sábado, 15 de febrero de 2014

Lagarto Ocelado (Timon lepidus)


Distribución


Timon lepidus lepidus: C, SO y NE de la Península Ibérica, S de Francia y NO de Italia.
Timon lepidus iberica: Galicia, N Portugal, O León, NO Zamora y O de Asturias.
Timon lepidus nevadensis: S Península Ibérica.
Timon lepidus oteroi: Isla de Sálvora.

Especie del SO de Europa asociada a ecosistemas mediterráneos. Se distribuye por la mayor parte de la Península Ibérica, S de Francia y NO de Italia. Su presencia es muy rara y localizada en Asturias, Cantabria y Vizcaya. En la Península existen al menos seis grupos poblacionales bien diferenciados: SE, NO, centro de Portugal, S Portugal, CO y resto del Península.

En los últimos años se aprecia un claro descenso de sus poblaciones y la subespecie gallega (T. l. ibérica) se encuentra en una situación de casi amenazada.

Hábitat


Lugares relativamente abiertos, áreas de matorral y bosques. Necesita de zonas con claros para poder calentarse al sol, alimentarse y delimitar su territorio. En las Islas Cíes y en Sálvora se encuentran las mayores densidades de población, con 208 lagartos/ha y 136/ha respectivamente (Galán. 2003). Estas islas ofrecen una gran diversidad de hábitats: zonas de matorral, bosques, muros, roquedos y arenales.

Su rango altitudinal va desde la costa hasta 2500 m en Sierra Nevada, aunque en el N es raro verlo por encima de 1750 m. Preferentemente entre los 400-1400 m.

Identificación


Lagarto robusto y grande que llega a superar los 245 g de peso. Su longitud, de hocico a cloaca, es de hasta 24 cm en el caso de algunos machos. La cabeza es robusta y bien diferenciada del resto del cuerpo, especialmente la de los machos que es más larga y grande que la de las hembras. El dorso es convexo y cubierto de escamas mucho menores que las de la cola y el vientre. Sus extremidades son fuertes y presentan cinco dedos terminados en fuertes garras. El cuarto dedo de las extremidades posteriores es mucho más largo que los demás. La cola es anillada.

En la región ventral de los muslos dispone de unos poros femorales que producen unas secreciones céreas en la época de celo, mucho más abundantes en el caso de los machos, cuya función es la de servir de rastros químicos con los que marcan sus territorios.

La coloración varía según la edad y la zona geográfica y oscila entre el pardo grisáceo sin escamas negras, el verde amarillento con escamas negras hasta el verde intenso con escamas muy oscuras. Presentan ocelos dorsales que pueden ser menos nítidos en los individuos viejos, y en los laterales muestran manchas azules rodeadas de escamas oscuras. La cabeza es de color pardo oscuro. La zona ventral es blanquecina y la cola de color pardo.


Los machos tienen cabeza y píleo mayores que las hembras y muestran dos hemipenes reversibles en los laterales de la cloaca. 

El cuerpo de las hembras es proporcionalmente más largo que el de los machos. 


Los recién nacidos miden 4 cm de hocico a cloaca y su cola puede alcanzar los 8 cm de largo. Muestran ocelos dorsales muy evidentes y ocelos azules en los flancos.


Los individuos gallegos son de menor tamaño que los del resto de la Península Ibérica. La longitud (hocico a cloaca) de los machos va de 11-19 cm y la de las hembras de 11-16 cm. En la isla de Sálvora existe una subespecie de mayor tamaño que el resto de los ocelados gallegos. Su coloración es más oscura y en el dorso suelen mostrar bandas transversales de ocelos que llegan hasta el borde posterior del píleo. Además tiene mayor número de dientes y menos especializados que los del S de la Península, lo que se debe a que su dieta es más diversa.

Alimentación


Carnívoro, se alimenta preferentemente de invertebrados: escarabajos, hormigas, abejorros, abejas, avispas, chinches, saltamontes, grillos, alacranes, mariposas. También puede comer pequeños mamíferos, huevos de aves y ocasionalmente pude comer frutos carnosos durante el verano. Es de señalar también el canibalismo de ejemplares jóvenes. Las poblaciones gallegas se alimentan significativamente con babosas y caracoles.

Conducta


El lagarto ocelado es un animal diurno que necesita la luz para poder realizar su actividad diaria, para lo que necesita mantener una temperatura corporal entre 21-34º. Para calentarse puede adoptar una postura que le permita pegar todo el cuerpo sobre una superficie cálida, como una roca expuesta al sol.


Es un lagarto bastante agresivo, especialmente en época de celo, que posee una fuerte mordedura. Cuando dos machos se encuentran realizan una serie de conductas disuasorias, como movimientos de la cola y la cabeza. Si ninguno de los dos adopta una postura de sumisión pasan al ataque, mordiéndose en las bocas hasta que uno de ellos huye, pero si esto no ocurre pueden llegar a ocasionarse serias lesiones.

Suele cazar preferentemente de forma activa, recorriendo su territorio en busca de presas, pero también puede hacerlo al acecho.

Muchos son sus depredadores, en especial los mamíferos carnívoros, aves rapaces como el águila calzada, el águila-azor perdicera, el azor común, el águila real, milano real, busardo ratonero, la culebrera europea o el cernícalo común. También puede ser cazado por otros reptiles, como la coronela lisa o la culebra bastarda.

Para escapar de sus depredadores suele correr bastante rápido hasta alcanzar un refugio excavado por el propio lagarto, aunque puede usar madrigueras de conejos o de otros animales, agujeros de roquedos o árboles y pedregales. Como otros lagartos, puede desprenderse de su cola cuando se siente amenazado, la cual queda retorciéndose mediante movimientos reflejos, lo que distrae a su predador y le permite escapar. La perdida de la cola es un importante gasto de reservas energéticas, por lo que no es raro que el lagarto vuelva una vez pasado el peligro y se la coma.

En el verano es menos fácil verlo, ya que finalizado el período de celo y también por las altas temperaturas, suele mostrarse menos, aunque continúe alimentándose ávidamente para almacenar reservas para el invierno. Las poblaciones gallegas hibernan hasta bien entrada la primavera, mucho más tarde que las del resto de la Península.

Reproducción


El período reproductor tiene lugar en primavera y los machos se afanan en copular con varias hembras. Si la hembra es receptiva el macho le morderá la cola y luego una pata trasera, y terminará mordiendo su flanco y adoptando una postura que le permita juntar su cloaca con la de la hembra. Como las hembras pueden copular con varios machos, es frecuente que muestren muchas marcas en los flancos.

No todas las hembras se reproducen cada año. Las que lo hacen cavan una pequeña galería donde realizan una única puesta anual. Los  huevos, blancos y alargados de 16-27 mm con  cáscara blanda, eclosionan transcurridos 70-95 días. Como las hembras de la subespecie gallega son de menor tamaño, su puesta también es menor tanto en número como en longitud de los huevos. El peso relativo de su puesta es del 40% del peso de la hembra, lo que supone un gran esfuerzo reproductivo.

Los ejemplares de la costa gallega alcanzan la madurez sexual antes del segundo año, mientras que el resto de las poblaciones peninsulares lo hacen al tercer año. Si bien los ejemplares salvajes suelen vivir unos 5 años, en cautividad puede llegar hasta los 14 años. Las hembras presentan una tasa de mortalidad mayor que los machos.


Las fotos de este artículo han sido realizadas por Ana Durán y Javier Torres.