lunes, 22 de junio de 2015

Dolmen de Axeitos y Menhir de Cristal

El Dolmen de Axeitos o Pedra do Mouro se encuentra en el lugar de Axeitos, en la parroquia de San Martiño de Oleiros (Ribeira), al SO de la Serra do Barbanza, en una zona de pendiente suave a unos 42 m de altura sobre el valle del río Arte. El lugar donde se erige fue adquirido en 1975 por la Diputación Provincial de A Coruña y en 1984 se realizaron obras de acondicionamiento y acceso, como la construcción de un aparcamiento y de un muro de  cierre.


El de Axeitos es uno de los dólmenes mejor conservados de la Península Ibérica y desde mi punto de vista, uno de los más hermosos. Su fecha de construcción se estima entre el 4000 al 3600 a.C.

La cámara del sepulcro es ovalada y está formada por siete ortostatos, sobre tres de los cuales descansa la cubierta de 3,20 m X 2,40 m. La entrada de la cámara se orienta al ESE y mide 1,12 m de ancho. Las dimensiones del interior son 2,5 m de largo, 3,20 m de ancho y 1,80 m de altura.


El dolmen de Axeitos es un sepulcro de corredor, el cual originalmente constaba de dos tramos de losas y medía alrededor de 2,5 m. Su longitud actual es de 1,5 m y sólo se conservan tres losas que sobresalen unos 40 cm del suelo, habiendo desaparecido la totalidad de su cubierta.


Podemos señalar que uno de los ortostatos presenta en su cara interior un grabado en forma de cruz y otro con un surco vertical y dos horizontales. Además, a  unos 7,5 m del corredor se halló un ídolo antropomórfico que probablemente fué depositado con posterioridad a la construcción del túmulo.

Aproximadamente a 1,9 Km del Dolmen de Axeitos, en el lugar de Cristal (Bretal, Olveira) y a pocos metros de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, podemos ver un menhir descubierto en la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo y que actualmente se encuentra en la finca de una vivienda particular.

El menhir de Cristal fue hallado a unos 100 m del lugar donde se encuentra hoy en día, en una finca al otro lado de la carretera cerca del arroyo de Vilaverde, el cual vierte sus aguas en la Lagoa de Carregal, en Corrubedo. Según sus descubridores y actuales propietarios, se hallaba en posición horizontal y enterrado a unos dos metros de profundidad, junto con otro menhir semejante pero de menor tamaño y otras piedras dispuestas en círculo.


El menhir de cristal mide 2,15 m de alto y presenta un lado recto mientras que el otro es convexo. La base y la mitad inferior son subcilíndricas, con un grosor máximo de 50 cm, y gradualmente va estrechándose hasta acabar en una punta roma de unos 20X15 cm.

Su superficie es muy regular y bastante pulida. En la mitad superior de una de las caras hay grabadas nueve cazoletas, mientras que en la otra cara se aprecia otra más. También se distinguen seis rebajes de unos 20-30 cm de largo y 14-8 cm de ancho, que probablemente fueron realizados con posterioridad a las cazoletas ya que han dañado dos de éstas.


Los menhires (del bretón men, piedra y hir, larga) o pedrafitas, son monolitos de simbolismo fálico relacionado con la fertilidad y la regeneración, así como con los ritos funerarios y de ultratumba. En Bretaña aparecen a menudo vinculados a monumentos megalíticos. En Galicia, debido al escaso número de menhires que se conservan en la actualidad, resulta difícil establecer esta relación. En este caso parece que se confirma debido a la cercanía tanto al dolmen de Axeitos como a otros grupos de túmulos, como las mámoas de Monte Facho o de Outeiro Gordo.

viernes, 29 de mayo de 2015

El Coloso de Pedralva

En el centro de la hermosa ciudad de Guimarães, Patrimonio de la Humanidad, en una placeta de la Alameda del Doctor Mariano Felgueiras, podemos contemplar la misteriosa y polémica escultura del llamado Coloso de Pedralva.


Si fuera, como algunos piensan, una escultura protohistórica, por sus características formales y tamaño el Coloso de Pedralva sería una pieza excepcional que no tendría similar en la Península Ibérica. Pero la verdad es que no nos hallamos ante una estatua realizada en tiempos remotos.

Algunos han querido ver en su tosco labrado un origen prerromano, mientras que otros lo databan en época galaico-romana. Sobre su significado también se suscitaron un sinfín de especulaciones. Para unos era una deidad, como Lug o Sucellos (dios celta equivalente a Hércules o a Thor y que se suele representar con un martillo en la mano derecha), mientras que otros opinan que se trata de un gran jefe, un guerrero legendario, un personaje de carácter sagrado, quizás un tótem o una estatua dedicada al culto fálico.


La escultura está incompleta y ha sufrido diversas alteraciones. Actualmente podemos distinguir que se trata de una figura masculina desnuda que está sentada con la pierna izquierda estirada, sobre la cual se distingue un posible falo, mientras que la pierna derecha está doblada por la rodilla. El brazo derecho está extendido, como si empuñara algún arma y el izquierdo pegado al cuerpo. La cabeza no presenta ojos ni boca, apenas un esbozo de nariz y en su parte superior se aprecia lo que pudiera ser un casco.


El descubrimiento del Coloso

En el artículo de Mário Cardoso, Presidente de la Sociedade Martíns Sarmento, publicado en 1928 por el Centro de Estudos do Patrimonio de la Casa de Sarmento, se nos narran las circunstancias en las que se produjo el descubrimiento de la estatua del Coloso.

En 1876 Martíns Sarmento fue informado por el Padre Antonio, párroco de la feligresía de Pedralva, de que en el Monte dos Picos en el lugar conocido como la Chã do Ferrujal, cerca de la Quinta das Eiras situada al O del alto de Pena-Província y a medio camino entre la Iglesia de Pedralva y el lugar de Carvalho d’ Este, en la carretera de Lanhoso a Braga, existía una estatua colosal cortada por la cintura y que representaba a un gigante.

Sarmento acudió al lugar, un bosque de carballos en monte abierto. La estatua se encontraba en muy mal estado y sus tres partes se hallaban separadas y situadas en distintos lugares, a escasos metros una de las otras. La primera en ser hallada por Martins Sarmento fue la parte inferior, mientras que la superior y la intermedia aparecieron días después. Una vez contó con todas las piezas, pudo ver que se trataba de una figura sentada sobre una base y en la que se apreciaba su brazo derecho levantado y la pierna izquierda extendida. Pero lo que realmente llamó su atención fue la presencia de un miembro viril, deficientemente diseñado y de unos 95 cm, que pendía hacia un lado sobre los testículos y que a juicio del insigne arqueólogo era el único indicio que demostraba la antigüedad de la estatua.

Mário Cardozo explicaba en un artículo publicado en la Revista de Guimarães, que el nombre de Colosso de Pedralva le fue puesto por Martíns Sarmento, ya que en la zona lo conocían como el “homem de pedra”. Ya en este artículo Cardozo plantea que es posible que en verdad se trate de un bloque de piedra desbastado por un cantero, para que posteriormente fuera trabajado por el escultor y reducido a unas proporciones menores. También destaca las serias dudas que el propio Martíns Sarmento tenía sobre la antigüedad de la estatua y que menciona en uno de sus escritos: “Se não fosse a particularidade da obscenidade da figura, ia retratar-me acerca da sua grande antiguidade. Quem examina a cor da pedra, põe-lhe em dúvida a idade: umas vezes, e em certos sitios, parece antiquíssima, outras não. Que o desligado das pernas e do braço indica já um estado pouco bruto no artista, é inegável”.


Inmediatamente a Sarmento se le metió en la cabeza la necesidad de adquirirla y en septiembre de ese mismo año se puso en contacto con la Junta de la Parroquia, quien le pidió un precio de 15 libras. Él les ofreció la mitad por llevarla a la Citania de Briteiros y el resto si después de estudiarla resultara antigua. Uno de los carreteros con los que trató para ver la posibilidad de transportar la estatua hasta la Citania, le dio una versión sobre la procedencia del Coloso. Éste se encontraba en Pena-Província y se intentó llevarlo hasta el monasterio de Tibães, pero la tentativa fracasó al llegar a Pedralva, donde fue abandonado. Sarmento hace referencia a la presencia de restos de castros y de construcciones de “Mouros” en el monte de Pena-Província, lo que interpreta como una posible prueba del carácter protohistórico de la estatua.

Durante unos años Sarmento se olvidó de la estatua y se dedicó a otras investigaciones, hasta que en 1890 realiza nuevos comentarios en sus cuadernos, entre los que destaca un detalle de las medidas del Coloso: longitud de la base 2,22 m; altura del asiento 1,10m; diámetro mayor de la barriga 1 m; diámetro menor de la barriga 92 cm; fémur de la pierna doblada 90 cm; tibia de la pierna doblada 95 cm; pies de 50 cm y 73 cm de largo y 40 cm de ancho; falo 95 cm de largo y 15 cm de ancho; altura de la cabeza 1,40 m; corona de la cabeza 60 cm; cara 1 m de altura y 60 cm de anchura; distancia entre los hombros 1,65 m; brazo extendido 1,15 m de largo y 55 cm de ancho; altura de la espalda 85 cm. Al parecer la estatua primitiva ya había sido cortada, con las proporciones debidas, para ajustar la pieza superior e inferior. Sarmento comenta que la tercera pieza sólo se explicaría por error en las proporciones, ya que la superior era mayor que la inferior.

La estatua fue adquirida en 1892 a la Junta de la Parroquia de Pedralva y en 1893 Sarmento cuenta como, sin consultar con nadie, el cantero de Braga, Miguel Hermosa, cortó la zapata de la estatua ya que le pareció idónea para hacer un umbral. El Coloso fue trasladado a una parcela de 12 m2 situada en Bouça-Velha y adquirida por la Sociedad Sarmento a Dña. Francisca Machado, propietaria de la Casa das Eiras. Para el transporte fue preciso emplear siete yuntas de bueyes, siendo el gasto total de 16.120 reales.

El  28 de mayo de 1877 Martíns Sarmento habla en Briteiros con el Padre Antonio, quien le informa de la existencia de una estatua aún mayor que la del Coloso: “Este novo monstro estará esboçado num penedo......A respeito das figuras, acrescenta que nunca ouviu que elas fossem destinadas para o Bom Jesús, nem para Tibães: que são antiquíssimas

En 1923 la Sociedad envió una carta al abad de Pedralva para conocer el estado en el que se encontraba la estatua. El Padre João Manuel Gonçalves Afonso Salgado contestó informando que la estatua seguía en la Bouça Vella y que estaba de pie hace unos ocho años, pero que en ese momento se encontraba en el suelo, en partes, ya que una noche sujetos desconocidos la habían tirado valiéndose de una palanca de madera.

A la vista de esa información, en 1928 miembros de la Sociedad inspeccionan el Coloso e informan a su presidente, Dr. Joaquím José de Meira, en los siguientes términos: “Mãos vandálicas tinham conseguido tombá-lo sobre o lado direito, mas, felizmente, encontra-se intacto.... Urge que a Sociedade Martíns Sarmento, a não ter possibilidade de mandar transportar até ao seu Museu tão importante monumento, ligado talvez ao culto fálico ou supertiçao da virtude procreadora de certas pedras em caso de esterilidade, monumento este por certo desconhecido de muitos arqueólogos, mande pelo menos ergue-lo novamemente naquele local, jumtando as partes em que está fraccionado.....”. Al año siguiente, ante la imposibilidad de transportarla hasta el castro de Briteiros, como era el deseo de Martins Sarmento, el nuevo presidente Dr. Eduardo de Almeida decidió llevarla al Museo de la Sociedad y situarla en el claustro gótico del Convento de Santo Domingos. El traslado desde unos 30 km fue muy dificultoso y llevó cinco días, costando 2.252 escudos.

El Coloso fue el foco de interés de los arqueólogos que visitaron la Sociedad Martíns Sarmento durante el XV Congreso Internacional de Antropología e Arqueología Prehistóricas, celebrado del 21 al 30 de septiembre de 1930.

La polémica

La bibliografía sobre el Coloso de Guimarães es realmente exigua y prácticamente se limita a las anotaciones de Martíns Sarmento y a los comentarios a las mismas de Mário Cardozo. Este hecho en si mismo resulta bastante revelador, en el sentido de que si se tratara de una pieza con interés arqueológico, sin duda su carácter excepcional al ser única en la Península Ibérica debería haber suscitado más atención por parte de los investigadores.


En la página 152 del Catálogo de Piezas del Museo de Martíns Sarmento, aparece la referencia de la estatúa denominada Colosso de Pedralva y en la que se hace constar que se desconoce el significado de esta escultura y que posiblemente se relacione con el culto fálico lusitano de tiempos protohistóricos. Sobre su procedencia se menciona al Monte dos Picos de la feligresía de Pedralva, cerca de un lugar donde existían vestigios de un castro y varias mámoas.

La antigüedad de esta estatua ha sido puesta en duda desde el mismo momento de su descubrimiento, cuando algunos informadores de Sarmento le indicaron que se trataba de un bloque apenas desbastado para que el escultor trabajara posteriormente sobre él, para crear la estatua de un Goliath para el Santuario del Bom Jesús, un San Juan para la ciudad de Braga o para el monasterio benedictino de Tibães, o tal vez una escultura de Neptuno. De todos modos, estas informaciones tampoco eran fidedignas y sólo se basaban en la forma y la posición de la figura. Aparentemente nos es el tipo de estatua que sería de esperar en el siglo XVIII y comienzos del XIX para decorar el Bom Jesús o un monasterio, ya que parecería que una figura en la que destaca su miembro viril no tendría cabida en un lugar de culto cristiano, aunque habría que saber cuál sería su aspecto definitivo una vez que el escultor la hubiera terminado.

De todos modos, tampoco tienen el menor fundamento aquellas otras interpretaciones que pretenden remontarla a la época castreña basándose únicamente en su aspecto tosco y rudo, ignorando que carece del hieratismo y rigidez de las estatuas características de esa época, como las de los guerreros galaicos, ya que a pesar de su aspecto bruto, está dotada de cierto movimiento y plasticidad. Pero tampoco esta sensación de movilidad del Coloso supone una prueba inequívoca de que sea moderna.

Por lo que se refiere a su posible vinculación con cultos fálicos, también resulta problemática, porque el supuesto falo está tan mal definido que incluso algunos lo han interpretado como los pliegues de un manto o como un paño que cubre la figura a modo de taparrabos, aunque en cualquiera de estos dos casos, si en verdad se tratara de una prenda de vestir, debería continuar por la espalda del Coloso, lo cual no sucede.

Otro hecho que hay que tener en consideración es el hallazgo de un segundo ídolo al parecer también procedente del Monte de los Picos. Este montel forma parte de una serie de alturas que se extienden en sentido SO-NE (montes de Morreira, Santa Marta, Falperra, Sameiro) y que por el alto de Pena-Província se une al Monte da Senhora do Pilar  en Lanhoso. En Monte dos Picos, Martíns Sarmento encontró restos de un largo muro que estaba derruido, de una casa circular y de otras edificaciones. En la cumbre había unas rocas de grandes dimensiones tumbadas unas sobre otras y que formaban unas grutas naturales

La escultura fue adquirida en 1893 por Martins Samento y actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de la Sociedad en Guimarães. Fue hallada en un pozo en la Casa das Eiras, propiedad de Dña. Francisca Machado, quien ya le había vendido a Sarmento la parcela en la que en principió se emplazó el Coloso. Se trata de una estatua granítica de 1 m de altura y tosca factura, que representa a un posible ídolo viril que cruza los antebrazos sobre el pecho con las palmas de las manos abiertas. En la cabeza se aprecian los ojos, la nariz, la boca y dos orejas en forma de protuberancias. En los laterales del cuerpo tiene grabadas dos cruces y pese a que la escultura está cortada por debajo de la cintura, se distingue claramente la representación del pene, por lo que se supone que estaba relacionada con el culto fálico.


Las representaciones fálicas del Neolítico, Calcolítico y la Edad de Bronce, son manifestaciones simbólicas que revelan el carácter sagrado que se concedía a la sexualidad humana dentro del culto a la fecundidad. El falo de gran tamaño representado en piedra era un elemento mágico que permitía al hombre ponerse en contacto con las fuerzas creadoras originarias que perpetuaban la vida mediante el acto sexual. El miembro viril masculino era por lo tanto una representación prototípica de la capacidad generativa de la naturaleza, lo que demuestra la gran importancia que se concedía a la fertilidad, así como el paralelismo que se establecía entre la fecundidad agrícola y la humana. Las estatuas fálicas constituían objetos de culto y eran el elemento central en ritos mágico-religiosos en los que se apelaba a la intervención de una fuerza espiritual superior, origen de toda vida, que mediante estas ceremonias garantizaba la germinación de las cosechas.

En el caso del ídolo de Pedralva se descarta que esté vinculado con la cultura castreña y el Museo Martíns Sarmento clasifica su procedencia como “exótica”. Reconoce Cardozo que pese a la total incorrección de las formas de este supuesto ídolo y de que tenga grabado un falo, la falta de elementos de comparación y el hecho de que apareciera en un monte sin ningún otro elemento arqueológico, aunque no lejos de los restos de un castro y de túmulos megalíticos, no permite determinar si se trata de una estatua pre-romana o de tiempos plenamente históricos.


De todos modos es sumamente curiosa, y desde luego no parece fruto de la casualidad, la aparición en Pedralva de dos toscas esculturas con representaciones fálicas y que al parecer procedían del mismo lugar. En ambos casos se hallaron fuera de su ubicación original, por lo que no se puede establecer cuál era su contexto arqueológico.

Antonio de Azevedo, de la Academia Nacional de Belas-Artes, realizó en 1948 un análisis de la estatua del Coloso desde el punto de vista de un experto en arte. La primera conclusión, obvia por otra parte, es que la estatua fue diseñada para ser expuesta al aire libre y por lo tanto, para no resultar empequeñecida por el ambiente que la rodeaba, su tamaño debía ser mayor. También destaca el hecho de que Martíns Sarmento pronto perdiera el interés por una pieza, que de ser protohistórica, tendría un valor inestimable, lo cual para este autor resulta sumamente revelador.

Según Azevedo, el Coloso, en caso de haber sido concluido, hubiera dado lugar a una estatua de San Juan del siglo XVIII en la postura clásica en la que solía representarse a este santo, destinada posiblemente al Parque de San João da Ponte, en Braga, donde se realizaban tradicionalmente las fiestas de esta ciudad. También cabría la posibilidad de que se tratara de un Neptuno cuyo destino sería los alrededores del Bom Jesús. Pero lo que si tiene claro es que en ningún caso se podría establecer una datación anterior al siglo XVI.

Azevedo desmonta el razonamiento de que al tratarse de una estatua en la que se muestra el miembro viril no sería apta para ser mostrada en Bom Jesus o San João, y para ello cita las palabras del Dr. Alberto Feio en su libro “Bom Jesús do Monte”: “Nas páginas da Biblia e da Mitología, eles mesmos escolheram figuras, símbolos e dísitcos, numa promiscuidade, que a Mesa Censória em Edital de 22 de Abril de 1774, julgou indecorosíssima e indecentíssima”.

Azevedo no alberga ninguna duda acerca de que el estilo escultórico corresponde al de una pieza del siglo XVIII que pudiera haber quedado inconclusa debido a las invasiones napoleónicas. Rechaza totalmente que pueda tratarse de una estatua protohistórica y se basa en las características de la escultura en lo que se refiere a la posición de brazos y piernas, ya que las estatuas galaicas para nada responden a esta estructura, al tratarse de piezas realizadas en un solo bloque sin salientes de ningún tipo, es decir, sin brazos ni piernas.


Por último, Azevedo crítica la posibilidad de que se trate de una pieza destinada al culto fálico ya que de ser así el miembro viril estaría destacado y en posición erecta, y no en la postura que califica de “impotencia sexual” que presenta realmente. 


Concluye calificando la estatua como “mamarracho”: un embrión que en caso de haber sido terminado habría dado lugar a una buena o mala estatua.

Actualmente la mayor parte de la comunidad científica, entre la que se encuentra la propia Sociedade Martíns Sarmento, descarta que el Coloso sea una pieza arqueológica. Aún así, en los numerosos artículos digitales que podéis encontrar veréis que se da por hecho su carácter protohistórico, eso sí, sin hacer la menor mención a su antigüedad, tipología, contexto histórico, ni ningún dato que permita sustentar objetivamente esta afirmación.



Bibliografía:

Mário Cardozo. Catálogo do Museu de Arqueología da Sociedades Martins Sarmento. I-Secção Lapidar e de Escultura. Guimarães, 1935.

Mário Cardozo. O Colosso de Pedralva, conhecido pela designaçao local de “O Homem de Pedra". Revista de Guimarães, vol XXXVIII, 1928.

Antonio de Azevedo. Um caso de escultura. Academia Nacional de Belas-Artes.1948.

domingo, 3 de mayo de 2015

El culto a Mitra en Hispania: el Aion de Augusta Emerita y la Tauroctonía de Cabra

Mitra era un dios indo-iraní vinculado al sol y por lo tanto fuente de energía, benefactor y protector, del que procedían el amor y la amistad. En el panteón de los Vedas de la India, Mitra era uno de los dioses principales o Asuras. En el Avesta iranio existían dos divinidades principales: Ahura Mazda (dios de la luz) y Ahriman (dios de la oscuridad). Estos dos dioses estaban enfrentados en una lucha perpetua y eterna que sólo concluirá cuando el bien venza al mal. Mitra era uno de los dioses de la facción de la luz y el bien y su principal función consistía en garantizar la justicia de los actos y mediar entre los mundos superiores, en los que reinaba Ahura Mazda, y los inferiores que gobernaba Ahriman.

Tanto en la mitología hindú como en la irania, Mitra personificaba el carácter sagrado de los contratos y juramentos, empezando por el que vinculaba a los hombres con los dioses y que les obligaba a ofrecerles sacrificios a cambio de los cuales serían recompensados. Por lo tanto, en los contratos se solía hacer mención a Mitra e invocar su nombre como garante de que lo acordado se iba a cumplir. En Boghaz Köy, capital del imperio hitita en el N de Anatolia (Turquía), se hallaron unas tablillas de arcilla del siglo XIV a. C en las que por primera vez aparece el nombre de Mitra, garantizando el cumplimiento del tratado firmado entre hititas y hurritas.

En la reforma que Zarathustra realizó de la tradición irania, la figura de Mitra quedó relegada a su condición de fiador de los acuerdos y su culto fue cayendo en declive, ya que el zoroastrismo era una religión monoteísta centrada en Ahura Mazda y prohibió los antiguos ritos politeístas, como los sacrificios de toros en honor a Mitra. Posteriormente se produjo una revitalización del culto durante el imperio de la dinastía persa de los aqueménidas (709-330 a.C), quienes propagaron el mitraísmo hasta las costas del mar Egeo. 

En el siglo I a.C el mitraismo comenzó a difundirse por las costas del Mediterráneo. Su aparición en los dominios del Imperio Romano tuvo lugar entre el final de la República (27 a.C) y especialmente a partir del siglo I d.C, con la incorporación al Imperio de Capadocia (Turquía) y Comagene (Siria) y la aportación de contingentes de legionarios de estas regiones que seguían la fe mitráica. De esta manera el mitraísmo fue divulgado por las legiones romanas y gozó de la protección del Imperio, experimentando un gran auge durante los gobiernos de Cómodo, Aureliano y Diocleciano.

Esta situación tocó a su fin con Constantino, quien al principio adoraba al Sol Invictus cuyo símbolo portaba en su estandarte, pero que en el 313 promulgó el Edicto de Milán decretando la libertad de cultos y concediendo importantes privilegios a la jerarquía cristiana. En el 337 Constantino se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte y el mitraísmo comenzó su decadencia, a pesar de un breve resurgimiento con el emperador Juliano, hasta que en el siglo IV se produjo su declive definitivo y desaparición.

El mitraismo en Hispania

El mitraísmo llegó a Hispania de la mano de las legiones romanas y de los comerciantes orientales que arribaban a nuestras costas. De todos modos, no gozó de mucha popularidad entre los hispano-romanos, siendo un culto muy minoritario y al parecer exclusivamente masculino.


Existen referencias a Mitra en diversas epigrafías hispanas con los nombres de Mitrae, Soli Mitrae, Mitrae Invicto, Soli Invicto Mitrae Deo Soli Invicto. Por otra parte, también existen muestras de las tres representaciones más características de este culto mistérico: la Tauroctonía (escena de Mitra sacrificando al toro), la representación del grupo león-crátera (agua)-serpiente y la imagen de Aión, divinidad por lo general con cabeza de león, alas y rodeada por los anillos de una serpiente.


Los monumentos mitraicos más antiguos de la Península son los de Emerita Augusta, de entre la segunda mitad del siglo II d.C y finales del siglo III d.C. Otras comunidades mitráicas eran la de Igabrum (Licabrum. Cabra), donde se halló la escultura del Mitra Tauróctono que debió ser esculpida para decorar la pared frontal de un mitreo; la de Itálica, Curduba y Caetobriga (Setúbal). En Galicia sólo se conoce la existencia de un mitreo en Lugo que fue destruido en el año 350, y también parece existir una inscripción aparecida en Cuntis.



La Tauroctonía de Cabra (Córdoba)

Este relieve de Mitra Tauróctono fué hallado en una huerta cercana a la Fuente de las Piedras (Cabra) y se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba. En este yacimiento arqueológico existen restos de una necrópolis romana y de una gran casa del Bajo Imperio, erigida alrededor del siglo III y que sufrió un incendio a finales del siglo IV o principios del V. Es posible que se tratara de un colegium o residencia de soldados (A. Blanco, Julián García y M. Bendala. Excavaciones en Cabra. La Casa de Mitra. 1972).

El relieve hallado en Cabra es de escaso valor artístico,  está labrado en mármol y mide 96 cm de largo, 93 cm de alto y 35 cm de ancho. Su aparición nos indica que en este complejo de viviendas debió existir un mitreo: una cueva artificial que imitaba la caverna en la que habitaba Mitra y en la que sacrificó al toro primordial. Todos los mitreos constaban de una antecámara y tras ella de una sala alargada, denominada spelaeum, decorada con pinturas y provista de dos largos bancos corridos. En la parte más profunda de la cueva, en la que se realizaban los ritos, iniciaciones y sacrificios asociados la liturgia, se situaba el altar y la representación en pintura, bajorrelieve o estatua de Mitra sacrificando al toro.

En la Taurotocnía de Cabra se representa a Mitra Invictus Tauroctonos, creador del mundo viviente, sacrificando a un toro de tamaño proporcionalmente pequeño en comparación con la figura humana. Mitra va vestido al modo persa, con pantalones largos y ceñidos a los tobillos, corta túnica, una capa ligera o clámide atada al cuello y el característico gorro frigio. Con la mano izquierda agarra el morro del toro y le levanta la cabeza hacia atrás, mientras que con su cuerpo y la pierna izquierda presiona a la bestia impidiendo que se incorpore. Una de las patas traseras del toro está retrasada y sujeta por el pie derecho de Mitra. Éste, son su mano derecha clava un puñal en el cuello del toro y mientras realiza el sacrificio, gira la cabeza para dirigir su mirada hacia el sol. Los demás elementos del grupo son un escorpión que agarra los testículos del toro con sus pinzas y la serpiente y el perro que beben la sangre que mana de la herida.


Dentro de los cultos ctónicos (referidos al inframundo, a lo subterráneo y vinculados con la regeneración de la vida y la ultratumba), la serpiente que bebe de la herida del toro representa a la tierra que es fecundada por la sangre del animal regenerador. La serpiente era una fuerza benefactora y dispensadora de vida que vivía en las profundidades de la tierra y que cada año renacía mudando de piel. También en la mitología griega era un motivo iconográfico muy utilizado que simbolizaba la fertilidad, la salud y que representa  a varias divinidades asociadas a la tierra, como Deméter, Céres y Kore.

Para los cultos ctónicos el perro genético simboliza el origen de las cosas; la serpiente pneumática es el aliento racional que da orden al universo; el cuervo noético encarna la capacidad de percibir intelectualmente, de pensar; a estas representaciones se les une la del escorpión apogenético (A. Blanco, Julián García y M. Bendala. Exacavaciones en Cabra. La Casa de Mitra. 1972).

El tema de la Tauroctonía mitraica ha sido interpretado también desde un punto de vista astronómico, según el cual se trataría de un relato mítico que reproduce un mapa del cielo en el que el toro sería la constelación Taurus, el perro se identifica con Canis maior y/o minor, la serpiente con Hydra, el león con Leo, la crátera con Cráter, el cuervo con Corvus, escorpión con Scorpius y el manojo de espigas en el extremo de la cola del toro con la estrella Spica (R.Beck, 1984).

Los Aiones mitraicos de Mérida

Augusta Emérita debe su nombre a Octavio Augusto, quién la fundó en el año 25 a.C para los soldados retirados con honores (eméritos) de la Legio V Alaudae y de la Legio X Gemina, veteranas de las guerras cántabras.

A mediados del siglo II d.C existía una comunidad mitraica en Emerita, fundada alrededor del año 155, que probablemente fuera la más importante de Hispania. A esta  congregación corresponden las dos estatuas encontradas y que se adaptan al tipo de Aion mitraico. Una de ellas tiene cabeza de león y la otra cabeza humana y ambas aparecen rodeadas por los anillos de una serpiente, que podría simbolizar el curso del sol (J.R.Mélida). 

Para la mayor parte de los autores las estatuas emeritenses son representaciones de Aion-Zervan-Chronos, dios del tiempo infinito. En ellas se muestra la dualidad de dos potencias antinómicas: la vitalidad cósmica y solar de la serpiente, y el Tiempo devorador encarnado por el león. Según Hinnells, la estatua leontocéfala simboliza a un ser cósmico que guíaba a las almas tras la muerte, a través de las esferas planetarias. Para otros investigadores pudiera tratarse de Ahriman, dios iranio del Mal y las Tinieblas.

El Aión antropocéfalo de Mérida representa al Mitra Saxigenus, es decir, Mitra naciente en el momento de brotar de la roca (M. Bendala). Esta estatua tiene en su pecho una máscara con la cara de un león.


Otras representaciones mitraicas emeritenses fueron halladas a comienzos de la década de 1960 en una mansión situada en la falda meridional del cerro de San Albín, cuya construcción corresponde a mediados del siglo I d.C. Se la conoce como la casa del mitreo, debido a su proximidad con el lugar donde se supone que se ubicaba este santuario. 


En una habitación del sector occidental se encuentra el célebre mosáico cosmogónico, representación alegórica de los elementos de la naturaleza (ríos, vientos etc) y que está presidida por la figura de Aion.


El culto mitraico

Desconocemos casi todo lo que se refiere al culto original a Mitra en Oriente, apenas algunos textos que forman parte de los escritos zoroástricos, por lo que tan sólo tenemos constancia de la versión occidental del culto que incorporaba elementos griegos y romanos a la tradición persa.

Según el rito que practicaban los legionarios romanos, Mitra nació por propia voluntad surgiendo de una roca (petra generatrix) situada cerca de un manantial y un árbol sagrados, suceso del que son testigos unos pastores que se acercaron al lugar a adorarlo. En el momento de su nacimiento llevaba sobre su cabeza el gorro frigio y portaba una antorcha y un cuchillo con el que cortó el fruto del árbol sagrado, vistiéndose con sus hojas. 

Posteriormente, Mitra halló en las montañas al toro primordial e intentó montarlo, pero la bestia comenzó a galopar y lo arrastró mientras permanecía aferrado a sus cuernos. Una vez que el animal se agotó, Mitra lo agarró por las patas traseras y se lo cargó a los hombros, realizando un agotador viaje (transitus) hasta su cueva. En este lugar recibió el mensaje que el Sol le envió a través de un cuervo, pidiéndole que sacrificara al toro. Mitra cumplió la voluntad del Sol y con su cuchillo le dió muerte. Un perro y una serpiente comenzaron a beber la sangre del toro mientras un escorpión se agarraba con sus pinzas a los testículos del animal. Por la cola del toro comenzó a salir trigo, su sangre se convirtió en vino y su semen purificado por la luna originó a los animales domésticos. 

Tras estos hechos, Mitra se enfrentó al Sol ya que era el causante de la sequía que asolaba la tierra. Mitra venció y selló un pacto con el Sol y de esta manera se convirtió en Sol invictus. Tras terminar su misión en la tierra ambos celebraron un banquete, cuya conmemoración se convirtió en el centro de la liturgia del mitraismo.

Esta y otras celebraciones se realizaban en los mitreos y en ellas participaban legionarios, comerciantes, funcionarios, libertos y esclavos, ya que los seguidores creían en la igualdad entre todos los hombres, por lo cual entre ellos se llamaban hermanos. Los preceptos mitraicos abogaban por la lucha contra las fuerzas del mal y para ello llevaban a cabo una serie de pruebas rituales que debían superar (sed, hambre, fatiga, frío, calor...), para de esta manera aprender a liberarse del mundo y del tiempo y así poder resucitar tras la muerte. En el culto occidental, los devotos a Mitra debían pasar por siete estadíos o grados de iniciación (Carlos Diego):  

Corax (cuervo). Nivel inicial en el que el neófito era bautizado con agua. Los corax, que probablemente fueran niños, eran los encargados de ayudar en las reuniones.

Chryphius (grifo) o Nimphus (casado). En este nivel el neófito permanecía célibe y entregado al culto. Tal vez se trataba de adolescentes dedicados a servir en las ceremonias.

Miles (soldado). En este rito de iniciación el adepto desnudo era atado y posteriormente se le coronaba y se cortaban sus ataduras. Después apartaba la corona de su cabeza, simbolizando su desapego de lo material y se le marcaba en la frente una cruz con un hierro al rojo vivo.

Leo (león) Es el primero de los niveles elevados en los que el adepto adquiere un compromiso definitivo con la comunidad. En la liturgia los leones se encargaban de cuidar el fuego sagrado.

Perses (persa) Se les entregaba una daga que simbolizaba la lucha que debían tener con los aspectos animales de su ser.

Heliodromus (corredor del sol). En el banquete sagrado se vestía de rojo para representar al sol y se sentaba junto al Padre, que encarnaba la figura de Mitra.

Pater (padre) Era el maestro espiritual de la comunidad y en las reuniones vestía una túnica roja con mangas con adornos amarillos, un gorro frigio también de color rojo y portaba una hoz y un bastón.

Mitraismo y cristianismo

Existen diversas coincidencias entre el cristianismo y el mitraísmo que tienen su origen en el profundo sincretismo que se produjo entre las distintas culturas y religiones que coexistían en el Imperio Romano. El hecho de que el cristianismo sea posterior al mitraísmo no implica necesariamente que copiara de éste,  ya que el auge de ambas creencias se produjo a partir del siglo I d.C, por lo que tuvieron un desarrollo paralelo en Occidente en el que se produjo un proceso de mutua asimilación.

Para concluir este artículo señalaré de manera breve las principales coincidencias existentes:

De manera muy similar a lo que sucede en la tradición cristiana, Mitra nació en una cueva y fué adorado por pastores. Además, ambas religiones promueven la igualdad y la hermandad de los hombres y creen en la resurrección después del Juicio Final, en donde los justos irán al paraíso y los perversos al infierno.

También encontramos semejanzas referidas al culto, como el hecho de que en ambos se realizan bautismos con agua o que el domingo sea su día sagrado. Además los creyentes de ambos credos se llaman entre ellos con los nombres de padre y hermanos. Es de destacar que en ambas tradiciones la celebración principal consistiera en un banquete ritual en el que se come pan y vino, en un caso como símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo y en el otro como representación del Toro. Este hecho fue denunciado por los primeros Padres de la Iglesia, quienes acusaron en repetidas ocasiones a los mitraístas de copiar el rito de la eucaristía.

Por último, señalar que en el año 274 el emperador Lucio Domicio Aureliano estableció el 25 de diciembre como la fecha en la que se celebraba el nacimiento de Mitra. En el 354 el papa Liberio fijó ese mismo día para la conmemoración de la Navidad.

sábado, 25 de abril de 2015

Ostrero Euroasiático (Haematopus ostralegus)


Distribución

H. o. ostralegus: Islandia, Escandinavia, por el S a través de las Islas Británicas hasta el NO de Francia, con poblaciones aisladas desde el NE de España y S de Francia hasta Turquía; inverna del S al O de África.

H. o. longipes: O y NC de Rusia; por el S hasta los mares Negro, Caspio y Aral y lago Balkhash; por el E hasta el O de Siberia; inverna en la costa desde el E de África a través de Arabia hasta la India.

H. o. osculans: Kamchatka y O de Corea del Norte, se sospecha que cría desde Amurland y Ussuriland a través de Manchuria hasta el NE de China; inverna en el E de China.
H. o. finschi: Isla Sur de Nueva Zelanda; inverna en las costas de la Isla Sur y la Isla Norte.

La población europea se estima en 230.000-310.000 parejas, principalmente distribuidas en Holanda, Reino Unido y Alemania (BirdLife International/EBCC, 2000). Las aves que se reproducen en la región mediterránea invernan principalmente en la costa N de África, mientras que las que se reproducen en el S de Inglaterra, Irlanda, Países Bajos, Francia y la costa cantábrica y gallega invernan en la costa atlántica del S de Europa y N de África (Wetlands International, 1999).

En España la población reproductora se estima en 46-58 parejas, de las cuales entre 28-33 crían en el delta del Ebro, 11 en la costa O de Asturias y 2-3 en un islote de la bahía de Santander (Bahillo et al., 1993).

En Galicia crían unas 10-16 parejas, destacando una población estable en islotes del N de Lugo (Os Farallóns). Ya no cría en lugares donde lo hacía el siglo pasado, pero si ha sido observada en otros islotes (Munilla, 1991; Bárcena et al., 1992; Salaverri, 2000). En la ría de Arousa y en la Costa da Morte nunca se ha confirmado la reproducción, aunque se han observado parejas defendiendo su territorio de las gaviotas (A. Rodríguez Pomares, J. L. Rabuñal). 

Durante la invernada llegan a la Península unas 2.000-3.000 aves, de las cuales 450-500 lo hacen en la costa gallega. También se puede observar en los pasos, sobre todo en el postnupcial de agosto-octubre. En la costa O de Galicia se observan adultos en plumaje nupcial que probablemente sean individuos no reproductores. 

Hemos observado Ostreros en diversos años en A Guarda, Baiona, Nigrán, Vigo, Moaña, complejo intermareal Umia-Grove, Corrubedo (Ribeira), playa de Louro y laguna de Xarfás (Muros) y ensenada da Ínsua (Laxe). Las mayores concentraciones las observamos en el complejo intermareal Umia-Grove: 120 el 31/01/1993, 106 el 6/02/1999 y 147 el 3/02/2001. El siguiente lugar más querencioso fué Baiona, donde llegamos a contar 87 aves el 8/01/2000 (Javier Torres y Ana Durán).


En España el Ostrero es clasificado como especie Casi Amenazada, debido a la disminución del hábitat adecuado y a las molestias que sufre en los lugares de cría por la presencia de personas, perros, gatos, zorros, que ocasiona que los padres abandonen temporalmente el nido, lo que facilita la depredación de huevos y pollos por parte de la Gaviota Patiamarilla y de córvidos.


Hábitat

Nidifica en marismas, salinas, playas de arena y guijarros apenas visitadas por el hombre, dunas con escasa vegetación y con menor frecuencia en costas rocosas; también junto a masas de agua y en campos agrícolas. Fuera de temporada de cría se encuentra principalmente en marismas de estuarios, playas, zonas de litoral rocosas y salinas.

Identificación

El Ostrero Euroasiático tiene un tamaño de 40-47,5 cm y su peso es de 425-805 g en los machos y de 445-820 g en las hembras.



El Ostrero es un ave inconfundible por su largo pico de color rojo-anaranjado intenso, patas rosadas y su ojo rojo, lo mismo que el anillo ocular. En plumaje nupcial, la cabeza, el cuello y el pecho, así como las partes superiores, son de color negro brillante; las alas también son negras y presentan una amplia barra blanca, que va desde las secundarias interiores hasta las primarias medias, que se va estrechando distalmente; la parte baja del pecho y vientre son blancas lo mismo que el obispillo y la cola, esta última con ancha banda terminal negra.




Fuera de la época nupcial presenta un collar blanco en parte anterior del cuello y durante el invierno la coloración del pico es ligeramente más apagada.



Las hembras son similares a los machos pero ligeramente más grandes que éstos y con el pico más largo (8 cm) que los machos (7,6 cm), en el caso de la subespecie ostralegus. Esta diferencia en la longitud del pico resulta aún mayor en la subespecie longipes, en la que el pico del macho mide de promedio 7,8 cm mientras que el de la hembra tiene una longitud de 8,9 cm. La subespecie osculans es la que presenta un pico de mayor tamaño (9,9 cm en los machos y 9,6 cm en las hembras).

Los juveniles se asemejan a los adultos pero con las partes superiores pardas y la coloración más apagada, plumas de las partes superiores con orlas claras, ojo marrón y punta del pico oscura. Los individuos de primer invierno tienen un plumaje similar al juvenil, pero sin las orlas claras y con un fino collar blanco. 

Alimentación

Mejillones, berberechos, navajas y otros bivalvos; lapas, caracoles, cangrejos, lombrices de tierra, gusanos, insectos y sus larvas; ocasionalmente peces.

Reproducción

El período de cría comienza en abril-mayo y se prolonga hasta mediados de septiembre. Anidan en solitario en playas, islas, dunas, praderas de hierba, orillas de ríos y de lagunas. Eligen lugares con poca o nula vegetación en los que escarban una somera depresión de unos 20 cm de diámetro y 6 cm de profundidad. En las zonas costeras a veces tapizan el nido con trozos de conchas y guijarros, mientras que en las zonas de interior pueden utilizar excrementos de pequeños mamíferos.

La puesta consiste en 2-5 huevos (por lo general 3) de color amarillento, terroso o grisáceo con pintas y rayas pardas y negras, que serán incubados 34-35 días por ambos progenitores. Los pollos son nidífugos y están cubiertos de un plumón de color negruzco en las partes superiores y blanco en las inferiores. Una vez transcurrido un mes, los pollos ya están plenamente desarrollados y pueden volar. Las hembras suelen adquirir la madurez sexual a los tres años y los machos a los cuatro años. El Ostrero es un ave muy longeva que puede vivir más de 40 años.

Conducta

Es un ave gregaria que forma bandos más o menos grandes que se alimentan y descansan en la costa, andando ágilmente y nadando con facilidad. El Ostrero vuela a poca altura sobre el agua, con aleteos potentes y poco profundos, mientras emite un sonido “tuitui”.

Principalmente diurno, también puede alimentarse por la noche localizando sus presas mediante el tacto. Su largo pico es una herramienta muy versátil que le permite sondear el lodo en busca de gusanos, pero también es lo bastante fuerte como para despegar lapas y mejillones de las rocas y romper las conchas de bivalvos y cangrejos.


El ostrero es un ave bastante ruidosa que en caso de alarma emite un “pipiuu” penetrante o un “kip kip kip” que se va acelerado hasta convertirse en un trino. 

Las fotografías de este artículo has sido tomadas por Ana Durán y Javier Torres.


Bibliografía

Handbook of the birds of the world

Del Hoyo, Elliott & Sargatal

Lynx Edicions


Guía Baia das aves de Galicia

Carlos Pedreira López, Carlos Silvar, X.M. Penas Patiño

Edicions Baia


Guía de campo de las aves de España y Europa

Roger Tory Peterson, Guy Monfort, P.A.D. Hollom

Editorial Omega


Guía de la aves de España

Eduardo de Juana y Juan M. Varela

Lynx Edicions


La guía de Incafo de las aves de la Península Ibérica y Baleares

Ramón Sáez-Royuela

Editorial Incafo

Atlas de las aves de España
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