domingo, 16 de junio de 2013

Petroglifo Pedra das Ferraduras (Fentáns. Cotobade)

El petroglifo de Pedra das Ferraduras se encuentra en Fentáns, una aldea de la parroquia de San Xurxo de Sacos, perteneciente al concello de Cotobade. Para llegar hasta el petroglifo tenemos que dejar atrás Fentáns y seguir la carretera PO-230 en dirección Cerdedo, hasta llegar a una curva en la que a la derecha hay un desvío asfaltado que conduce a la Ermita de Nuestra Señora de Lixó y a la izquierda parte una pista de tierra. Dejamos el automóvil en este lugar y caminamos unos 200 m por la pista y a mano izquierda veremos el primero de los grupos de petroglifos de Fentáns: Pedra das Ferraduras.

Si continuamos por la pista encontraremos el resto de los grupos: Coto do Rapadoiro, Chan do Rapadoiro, Outeiro da Besta, Portela das Rozas Vellas, Laxe dos Cebros, Coto da Braña, Outeiro Morcego, Coto dos Porros, Tras a Rasa y Quenlla do Lixo. En próximo artículos trataré de los diversos grupos, pero en este voy a centrarme en la Pedra das Ferraduras.

Descripción

La Pedra das Ferraduras es sin duda uno de los más interesantes y bellos conjuntos de todo el arte rupestre de gallego. Se trata de una roca que destaca claramente sobre el terreno y que presenta un plano horizontal y otro más inclinado.


En total los motivos representados son cinco antropomorfos, una espada, un puñal, cuatro ídolos cilindro, al menos sesenta improntas de pezuñas, dos combinaciones circulares, un cruciforme, líneas rectas, lo que pudiera ser un bastón, cuatro cérvidos con flechas o lanzas clavadas en sus lomos y tres cuadrúpedos que están sin completar.

La parte superior de la roca es horizontal y en ella aparecen dos diseños geométricos circulares atípicos y varias representaciones de huellas de ungulados.


El plano vertical de la roca está orientado hacia el S y en él se han grabado las representaciones que han hecho famoso a este grupo. 


En la parte más alta y situado en el centro, vemos una pequeña figura humana que en su mano izquierda sostiene un escudo redondo de sujeción central, mientras que en la derecha empuña una gigantesca espada que cuadriplica el tamaño del guerrero. Junto a la espada hay un puñal de hoja triangular.


En el conjunto destacan en posición central predominante el trío formado por el humano que exhibe la espada, un gran ciervo y un ídolo con cara, ojos y boca. Una de las astas del ciervo se superpone ligeramente al ídolo cilindro. Por detrás del ciervo y siguiéndolo aparecen otros tres cérvidos carentes de cornamenta, por lo que se trataría de hembras.


Abajo y a la izquierda de la roca vemos una escena de caza ritual, en la que cuatro hombres rodean y atacan a un grupo de cérvidos que siguen al gran macho. Los ciervos muestran varias lanzas o flechas clavadas en sus lomos. Los expertos encuentran esta escena muy parecida a la que apareció en uno de los ortostatos de Orca dos Juncaes (Queiriga. Portugal) y de la que sólo se conserva el dibujo realizado en su día por George y Vera Leisner.

Hombres y armas

Aparecen representados cinco antropomorfos esquemáticos. Uno de ellos es uno de los motivos más conocidos y representativos de Pedra das Ferraduras, ya que en su mano derecha empuña una descomunal espada cuatro veces mayor que su propio tamaño. En la mano izquierda porta un pequeño escudo redondo de sujeción central, aparentemente sin escotadura en V.


El enorme tamaño de la espada demuestra el valor simbólico de las armas metálicas como detentadoras de prestigio social y la creciente importancia que lo bélico va adquiriendo durante el Calcolítico.

La figura de este guerrero se sitúa en el centro de la roca y en la parte más alta del plano vertical, por encima de la escena de caza como muestra de su jefatura, dominando y dirigiendo la cacería. Los ídolos cilindro también se encuentra por debajo de la posición que ocupa el guerrero, lo que puede ser interpretado como un signo de que éste detenta tanto el poder social como el religioso.

Las armas representadas corresponden al equipamiento bélico de los combatientes de la Europa Occidental en los primeros tiempos de la metalurgia (segunda mitad del III milenio), época que coincide con el uso del caballo como montura. En ese momento histórico aparecieron nuevas armas, como las alabardas y los puñales de espigo plano y hoja triangular, del tipo que podemos encontrar en Pedra das Ferraduras al lado de la espada.

Las representaciones de armas son características de los petroglifos de las Rías Baixas gallegas, con algún otro grupo localizado en el interior (Castriño de Conxo. Santiago de Compostela). Este tipo de exhibición de armamento también lo podemos encontrar en los petroglifos de regiones del Duero y SO peninsular.

Ciervos y escena de caza

Existe una gran similitud entre la escenas de caza representada en el megalito beirense de Orca dos Juncaes y la del petroglifo de Pedra das Ferraduras (Costas Goberna, Peña Santos y Rey García). 


El petroglifo de Orca dos Juncaes ha desaparecido y sólo queda el dibujo realizado por George y Vera Leisner, en el que se muestra a tres cazadores y cinco perros que se dirigen a la caza de tres ciervos y dos ciervas.


En las sociedades primitivas la caza no constituía un mero acto de predación, si no que los hombres y sus presas estaban íntimamente relacionados. El sistema de creencias animista se basa en la necesidad de mantener el equilibrio entre los espiritus de los hombres y los que habitan en los animales. Para ello era necesaria la intervención de los chamanes, que se encargaban de reconducir ese intercambio mediante la realización de una serie de ritos simbólicos, que garantizaban la caza y apaciguaban los espíritus de los animales.

Puede que el chamán de la tribu realizara algún tipo de danza, en la que se identificaría con el gran ciervo macho usando una piel de cérvido y portando su cornamenta. En esta línea de ritos mágicos pudiera encuadrarse el grabado en la roca de escenas de caza, como las que encontramos en Pedra das Ferraduras.

Los machos de ciervo, con sus grandes cornamentas, sus berreas y sus luchas, encarnaban la energía y el vigor masculino, por lo que su representación probablemente se emplearía en ceremonias de exaltación y reafirmación masculina.

Además el ciervo muda cada año sus cuernas, lo que podía ser interpretado como un símbolo de autoregeneración y se vincularía al cambio de estaciones. Por este y otros motivos, el ciervo es un tema habitual en el repertorio funerario megalítico vinculado al tránsito a la otra vida.

No debe pasarnos desapercibido el detalle de que el ciervo macho, líder de la manada, aparece representado superponiendo parte de una de sus astas sobre uno de los ídolos cilindro, lo que pudiera ser una demostración más de su carácter de símbolo funerario.

Las huellas de pezuñas y la combinación circular atípica

En Pedra das Ferraduras aparece representado uno de los conceptos básicos y más característicos de la práctica venatoria: un rastro de improntas de pezuñas. 

He contado al menos sesenta huellas que corresponderían por lo tanto a quince cuadrúpedos. Salvo una, todas se hallan sobre el plano superior horizontal, alrededor de una combinación circular, peculiar y atípica, formada por tres círculos concéntricos con cazoleta central, situada al final de una larga línea que se divide en otras tres más pequeñas.


Es imposible saber exactamente el significado de estas huellas y por qué se agolpan junto a la combinación circular. Puede que simplemente las improntas de pezuñas sean un motivo naturalista vinculado a las representaciones de cérvidos. Como curiosidad y a modo de impresión personal y de otras personas que lo han visto, la larga línea que se divide en tres parece un río (el Lérez corre a escasa distancia por el valle situado bajo la roca), pero esto no es más que una pura especulación.

Otra interpretación personal que me atrevo a plantear, se basa en el alto componente simbólico que tradicionalmente se le atribuye a las representaciones de Pedra das Ferraduras. Desde esta perspectiva, puesto que el ciervo es un tema habitual en el repertorio funerario megalítico vinculado al tránsito a la otra vida, podríamos pensar que estas huellas señalan el camino a los espíritus de los difuntos para que siguiendo su rastro, lleguen a su morada en el otro mundo. Esta especulación por supuesto parte de la presunción de que en Galicia, en el tránsito entre la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, existía la creencia en la pervivencia del alma tras la muerte.

Ídolos cilíndro

En la Pedra das Ferraduras vemos cuatro idoliformes:

Ídolo 1.- Muestra cara, ojos y boca. Está situado justo debajo del antropomorfo que empuña la espada y que parece dirigir la escena de caza. A su derecha se encuentra lo que pudiera ser un bastón y a su izquierda un macho de ciervo. Una de sus astas se superpone ligeramente sobre el cuerpo del ídolo.


Ídolo 2.- Situado abajo y a la derecha del anterior. Sólo tiene cara y su contorno es ondulado. Tanto a su derecha como a su izquierda aparecen dos antropomorfos esquemáticos y representaciones de cuadrúpedos sin terminar.


Ídolos 3 y 4.- Se hallan superpuestos uno sobre el otro. El mayor está situado en posición vertical y presenta cara y lo que parecen ser tatuajes faciales. El menor está inclinado con un ángulo aproximado de 45º y tan sólo tiene un punto, relativamente grande, a modo de ojo. A la derecha de esta pareja está la única pezuña que hay en el plano vertical de la roca.


Una explicación a las diferencias que presentan los cuatro ídolos sería que alguno de los motivos está sin terminar. Pero también es posible que no se hayan añadido más detalles de manera intencionada, considerando que al tratarse de símbolos conocidos por todo el mundo, la simple visión de la forma del cilindro evocaba de manera inmediata el tema que representaba, por lo que se podrían suprimir elementos sin que por eso se viera alterada la relación entre la representación y su significado.

Pero, ¿qué representan estos cuatro cilindros? Podemos comenzar por señalar que se suele aceptar que los ídolos cilindro son representaciones simbólicas asociadas a prácticas rituales de carácter mágico-religioso o votivo. No son motivos frecuentes y su datación varía entre el final de la época megalítica o Calcolítico Pleno (2700-2300 a.C) hasta la primera mitad del período del Bronce I (1800 a.C).

En la Península Ibérica los ídolos cilindro aparecen sobre todo en Extremadura, Valle del Guadalquivir y Comunidad Valenciana y son uno de los elementos característicos del Calcolítico. Hay que destacar que no lejos de Cotobade, en A Caeira (Poio), se ha encontrado un probable ídolo cilindro perfectamente pulido, de diseño sencillo y escasamente decorado, que presenta un punto en una de sus bases y seis puntos en la otra. Este diseño es típico de los ídolos del C y S de Portugal y su aparición parece demostrar la vinculación existente entre la cultura portuguesa del S del Mondeo, asociada a la expansión del vaso campaniforme, y la megalítica gallega. En Galicia estas representaciones de ídolos aparecen posteriormente, en el Eneolítico B, momento en el que finaliza la influencia cultural portuguesa. Otras interpretaciones vinculan el ídolo de A Caeira con los betilos encontrados en el Algarve, Biblos, Troya y Grecia. El ídolo de A Caeira se conserva en el Museo Arqueológico de Pontevedra, junto al espectacular tesoro de oro de Caldas de Reis.

Para Fábregas Valcarce los ídolos cilindro gallegos muestran influencias procedentes del Alentejo. También se han señalado que estas representaciones se encuadran con fenómenos culturales del Calcolítico procedentes del SE peninsular (Los Millares).

Por lo tanto parece que existe cierto consenso en que este tipo de representaciones surgieron en el S de la Península y a través de Portugal llegaron a Galicia. Además, los ídolos cilindro, tanto los líticos hallados a la entrada de los megalitos como sus representaciones grabadas en las rocas, se encuentran principalmente cerca de la costa, lo que apunta a que su difusión se realizó por vía marítima.

El hecho de que aparezcan representados desde el Neolítico supone la existencia de una mitología antigua que pervivió durante el Calcolítico y la Edad del Bronce hasta la Edad del Hierro. Pudiera ser que estos ídolos representaran a “la gran diosa madre del Neolítico”, que simboliza la vida, la fertilidad, la fecundidad y las divinidades de ultratumba. Esta diosa ha sido adorada por diversas culturas con distintos nombres: Nin, Ishtar o Astarté (diosa de los ojos del Bronce I en España), Isis o Ceres. La Diosa Madre aparece representada a veces con su hijo en el vientre o pariendo y su culto a menudo se asocia a los grabados rupestres de cérvidos.


Uno de los varios tipos de ídolos existentes en la Península es el de los ídolos cilindro oculados del III milenio a.C. Se caracterizan por ser piezas realizadas sobre piedra o hueso en las que se graban unos grandes ojos circulares con cejas curvas, bajo los cuales aparecen líneas paralelas curvadas que se han interpretado como tatuajes faciales. Con el paso a la Edad del Bronce, los ojos dejan de ser un elemento destacado.

Idolo oculado. 
El Pozuelo
 (Zalamea la Real). 

Debido a su amplia distribución geográfica, el modelo original de ídolo cilindro ha sufrido diversas modificaciones y evoluciones, siendo reinterpretado en las distintas zonas en función de las tradiciones culturas propias de cada lugar. Los ídolos representados en la Pedra das Ferraduras guardan notorias semejanzas con el cilindro decorado encontrado en la sepultura de Samarra (Sintra, Lisboa) (Leisner 1965). 

Idolo de Samarra
 (Sintra)


En ambos casos los ídolos  corresponden al tipo de cilindros del NO peninsular, en los que la temática ocular es muy esquemática. Esta versión presenta una serie de trazos curvilíneos que convergen desde los lados hacia el centro de la parte superior del cilindro y que han sido interpretados como tatuajes faciales, a menudo asociados a la representación de ojos.

Salvo las citadas líneas convergentes y a veces dos puntos indicando los ojos, no existe ninguna otra decoración, no por desconocimiento del modelo original si no como un tipo de interpretación local de este motivo que también podemos encontrar en el Centro y S de Portugal (estuario del Tajo).

En cuanto a su cronología se puede establecer desde mediados del III milenio (alrededor del 2400 a.C), con la llegada de elementos culturales meridionales entorno a la denominada “diosa de los ojos”, hasta comienzos de la Edad del Bronce.

Ídolo placa de Los Gabrieles
 (Valverde del Camino)
Museo Arqueológico de Huelva

La “diosa de los ojos” es la divinidad más representada en la iconografía megalítica de la Península Ibérica, por lo que debió ser sumamente importante y conocida por grupos sociales muy diversos y repartidos. A la diosa de los ojos se le atribuye un carácter funerario, lo cual no resulta extraño si tenemos en cuenta que en la Época Megalítica el culto e interpretación de la muerte es el eje central de las creencias y de toda la arquitectura que caracteriza a este período. Esta diosa se representa con unos enormes ojos circulares, resaltados por arriba y abajo con líneas.

Ídolo placa de Los Gabrieles
 (Valverde del Camino)
Museo Arqueológico de Huelva

No existe ningún elemento que permita determinar la sexualidad de las divinidades representadas por los ídolos. De todos modos, los betilos hallados en Los Millares presentan un triángulo que representa el pubis de una mujer, motivo que también aparece en vasos cerámicos que acompañan al tema oculado. Por lo tanto es muy posible que los ídolos cilindro no lleven explícito el atributo sexual femenino ya que se daba por supuesto que este tipo de representaciones eran exclusivas de una divinidad femenina: la “diosa de los ojos”.

Idolo oculado.
El Pozuelo
 (Zalamea la Real). 

En el Calcolítico se produce un cambio en las creencias religiosas que adquieren un mayor grado de complejidad. Gradualmente se va abandonando la mitología neolítica de culto a la diosa madre de la fecundidad y la fertilidad. La iconografía de los ídolos cilindros ibéricos es un fenómeno autóctono aunque influido por una idea religiosa procedente del Mediterráneo Oriental, que será transformada aplicando elementos propios de nuestra cultura indígena.

Una de las hipótesis sobre los ídolos cilindro sostiene que se situaban en espacios especialmente diseñados para la práctica social ceremonial y ritual, así como para otro tipo de prácticas de carácter funerario. Se trataría por lo tanto de protectores de difuntos en ceremonias funerarias (ojos profilácticos) o podrían servir como marcadores sociales y de recordatorio de los antepasados o linajes. Este tipo de ídolos cilindro aparecen en el exterior de los enterramientos, por lo que no se trataba de ofrendas funerarias si no que formaban parte de la ceremonia y podían estar destinados a ser vistos por los miembros de la tribu. Además, en el S de la Península se han encontrado ídolos en contextos domésticos, lo que pone en cuestión que su carácter fuera exclusivamente funerario.

El hecho de lo que los ídolos característicos del NO peninsular correspondan al  tipo de líneas convergentes que se asocia con los motivos oculares, puede ser una prueba de que hasta Galicia, especialmente a su costa, llegó la simbología mediterránea asociada a la denominada diosa de los ojos. De todos modos existen serias dudas de que esta figura sea en realidad una diosa y de que estuviera necesariamente vinculada con el culto de los muertos, por lo que su significado sigue siendo un enigma (Ramón Fábregas Valcarce).

Interpretación

En la Pedra das Ferraduras se muestran los dos tipos de elementos materiales de mayor valor ideológico en la sociedad del Calcolítico: por una parte las armas metálicas, símbolo de prestigio, estatus y representación de la actividad bélica. Por otra parte los ídolos cilindro, símbolos de la dimensión mágico-religiosa y funeraria del megalítico. Esta preocupación por lo mágico y la muerte lleva a la realización de complejos rituales vinculados a una mitología compartida por diversas poblaciones que ocupaban el S y O de la Península Ibérica.


El estructuralismo antropológico nos permite realizar un análisis de las representaciones que aparecen en la Pedra das Ferraduras. Este enfoque plantea que en el pensamiento humano existen unas estructuras inconscientes que se basan en contrastes binarios de dos temas o elementos que forman una oposición diametral. Así, la mitología, el arte y el lenguaje poseen una estructura profunda. Por lo tanto el arte es uno de los medios por el cual estos contrastes binarios comunes a todos los hombres se vuelven conscientes.

Del análisis estructuralista de Pedra das Ferraduras podemos obtener la siguiente matriz binaria:

a                                                                                                                     b
seres humanos                                                                                        dioses
seres humanos                                                                                     animales
profano                                                                                                 sagrado
realista                                                                                                   mágico
superior                                                                                                  inferior
izquierda                                                                                               derecha
aristócrata                                                                                             plebeyo
autoridad secular                                                                    autoridad sagrada

La Pedra das Ferraduras es un claro ejemplo del uso que la política y la religión hacen del arte como una forma de control social. La figura del guerrero situada en la parte superior del plano y que blande una gigantesca espada, es claramente una demostración ostentosa de poder, que busca inculcar la idea de obediencia entre los demás miembros de la tribu.

La representación artística de los ídolos de la Pedra das Ferraduras probablemente sería el escenario donde los chamanes realizaban sus rituales mágicos, mediante los cuales impondrían significados humanos a un mundo ignoto que a menudo resultaba aterrador. De este modo transmitirían a los espectadores un sentido de dominio y comunión con poderes invisibles y misteriosos, logrando así la sumisión de los miembros de la tribu con el fin de someterlos y dominarlos.

Manifestaciones artísticas como la Pedra das Ferraduras nos permiten indagar sobre las creencias mágico-religiosas de las poblaciones gallegas de finales de la Época Megalítica y del Calcolítico o Edad del Cobre. Evidentemente el significado de cada uno de los símbolos y escenas se nos escapa y nunca podremos estar completamente seguros de cuál es, tan sólo especular acerca de él.

La sociedad gallega en el calcolítico

Tradicionalmente se ha supuesto que las comunidades neolíticas gallegas se caracterizaban por una relativa igualdad económica de sus miembros. A comienzos del III milenio estos grupos comienzan a asentarse a media ladera de las montañas, donde resulta fácil practicar la agricultura neolítica y hay abundantes pastos para la ganadería vacuna.

En la Edad del Cobre o Calcolítico (2700-1800 a.C) se produjeron grandes modificaciones económicas ya que la metalurgia permitió crear nuevos y mejores aperos de labranza, apareciendo nuevas técnicas de producción agrícola con las que se incrementa la productividad de la tierra y, en consecuencia, el tamaño de las comunidades. El diferente acceso de cada individuo a los recursos lleva a la aparición de una élite emergente, que posee las mejores tierras o un mayor acceso al agua, lo que les permite acumular la mayor parte de los excedentes obtenidos  gracias a las nuevas técnicas agrarias y a la metalurgia.

El incremento de las funciones económicas conlleva una división de las tareas, por lo que se produce una creciente jerarquización de la sociedad y un aumento de la beligerancia. Aparece una autoridad política organizada, que administrará la sociedad de una manera militar y obligará a los miembros del grupo a colaborar. Además el poder político y el religioso son uno mismo o están muy poco diferenciados.

Como consecuencia de todo esto se incrementa la importancia de las actividades propias de los varones, como la caza o la guerra. En los petroglifos situados en rocas panoplia podemos apreciar la sacralización de las armas (espadas, puñales, escudos y alabardas). El armamento será objeto de culto comunitario mediante la realización de rituales y danzas de exaltación masculina, que sirven para refirmar el sentido de identidad del clan, sirviendo de preparación para el enfrentamiento bélico.

Las personas que desarrollaban actividades bélicas eran las que ostentaban los puestos más elevados en la pirámide social. Antes de emprender una partida de caza o un combate, los guerreros se reunían en torno a sus magos, los cuales probablemente se hallarían bajo el efecto de psicotrópicos que les ayudarían a entrar en trance y contactar con sus antepasados, solicitando su apoyo y ayuda mediante la realización de rituales.

El cambio de creencias acontecido en el Calcolítico tiene una de sus más importantes expresiones en la evolución que experimentan los ritos funerarios. En los inicios del III milenio a.C finaliza la construcción de los grandes megalitos y se produce la clausura de los dólmenes de corredor, aunque algunos de ellos siguen siendo reutilizados. En esta época se vuelven a cavar fosas y los grandes monumentos funerarios son reemplazados por pequeños túmulos apenas visibles en el paisaje, que albergan los cadáveres de personas de alto estatus que son enterradas con ricos ajuares (cerámicas, objetos de oro y plata, armas y hachas planas de cobre).

Junto al uso generalizado de la metalurgia, el otro gran cambio cultural es la aparición de la cerámica campaniforme, de mucha mayor calidad en lo que se refiere a las pastas empleadas, la cocción y el decorado. La cerámica campaniforme llega a Galicia avanzado el III milenio a. C. procedente de Portugal, como un objeto de gran valor simbólico. Al principio era un signo de prestigio, pero posteriormente se popularizará su uso, apareciendo tanto en contextos funerarios como domésticos.

Podemos concluir diciendo que durante el Calcolítico llegan a Galicia elementos culturales procedentes del S de la Península, como la cerámica campaniforme, algún resto de cerámica con la imagen de la figura de los grandes ojos y las representaciones de ídolos de las que Pedra das Ferraduras es un ejemplo único. Esto nos permite concluir que en el Calcolítico  existía una cierta homogeneidad cultural entre los pueblos del occidente peninsular. 

Nota: Los dibujos de petroglifos que aparecen en este artículo han sido realizados mediante una aplicación informática para la edición y retoque fotográfico.