viernes, 28 de septiembre de 2018

Dólmenes de Los Valles



La comarca de Los Valles se encuentra al N de la provincia de Zamora, entre las sierras de la Culebra y Cabrera. La altitud media es de 744 m y los principales ríos son el Eria y el Tera. El Eria nace en la sierra de la Cabrera en los montes del Teleno. El Tera nace en la sierra de Vigo, por encima del lago de Sanabria. El clima es mediterráneo-continental caracterizado por inviernos largos y fríos y veranos cortos no muy cálidos.

En Los Valles encontramos un área megalítica que constituye una extensión del importante foco portugués de Beira y Tras-Os-Montes. Los dólmenes de esta zona se localizan en llanuras y fondos de valle cercanos a corrientes de agua. Actualmente se conservan los siguientes sepulcros:

Dolmen Casetón de los Moros

Se encuentra en el valle del río Eria, a 1 km de Arrabalde en la carretera a Alcubilla de Nogales. 


Es un sepulcro de corredor orientado al SE con cámara funeraria de planta circular, de la que se conservan cinco ortostatos de cuarcita y otro más derribado en el interior de la misma. Está datado entre los años 3500-3000 a.C.


En las excavaciones realizadas se recuperó un hacha de piedra pulimentada y varias cuentas de collar de pizarra y variscita.

Dolmen El Tesoro

En Morales del Rey, al lado de la carretera a Santa María de la Vega, encontramos este dolmen de corredor, con la apertura orientada al SE, y cámara de planta circular formada por bloques medianos de cuarcita. 


Fue excavado en 1995 y se hallaron varios microlitos geométricos y láminas de sílex. Debe su nombre al hallazgo de unas monedas de bronce de época romana. Está datado entre los años 3500-3000 a.C.

Dolmen Las Peñezuelas

Situado al E de Granucillo de Vidriales, en el valle por el que corre el arroyo Almucer. Es un sepulcro de corredor orientado al SE, con cámara funeraria de planta circular que conserva 4 losas de cuarcita in situ y otras dos tumbadas en el suelo. Fue excavado por el padre César Morán Bardón en los años 30 del pasado siglo. En 1985, Jesús del Val realizó una nueva excavación en la que se hallaron las bases de otros dos ortostatos, tres fosas de cimentación y tres pequeños hoyos circulares en el límite SE de la cámara. Su cronología es del 3500-3000 a.C.


En las excavaciones se hallaron láminas de sílex, una punta de flecha de aletas, un raspador triangular de sílex, cuentas de collar de pizarra y cerámicas con decoración tipo Boquique de la Edad de Bronce final (Cogotas I), lo que indica que fue reutilizado muchos siglos después de su construcción.El dolmen de Las Peñezuelas fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León (24/11/1994) y en 1998 se llevó a cabo su reconstrucción.

Dolmen San Adrián

Este sepulcro megalítico se encuentra en Granucillo de Vidriales, en el pago de La Horca, cerca de la ermita de San Adrián en la vega del arroyo Almucera. Su cronología es del 3500-3000 a.C.Se trata de una cista (carece de corredor) con cámara de tendencia circular formada por grandes losas de cuarcita. Fue excavado por el padre Morán en la década de  1930, el cual encontró ocho ortostatos, cuatro de ellos fragmentados. En 1984 se realizó una segunda prospección donde se localizaron las tres fosas de cimentación de las losas que completaban el perímetro de la cámara. Con estos hallazgos se pudo realizar la reconstrucción de la cámara y del túmulo de tierra que la cubría. 


En estas investigaciones se encontraron varias cuentas de pizarra en forma de disco, una cuenta verde de collar de varicista, una punta de flecha, microlitos geométricos, un prisma de cuarzo y varios fragmentos de cerámica con decoración tipo Boquique de la Edad de Bronce final (Cogotas I).

El dolmen de San Adrián fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León (24/11/1994).


Bibliografía:

José Ignacio Martín Benito. Prehistoria de Benavente y Los Valles.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Anta da Fonte Coberta da Chã de Alijó


El Anta da Fonte Coberta se encuentra en la provincia de Tras-Os-Montes, distrito de Vila Real, municipio  de Alijó y freguesía de Vila Chã, en un planalto a 760 m de altitud.


Se trata de un dolmen de grandes dimensiones que presenta un pequeño corredor de tipo vestibular formado por dos grandes lajas tumbadas. La  cámara es de planta poligonal y consta de 7 ortostatos imbricados, uno de los cuales se halla deslocalizado y situado en el exterior del monumento. Mide 3,30 m x 2,70 m y tiene una altura de 2,80 m.  La tapa de que cubre el megalito mide 3,54 m x 2,20 m y presenta coviñas o cazoletas grabadas.


Para aportar un mayor simbolismo al monumento, el megalito fue grabado y pintado y se incluyeron en el ajuar diversos objetos votivos. Podemos encontrar algunas cazoletas y surcos en el exterior del primer ortostato del lado derecho, en el tercero del lado izquierdo y en el que se encuentra tumbado en el exterior del megalito.  En el interior de la cámara, en  la tercera piedra situada a la izquierda de la cabecera  se aprecian restos de pintura de color rojo en riesgo de desaparecer.


El dolmen pudo haber sido construido en la segunda mitad del IV milenio y haber continuado en uso hasta la primera mitad del III milenio a.C cuando fue clausurado, fenómeno muy habitual en el Valle del Douro. A menudo el sellado del monumento se acompañaba de un ritual en el que se rompían in situ y de manera intencionada varios recipientes cerámicos. 


El Anta da Fonte Coberta da Chã de Alijó fue declarada Monumento Nacional en 1910.


Bibliografía:


María de Jesús Sanches. Arte dos dólmenes do NO da Península Ibérica: uma revisão analítica. 


María de Jesús Sanches, Susana Andreia Nunes. Monumentos em pedra numa região de Trás-Os-Montes- Noreste de Portugal..


Carvalho, P. S. e Gomes, F. C. 2000)- O dólmen da Fonte Coberta ( Alijó, Vila Real). In Estudos Pré-históricos. 8. Viseu.

Vítor Oliveira Jorge. Mamoas do Norte de Portugal. Estado da questão em 1981. 

Cristina Tejedor Rodríguez. Reconstruyendo ”biografías megalíticas”: algunos ejemplos de alteraciones estructurales en monumentos megalíticos del  Valle del Duero/Douro.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Mámoa I de Alto das Madorras


La Mámoa I forma parte de la Necrópolis Megalítica del Alto das Madorras, de la que actualmente tan sólo se conservan ocho monumentos. Se encuentra en la región de Trás-Os-Montes, a 845 m de altitud en un planalto de la freguesía de San Lourenço de Ribapinhão, ayuntamiento de Sabrosa, distrito de Vila Real (41º 18’ 01’’ N 07º 26’ 29’’ O)

Se trata de un dolmen de corredor con cámara diferenciada de planta poligonal. El corredor está orientado al ESE, consta de tres losas a cada lado y tiene una longitud de 2,60 m. 


La entrada del corredor tiene una anchura de 1,30 m y una altura de 1,40 m y el acceso a la cámara mide 1,70 m de ancho y 1,80 m de altura.


La cámara está formada por 10 losas, de las cuales la que forma la cabecera sobresale cerca de 4 m del suelo, donde está profundamente enterrada. Su planta es poligonal ligeramente alargada, con unas dimensiones de 4,60 m X 4,40 m y una altura de 3,5 m. 


El dolmen disponía de una coraza de al menos 6 m de longitud en la zona de la cámara y de 4 m en la del corredor. Todas esta estructura estaba a su vez cubierta de tierra, formando un túmulo de planta ovalada de 22 m de longitud en sentido N-S y 3 m de altura.


Al menos una de las losas de la cabecera estaba decorada con pinturas y grabados con motivos esquemáticos.  

Grabados y pinturas de la cabecera de la cámara. Adaptación del dibujo de Cruz & Gonçalves.


La Mámoa I de Madorras está datada en el 4000 a.C aunque habría sido reutilizada durante el Calcolítico y la Edad de Bronce. El megalito fue clausurado mediante la inhabilitación del acceso a través del corredor, utilizando para ello una laja de granito de poco escaso grosor. Esta práctica fue un fenómeno muy habitual en el Valle del Douro durante la primera mitad del III milenio a.C y a menudo el sellado del monumento se acompañaba de un ritual en el que se rompían in situ y de manera intencionada varios recipientes cerámicos. 

El dolmen no fue utilizado durante un período de 500 años hasta la segunda mitad del tercer milenio a.C en la que se colocaron en su interior un vaso campaniforme y otros vasos tronco-cónicos, tal vez durante la realización de algún rito funerario. De todos modos, el acceso al interior del dolmen no se realizó a través del corredor sino mediante intrusiones directamente a la cámara (Gonçalves e Cruz.1994).

Otros restos hallados en las excavaciones realizadas en Madorras I fueron diversos microlitos y láminas de sílex, cuentas de collar de xisto e ídolos.


Bibliografía:

J.A. López Sáez, Domingos J. Cruz & António A.H.B. Gonçalves. A Mamoa 1 de Madorras (Sabrosa, Vila Real, Portugal): análises polínicas e dataçoes de Carbono 14.

Gonçalves, A. H. B. e Cruz, D. J. (1994)- Resultados dos trabalhos de escavação da mamoa 1 de Madorras (S. Lourenço de Ribapinhão, Sabrosa, Portugal).

María de Jesús Sanches. Arte dos dólmenes do NO da Península Ibérica: uma revisão analítica.

María de Jesús Sanches, Susana Andreia Nunes. Monumentos em pedra numa região de Trás-Os-Montes- Noreste de Portugal.

Cristina Tejedor Rodríguez. Reconstruyendo ”biografías megalíticas”: algunos ejemplos de alteraciones estructurales en monumentos megalíticos del  Valle del Duero/Douro.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Menhir Pedra Alta de Cortegada



El menhir Pedra Alta se encuentra en la parroquia de Cortegada perteneciente al concello orensano de Sarreaus. Se desconoce su emplazamiento original ya que fue trasladado y utilizado como límite divisorio entre los concellos de Xunqueira de Ambia, Vilar de Barrio y Sarreaus, en la ruta del antiguo camino que atravesaba la laguna de Antela uniendo Monterrei y Xunqueira de Ambia. (42º 08’ 21.91’’ N, 7º 40’ 15.05’’  O).

En 1975 la Pedra fue derribada por un tractor y permaneció tumbada en el suelo hasta que en 1987 la Diputación Provincial de Ourense promovió el emplazamiento del menhir en el margen izquierdo de la carretera de Cortegada a Casasoá, a unos 70 m del lugar donde fue hallado, colocándolo sobre una plataforma cuadrangular de hormigón delimitada por un pequeño cerramiento. 

La Pedra Alta de Cortegada está datada entre eI IV y el III milenio a.C. Se calcula que originariamente este gran menhir de granito de grano grueso y aspecto fusiforme llegó a medir 347 cm de longitud, con una anchura entre los 73 y los 63 cm. Por las diferencias existentes en las densidades de los líquenes que cubrían la roca, pudo haber estado enterrada unos 60 cm. 


Su estado de conservación es bueno aunque presenta algunos arañazos y diversas inscripciones, algunas de ellas superpuestas que evidencian sucesivas reutilizaciones. En la parte posterior del menhir encontramos grabadas tres cruces y la letra “E”. La presencia de cruces es una forma habitual de cristianizar un monumento pagano y además, en este caso, puede representar a las diversas parroquias delimitadas por este marco. En la parte anterior distinguimos una cruz griega de 25 cm, así como una inscripción prácticamente ilegible. Según Tomás Vega Pato se trata de un epigrama cristiano datado entre los siglos IX y XI y cuyo texto sería el siguiente: 

IDNH WIMARA 
E B VR O NI + O N 

La conclusión a la que llega Vega Peta es la siguiente: I(n) D(omini) N(ostri) (i)H(esu) WIMARA EBURONI. Personalmente me resulta muy curiosa la referencia a este “Vimara Eburoni”, que guarda gran semejanza con el nombre de los eburones, pueblo que César y Tácito describen como belgas germanizados y que según Bosch Gimpera habrían llegado a la Península en el siglo VI a.C procedentes de la Galia. Algunos autores les atribuyen la fundación de Évora (Alentejo), Évora (Alcobaça) y Eburobritium (Óbidos). ¿Pudiera referirse esta inscripción a algún individuo originario de alguno de estos pueblos de Portugal y que residía cerca de la laguna de Antela? 

Por lo que se refiere a la interpretación del significado de las pedrafitas, pedras longas o pedras altas, la más aceptada es que se trata de símbolos fálicos de la fertilidad, pero también hay autores que las consideran símbolos funerarios que permiten que las almas de los muertos asciendan al cielo o permanezcan junto a la comunidad de la que formaban parte, protectores de los túmulos donde reposan los restos fúnebres o límites de territorios de tribus.

Bibliografía:

Vega Pato. T. “A Pedra Alta de Cortegada: un menhir en A Lagoa Antela”. Boletín Auriense. Ourense. Tomos 18 y 19. 1988-1989.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Petroglifo Pedra do Cervo


Las representaciones de cérvidos son frecuentes en el grupo galaico de arte rupestre y muestran a estos animales tanto en postura parada (dibujados mediante una línea para el contorno de las patas y vientre  y otra línea para las partes superiores), como en movimiento (con las patas traseras más elevadas que las delanteras), individualmente o en manadas y grupos familiares, en aspectos de su ciclo vital como la cópula y la brama, en escenas de caza o asociados a combinaciones circulares.

En Ponte Caldelas, en el grupo de Campo de Cuñas situado en el lugar de Fiada dos Legóns de la parroquia de Santa Baia, podemos contemplar la Pedra do Cervo: una impresionante representación de una escena de caza de un gran ciervo macho. 


Son dos los cazadores que atacan al animal: uno de ellos ha arrojado y clavado  tres lanzas en el lomo del gran macho mientras que el otro cazador lo persigue provisto de un arco y dos armas arrojadizas. 


Mientras tanto, el macho protege entre sus patas y bajo su vientre a un joven cervato, lo cual sin duda es una característica peculiar de este petroglifo en la que se destaca el carácter tutelar y protector del gran macho.


El ciervo es el animal más frecuentemente representado en los petroglifos del Calcolítico y la Edad del Bronce ya que era la principal presa de caza mayor de las poblaciones gallegas y además la práctica venatoria requería gran pericia ya que es esquivo, desconfiado y veloz. Pero además el ciervo es un animal noble y muy combativo en época de celo y las berreas y luchas entre machos son una muestra de energía y vigor. El ciervo que vence a sus rivales se erige en jefe de la manada y señor de un harén de hembras, por lo que las representaciones de caza de grandes machos pueden ser interpretadas como muestra de algún tipo de ceremonia de exaltación y reafirmación masculina.

Pero, por otra parte, el ciervo estaba dotado de un alto valor mágico probablemente relacionado con la “gran diosa madre del Neolítico”, símbolo de fertilidad y fecundidad. También parece que podría estar vinculado a creencias referidas al culto solar y a las divinidades de ultratumba, motivo por el cual aparece representado en dólmenes como el de Orca dos Juncaes (Queiriga. Portugal). La cornamenta de los machos muda al llegar el otoño y vuelve a crecer con la llegada de la primavera, lo que podía ser interpretado como una alegoría la autoregeneración asociada al cambio de estaciones. 

Desde un punto de vista antropológico, el sistema de creencias animista de las poblaciones primitivas se fundamentaba en la búsqueda del equilibrio entre los espíritus que moraban en los animales y los de los hombres. Podemos ver que en diversas culturas, antes de emprender una partida de caza, la tribu se reúne alrededor de sus magos y chamanes para realizar rituales que garanticen el éxito de la cacería. Los chamanes pueden emplear sustancias psicotrópicas para entrar en trance y vestirse con la piel del animal totémico y lucir su cornamenta mientras llevaban a cabo danzas y  ritos simbólicos destinados a apaciguar los espíritus de los animales.

También se invoca la protección de los animales considerados como dotados de prestigio y poder, como ocurre en el caso del ciervo, en ritos y prácticas del repertorio funerario vinculado al tránsito a la otra vida. Esta  preocupación por lo mágico y por la muerte parece haberse plasmado en complejos rituales vinculados a una mitología compartida por diversas poblaciones del S y O de la Península Ibérica en la Edad del Bronce o incluso antes, ya desde finales del Neolítico.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

martes, 18 de septiembre de 2018

Dolmen de Eireira


El Dolmen de Eireira (41º 46’ 18’’ N; 8º 52’ 12’’ O), se encuentra cerca de la playa de Gelfa, a escasos 20 m de la E.N. 13, en el lugar de Medorro de la freguesía de Afife perteneciente al distrito de Viana do Castelo.


El dolmen está situado a 400 m de la costa en una zona de poca altura de sustrato granítico con depósitos arenosos cuaternarios. Puesto que toda la línea costera es llana, probablemente cuando fue construido destacaba en el paisaje y constituía una referencia espacial. Actualmente se encuentra en un estado de total abandono, cubierto de helechos y rodeado de eucaliptos.


Las excavaciones del dolmen fueron realizadas por Eduardo Jorge Lopes da Silva entre 1986 y 1989 y en ellas se hallaron hachas de piedra pulida, varias puntas de seta en sílex, cuarzo y esquisto y un gran número de láminas de sílex.


Datado en el Neolítico o Calcolítico (III-II milenio a.C), el túmulo tiene un diámetro aproximado de 28 m. Se trata de un sepulcro de corredor indiferenciado que carece de cubierta y del que se conservan 16 ortostatos, todos ellos de la misma altura (180 cm),  que presentan una pronunciada inclinación hacia el interior. Esta estructura es la única que conocemos hasta el momento en el área galaico-portuguesa.


Otra de las características del dolmen de Afife es que 6 de sus ortostatos están decorados con grabados y al menos uno de ellos conserva restos de pintura roja. 


En las losas número 1 y 5 se distinguen claramente varios diseños en zigzag, en la número 2 un soliforme, en la 11 unas líneas onduladas o serpentiformes y en las número 1 y 15 unas posibles cazoletas. 

Cazoletas en la parte superior de la losa número 15

Las bandas de líneas serpentiformes o en zigzag, son el motivo iconográfico que aparece representado con mayor frecuencia en los dólmenes del NO penínsular. 


Por lo que se refiere a la figura soliforme, la podemos encontrar también en otro dolmen de corredor indiferenciado como el de Pedreira (San Romão do Neiva, Viana do Castelo) y podría interpretarse como una asociación entre el ciclo solar y la vida tras la muerte.


Pero sin duda el grabado más interesante es el que aparece en la cara interna de la laja número 6 (cabecera), la cual está cubierta en su totalidad con la figura de un  antropomorfo estilizado que conserva los restos de las manos con seis trazos cada una. 

Adaptación del dibujo de Silva (1993).

Se trata sin duda de una de las representaciones antropomórficas mejor conservadas del NO peninsular y debido a su tamaño y notoriedad, puede ser considerada como una estela antropomórfica, como afirma Eduardo Lopes da Silva.


Este tipo de figura suele ser interpretada como la representación de una divinidad protectora, tutelar o guardiana de los muertos en su paso al más allá y son frecuentes en los megalitos de Beira Alta, al S del Duero, pero muy poco comunes en Galicia y N de Portugal, donde sólo se conocen las de Os Campiños (Rianxo), Portela do Pau (Melgaço) y Padrão (Porto).

Detalle de la mano del antropomorfo.


Bibliografía:
Silva, Eduardo Lopes da (2003)- “Novos datos sobre o megalitismo do Norte do Portugal”.

Sanches, María de Jesús- Arte dos dómenes do Noroeste da Península Ibérica.

Oliveira Jorge, Vítor (1981)- Mamoas do Norte de Portugal.

Días-Guardamino Uribe, Marta- Las estelas decoradas en la prehistoria de la Península Ibérica.

Venhuizen Correia, António Martino (2010)-Estelas e Estátuas-menires no Centro e Norte de Portugal y Sudoeste da Meseta Superior.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Citania de Sanfíns

La Citania de Sanfíns (Paços de Ferreira. Porto) es uno de los mayores poblados de la Edad de Hierro del NO peninsular. 


Situada a 570 m de altitud entre las desembocaduras de los ríos Duero y Ave, fue habitado desde al menos el siglo II a.C. hasta su abandono total en el siglo IV d.C, aunque el período de actividad principal se sitúa entre el siglo I a.C y el siglo II d.C, con una población estimada de unos tres mil habitantes. Entre los restos recuperados se hallaron fíbulas, torques, trísqueles indígenas y cerámicas púnicas de los siglo V-III a.C.

El sistema defensivo de la citania constaba de tres líneas de muralla que rodeaban el poblado y una cuarta muralla que se extendía de O a S, con un perímetro total de 3,4 km, reforzadas con fosos situados al N y al S. Las murallas tenían una anchura máxima de 3,5 m y contaban con varias puertas de acceso.


Las murallas rodeaban una superficie aproximada de 15 hectáreas en las que las más de cuarenta campañas de excavaciones han dejado al descubierto un complejo urbanismo, que se caracterizaba por un diseño basado en un eje principal, de N a S, que se ramificaba ortogonalmente en calles transversales formando barrios, los cuales a su vez se subdividían, por lo general, en cuatro unidades habitacionales en cada una de las cuales residían los miembros de una familia extensa. 


En Sanfíns se han excavado unas cuarenta unidades habitacionales compuestas de 4-5 edificaciones circulares y angulares, que convergían en un patio común con el suelo enlosado. Cada una de estas viviendas familiares constaba de 4-5 dependencias de planta rectangular y circular, lo que supone un total de más de ciento cincuenta construcciones privadas.


Además de las dedicadas a vivienda, había dependencias de planta rectangular que se empleaban como almacén para los aperos, despensa o establo, así como unas pequeñas cisternas en las que se almacenaba el agua de lluvia.


También existían diversas construcciones públicas, como por ejemplo la sauna situada al SO del castro cerca de un pequeño manantial. 


Esta sauna presenta el diseño típico de los balnearios galaicos y estaba provista de un horno donde se calentaban las piedras sobre las que se vertía agua para producir vapor, una chimenea, cámara caliente, antecámara abierta y un patio exterior que aún conserva dos tanques, canalizaciones y sumideros.


El único acceso a la cámara se realizaba por un estrecho hueco semicircular situado en la base de la pedra formosa, por el que puede pasar un individuo ayudándose de unos pequeños asideros labrados en la propia piedra. La pedra formosa es un monolito de gran tamaño rematado a dos aguas, que sirve de separación entre la antecámara y la cámara, aportando una gran estanqueidad y por tanto un mayor aislamiento, impidiendo que se escape el calor. 


Si bien estas saunas eran públicas, desconocemos si su uso era abierto a todos los habitantes o limitado para determinados grupos o familias. La simbología religiosa de las pedras formosas lleva a algunos autores a suponer que en estos balnearios tenían lugar rituales iniciáticos de guerreros castreños, mientras que otros hipotetizan con la posibilidad de que se realizaran baños rituales de carácter medicinal, en los que se empleaban aceites, plantas y otros elementos. Este tipo de baños sanatorios, en los que intervienen el fuego, el agua y el vapor, son característicos del ámbito cultural indoeuropeo y védico.

Uno de los hallazgos más importantes encontrados en la citania de Sanfíns es la estatua de guerrero que estaba situada a la entrada del castro, junto a la base cónica sobre la que reposaba originalmente encajada entre las rocas y que, al aparecer en el contexto castreño, puede vincularse al período de ocupación del poblado.



De la estatua se conservan cuatro fragmentos. Uno es la cabeza en la que se distingue un casco cónico que podrías ser una versión local del casco romano tipo Montefortino (siglos III a.C- I a.C.). Otro fragmento corresponde al tronco en el que se distingue parte del escudo que es sujetado por el brazo izquierdo provisto de un brazalete de tres toros lisos. También se ha recuperado parte de las piernas así como los pies calzados.


La estatua del guerrero de Sanfíns se erigió en una de las entradas del poblado, protegiendo el acceso y como muestra de la identidad de la comunidad. Probablemente la figura representada fuera la de un jefe, un guerrero célebre o el protagonista de algún relato mítico.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

jueves, 12 de octubre de 2017

Dolmen da Portelagem

El dolmen da Portelagem se encuentra en la freguesía de Vila Chã (Esposende), a prácticamente la misma distancia en línea recta (1,20 km) del dolmen de Bouça do Rapido III y del de Cruzinha/Arribadas.


El dolmen conserva la cámara, una losa de la cubierta, parte del corredor y de la coraza. 


Originalmente debió estar formado por 14-15 ortostatos pero en la actualidad sólo se conservan 9 parcialmente fragmentados, uno de ellos con grabados.


Al igual que ocurre con el dolmen de Bouça do Rapido III, en las excavaciones realizadas en el dolmen da Portelagem se hallaron fragmentos de vasos campaniformes y de cerámica de la Edad de Bronce, lo que indica que fue reutilizado durante el III y II milenio a.C.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Dolmen de Bouça do Rapido III

El dolmen de Bouça do Rapido III está emplazado en la freguesía de Vila Chã (Esposende), lugar de gran importancia arqueológica ya que en poco más de 4 km en línea recta se encuentran también el dolmen de Portelagem, el de Cruzinha/Arribadas y el menhir de São Paio, éste último en la limítrofe freguesía de Antas.


El dolmen de Bouça do Rapido III  forma parte de una necrópolis constituida por dos túmulos sin excavar  y un dolmen al descubierto que conserva el corredor y dos piedras de su cubierta, la cámara funeraria y restos de la coraza. La cámara está formada por nueve ortostatos, en algunos de los cuales se observan grabados.


Llama la atención las reducidas dimensiones del dolmen y del túmulo que lo cubre. También es de señalar que los sedimentos que forman la mámoa han dado lugar a un sustrato barroso que ha aportado una mayor compactación del túmulo.


El dolmen de Bouça do Rapido III fue reutilizado en el III milenio, como lo demuestra el hallazgo de una alabarda de sílex fragmentada y de  fragmentos de vasos campaniformes datados entre la  primera mitad y el tercer cuarto del III milenio, y que evidencian la coexistencia de estilos exógenos y locales del N de Portugal. Posteriormente fue nuevamente reutilizado en el II milenio a.C, lo que se deduce de los restos de cerámica de la Edad de Bronce encontrados en las excavaciones. 

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.