablemente se deba a que en sus cimas se encendían hogueras que alertaban del peligro. La señal de alarma era observada desde otros montes que a su vez procedían a encender hogueras, de modo que el aviso de peligro era transmitido y se propagaba a gran velocidad de una comarca a otra, de una ría a la siguiente. Esta explicación se vé refrendada por el hecho de que en la cercana localidad portuguesa de Valença existe un monte llamado Faro y en Covelo está el Faro de Avión, ambos visibles desde Faro Budiño, por lo que formarían parte de una compleja red de comunicación.



Parece por lo tanto plausible la explicación de que Faro Budiño cumpliera una misión de aviso ante incursiones enemigas. Pero... ¿qué sucede con la historia del cadabún? ¿Es posible que haya existido ese ciclópeo mecanismo mediante el cual se hacía percutir la gran piedra contra la roca? ¿Cómo se accionaba? ¿Podría producir un sonido tan fuerte como para que pudiera oírse en todo el valle? ¿Es tan sólo un mito fruto de la imaginación popular? Probablemente jamás podremos dar respuesta a todas estas preguntas, y el catabún seguirá formando para siempre parte de las leyendas que rodean este mágico lugar.


Datos geológicos

La Sierra de Faro Budiño es un cordón montañoso alargado que se extiende por el N hasta el Penedo y por el S hasta Penizas. Forma parte del macizo de Morais-Porriño,  situado entre la provincia de Pontevedra y Portugal.


La parte española del macizo tiene forma semielíptica y mide unos 15 Km de N-S y 18 Km E-O. Por el S, su límite son los sedimentos aluviales cuaternarios del río Miño. Al E y O la sierra está cortada longitudinalmente por dos potentes fallas por las que corren ríos y arroyos que han dado lugar a cauces estrechos y profundos en forma de V. Por la primera de estas fallas discurre el cauce del Louro, y también, en el primer tercio, el del Caselas, cuyas aguas corren hacia el S. La segunda es una gran fractura situada al O, que pasa por Cans y Abarrín, y que separa el Faro Budiño de la Sierra de Cuervos.

Las principales alturas de la Sierra de Faro Budiño son Adresa (352 m), Corucho (450 m), Faro Budiño (396 m) y Pinizas (303 m). Estas cumbres situadas al E del río Louro, son de menor altura que las que cierran el valle por el O, las cuales superan los 500 m. Si comparamos los dos puntos más elevados de ambas, el Galiñeiro (709 m) supera en más de 300 m al Faro Budiño.

En cuanto a la formación del macizo de O Porriño, tuvo lugar durante la Orogenia Hercínica, en un periodo comprendido entre el Devónico Medio (390 millones de años) y el Carbonífero Superior (318 millones de años). Surgió debido al choque de placas tectónicas de dos pequeños continentes, denominados Laurentia y Báltica (Euramérica), con las del gran continente de Gondwana (Sudámerica, África, Madagascar, Indostán, Australia y la Antártida).

El macizo es lo que se denomina un plutón postcinético, es decir, una masa de magma formada a gran profundidad bajo la corteza terrestre y que ha ido emergiendo hacia la superficie, donde ha llegado ya consolidada después de un lento proceso de enfriamiento. Se denomina postcinético porque surgió hace unos 290 millones de años (García Garzón.1983), después de todas las principales fases deformativas ocasionadas por el choque de las placas tectónicas.

Por lo que se refiere a las rocas presentes en la sierra de Faro Budiño, son principalmente granitos de grano medio-grueso y grueso en los que no hay presencia de gneis, micacitas o esquistos, materiales que si están presentes en la Sierra del Galiñeiro. Este hecho indica que la sierra de Faro Budiño se formó con posterioridad a la del Galiñeiro. Además, en algunas zonas de este macizo, la presencia de feldespato potásico ha producido que las rocas tengan el característico color conocido como rosa-Porriño.

Las sierras del Faro Budiño y del Penedo delimitan el valle del río Louro por el E, mientras que por el O el límite lo marca la Sierra del Galiñeiro. El valle del Louro es una concavidad tectónica rodeada de masas de granitos, gneis y micacitas, en cuyo centro se produjeron una serie de fracturas y hundimientos. Forma parte de la Depresión Meridiana, que se extiende de N-S por 140 km entre las localidades de Tui y Carballo, en una sucesión de valles de suaves pendientes, limitados a E y O por formaciones montañosas.


El Louro es el principal río de la sierra de Faro Budiño. Este río nace en Pazos de Borbén y recorre 30,5 km a través de los concellos de Redondela, Mos, Porriño y Tui, hasta desembocar en el río Miño. 


En su curso bajo, el Louro atraviesa el enclave de las Gándaras de Budiño 42º06’46.6’’N 8º37’48’’O), un auténtico paraíso para la fauna.

El Caselas es el segundo río en importancia, y recorre los concellos de Salceda, Salvaterra y Tui. Además existen otros ríos menores como el Furnia (Tui y Tomiño) y el Cereixo (Tomiño), y regatos como el Becerreira, en la base del Faro Budiño, o el Pozo de Regadeiro, situado más arriba, en Vacaria.

Apuntes históricos

El valle del río Louro, y las Gándaras de Budiño en particular, ha sido poblado por el hombre desde la más remota antigüedad. Durante los periodos glaciares e interglaciares del paleolítico, algunos de los primeros gallegos habitaron las riberas del Louro y el Miño, y a falta de cuevas, utilizaron taludes y otros lugares como refugios que les sirvieran de abrigo.

En 1949 José María Álvarez Blázquez y Fermín Bouza Brey dan a conocer nuevos hallazgos en la comarca de Tui (Areas, Randufe, Ribadeluro, Guillarei, Baldranes..). En 1963 se produce la excavación del yacimiento paleolítico de las Gándaras de Budiño, descubierto por E. Noon, realizada por Emiliano Aguirre, el pionero de las excavaciones en Atapuerca. En esa excavación se recuperaron 651 artefactos (bifaces, triedos, hendidores, picos, cuchillos...) y 56 piedras de cuarzo y cuarcita. Los resultados de la prueba de radiocarbono dataron la edad de los restos entre 26.700 (+3.600 a 2.500  años) y 18.000 años (+300), lo cual ha suscitado una enorme polémica ya que o bien se trataría de un yacimiento muy tardío para el tipo de industria lítica encontrada, o bien fallaron las pruebas del carbono.

Ya en época histórica, sabemos que por el valle del Louro, a los pies de la impresionante mole de Faro Budiño, discurría la vía romana XIX de la época de Augusto. Esta calzada partía de Brácara Augusta (Braga) hacia Ponte de Lima, y atravesaba la provincia de Pontevedra por la Depresión Meridiana, pasando por Tude (Tui), Turoqua (Pontevedra), Aquis Celenis (Caldas de Reis) e Iria Flavia. Luego continuaba hasta Martiae (Marzán) y Lucus Augusti  para finalizar en  Asturica Augusta (Astorga). Durante esta época se construyen las viviendas del castro de Santa Tegra (A Guarda), que será habitado desde el siglo I a.C, época del emperador Augusto, hasta finales de la época Julio-Claudia (68 d.C.).

A comienzos de la Edad Media, existe constancia de que desde mediados del siglo V Faro Budiño formaba parte de la comarca Terra de Toroño, situada estratégicamente en el camino hacia Tui y Portugal.

Como ya dije anteriormente, parece muy probable que igual que ocurría con otros montes de nombre “faro” o “facho”, en la cumbre de Faro Budiño se encendieran hogueras que avisaran de ataques o invasiones. Sabemos que en 1014 Olaf Haraldson (995-1030) desembarcó en A Guarda y saqueó Tui, incendiando la villa y llevándose prisionero al obispo y al clero. Haraldsson siguió con su incursión hasta que Alfonso V de León (994-1028), rey criado en Galicia por el conde Menendo, le venció y le obligó a reembarcar y huir. Pese a su sanguinario pasado, en 1164 Olaf Haraldsson fué canonizado y convertido en San Olaf, patrono de Noruega. 

A finales del siglo X o principios del siglo XI, se funda el monasterio de San Salvador de Botinio (Budiño). La mitad de este monasterio pertenecía a la familia del conde Fernando, y a su muerte pasó a ser propiedad del rey Alfonso VII, por sentencia judicial.

En 1126 el rey donó esta parte del monasterio a Gómez Núñez, sobrino del conde Fernando, quien a su vez, el 26 de julio de ese mismo año, legó el monasterio y sus tierras a la benedictina abadía de Cluny, fiel aliada del reino de León. Existe constancia de que el rey Alfonso VII confirmó esta donación en el mes de agosto de 1142, a petición de Pedro el Venerable, abad de Cluny.


La iglesia parroquial de Budiño fue construida a mediados del siglo XII, y se cree que en ella trabajaron los canteros que habían participado en las obras de la catedral de Tui. En torno el monasterio estaban las casas en las que llegaron a vivir hasta diez monjes. Pronto llegó un periodo de decadencia, en el que se cuenta que los monjes llegaron a vivir en chozas de paja, y que se vieron obligados a vender el cáliz para poder comprar alimentos, tal era el estado de abandono y pobreza en el que se encontraban.

La orden de Cluny hizo varios intentos de recuperar el monasterio, pero finalmente en 1435 fue suprimido y sus bienes pasaron a pertenecer a la diócesis de Tui. El templo del monasterio se convirtió en la iglesia parroquial, que es lo único que se conserva actualmente, junto con los restos del "muíño del monasterio", en el río Becerreira. 


En la iglesia se han realizado varias reformas y modificaciones, pero aún conserva su planta original, las columnas y el arco del ábside románico y la pila bautismal.



Como indique anteriormente, parte del monasterio de Budiño pertenecía al conde gallego Gómez Núñez (Gomes Nunes), señor de Toroño y conde de Tui, cuya trayectoria política y militar fue cambiante, a veces a favor del reino de León y otras veces partidario de los Condes de Portugal.

En aquella época reinaba Doña Urraca, condesa de Galicia, hija de Alfonso VI y esposa de Raimundo de Borgoña. 

Doña Urraca (wikipedia.org)

Su hermana Teresa de León, condesa de Portugal y esposa de Enrique de Borgoña, era la madre del Infante Alfonso Henriques, que llegó a ser el primer rey de Portugal. 

Alfonso Henriques (wikipedia.org)

Será este un período de luchas constantes por el poder entre los partidarios de Urraca, de su segundo marido Alfonso I el Batallador, de su hijo Alfonso Raimundez y de su hermana Teresa de Portugal.

En 1110 Gómez Nuñez toma la fortaleza de São Cristovão para Enrique de Borgoña, conde de Portugal, y dos años después obtiene el cargo de mayordomo, el de mayor rango dentro de la corte de Portugal.

El 17/09/1111 Alfonso Raimundez (1105-1157), hijo de la reina Doña Urraca, será coronado rey de Galicia en Santiago de Compostela por Gelmírez y los nobles gallegos, entre los que se encuentra Pedro Froilaz, conde de Traba y tutor del pequeño Alfonso, que tan sólo contaba seis años de edad.

Alfonso Raimundez nació en Caldas de Reis y pasó parte de su infancia en el castillo de Vilasobroso, que pertenecía a Gómez Núñez. Este hecho creó un fuerte vínculo entre ambos, que explicaría el hecho de que durante todo su reinado, el castillo de Vilasobroso estuviera en poder del noble gallego.

Alfonso VII (wikipedia.org)

En 1117 Urraca ordena al conde de Traba que castigue cruelmente a los habitantes de Santiago de Compostela que se habían sublevado contra ella y Gelmírez. Las tropas de Gómez Núñez participaron en la represión.

Gelmírez (wikipedia.org)

En 1118 Gómez Núñez es nombrado alcalde de Talavera de la Reina por Alfonso VI, al que apoyaba en su lucha contra su madre Doña Urraca.

A principios de 1120, tras el tratado de paz entre Urraca y Alfonso, Gómez Núñez regresa a Portugal y se alía con la causa de Teresa y de su hijo el infante Alfonso Henriques. De 1120 a 1125, la condesa Teresa y su amante Fernando controlaran territorios al N del Miño, en Tui y Ourense.

En 1126 Alfonso es coronado rey de Castilla y León con el nombre de Alfonso VII. En Zamora, Gómez Núñez y la mayoría de los nobles gallegos le juran lealtad.

En febrero de 1129 Goméz Núñez recibió la tenencia del feudo de Toroño, que ostentará hasta marzo de 1131. En Toroño tenía su fortaleza, un número indeterminado de castillos, entre ellos Vilasobroso, y un importante contingente de caballeros y tropas. Durante esta época, tanto la fortaleza de Cans como la de Faro Budiño, se hallaban en poder de Gómez Núñez.

Gómez Núñez es nombrado conde de Tui a efectos jurisdiccionales, pero vuelve a decidir cambiar de bando. Deja de ser partidario de Alfonso VII y se hace leal a Alfonso Henriques, rey de Portugal, que había pactado con el rey de Navarra un ataque a Castilla por dos fronteras a la vez. En 1137 se produce una fallida invasión portuguesa de Galicia en la que el rey de Portugal y los condes gallegos Gómez Núñez y Rodrigo Pérez toman Tui, que será reconquistada por Alfonso VII unos meses después. 

Alfonso VII dirige sus tropas a Portugal y se planta frente al castillo de la Peña, en Sintra. La intervención de los condes portugueses y españoles evitó la guerra y se firma un tratado de paz.

Gómez Núñez acabará abocado al exilio en el monasterio benidictino de Cluny, donde morirá ese mismo año.

La figura de Gómez Núñez sigue siendo bastante desconocida, pero es sumamente atractiva y refleja la lucha de poderes que existía en la época y como los condes gallegos, especialmente aquello cuyos dominios se hallaban cerca de Portugal, cambiaban sus alianzas con los monarcas de un lado y otro del Miño, según su conveniencia.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.