sábado, 2 de marzo de 2013

Necrópolis megalítica de Monte Penide (Redondela)


El Monte Penide o Mirallo posee quizás el mayor número de evidencias materiales de la actividad humana en Galicia, en el período que va del Neolítico al final de la Edad del Bronce. La enorme densidad de túmulos que podemos encontrar (26 en 0,3 km2), hacen de este enclave uno de los más importantes focos megalíticos de Galicia. 
Mámoa do Rei.
El monte Penide se sitúa en el término municipal de Redondela, en el extremo septentrional de una alineación de planaltos que se desarrolla en sentido norte–sur desde la ría de Vigo hasta el valle del Miño. Mientras que hacia el este las laderas del monte descienden de forma abrupta, hacia el norte lo hacen de manera más gradual, configurando un paisaje alternante de pendientes suaves y superficies llanas. Su proximidad a la ría de Vigo y a la Depresión Meridiana, corredor natural que se extiende aproximadamente a lo largo de 140 km entre Tui y Carballo, otorga a este emplazamiento un evidente carácter estratégico.

Vista de Monte Penide (al fondo de la imagen).

El monte Penide constituye la divisoria natural entre la ría de Vigo y el valle del río Maceiras, extendiéndose por territorios pertenecientes a las parroquias de Cabeiro, Negros, Cedeira, Trasmañó y Chapela.

En este contexto se localiza la necrópolis de Chan da Cruz/Chan das Formigas, conocida también en la tradición local como Cortellos dos Mouros, situada en el límite entre las parroquias de San Vicente de Trasmañó y Cedeira. El conjunto ocupa una penillanura comprendida entre Chan da Cruz y Chan de Umberto, delimitada por tres elevaciones principales: el Pico de San Vicente (450 m), el Coto Ferreira (450 m) y el Coto Rapado o da Arca (415 m).

Hacia el sur, esta superficie se prolonga a lo largo de más de 15 km en un corredor en el que se suceden diversas necrópolis, como las del monte Vixiador, A Madroa, San Colmado y Sobreira, descendiendo progresivamente hacia el valle del Fragoso, que la separa de la sierra do Galiñeiro.

La necrópolis de Chan da Cruz fue declarada conjunto histórico-artístico en 1970 y posteriormente Bien de Interés Cultural (BIC) por la Consellería de Cultura, pese a lo cual carece de protección alguna y está sometida a continuas agresiones como la que ocurrió en enero de 2012, cuando fue destruido uno de los túmulos, hecho denunciado al Seprona por la asociación cultural de Redondela Alén Nos.

Pese a todo, en la necrópolis de Monte Penide aún se conservan unas cincuenta mámoas violadas, de las cuales sólo el dolmen conocido como la Mámoa do Rei ha sido recuperado y parcialmente reconstruido, pues carece de la losa que lo cubría. 
Se trata de un dolmen de planta poligonal con la entrada orientada hacia el E y del que se conservan seis ortostatos. El túmulo de tierra que lo tapaba tenía un diámetro de 15 m y 2,5 m de altura.
El resto de los túmulos se reparten a ambos lados de una pista de tierra que se dirige hacia el N.
El estado de conservación de todos ellos es lamentable, o mejor dicho nulo, ya que están totalmente tapados por los pinos y la maleza.


A partir del III milenio a. C se dejaron de erigir túmulos en la necrópolis de Chan da Cruz ya que la población comenzó a abandonar las tierras altas y a colonizar zonas más bajas. Finaliza así la época megalítica clásica y comienza una nueva tradición funeraria caracterizada por la construcción de pequeños túmulos aislados en lugares enclavados a menor altitud, como ocurre con las mámoas de Coto da Fenteira o las de Poza da Lagoa.

De todos modos Chan da Cruz siguió conservando un alto valor simbólico, como lo demuestra el hecho de que fuese el emplazamiento elegido para numerosos grupos de petroglifos.

El Coto da Fenteira es una zona húmeda situada a unos 235 m de altitud, por la que corren regatos que bajan de la cima del monte.
Es un lugar de se cruzan varios caminos que unen las tierras altas con el litoral. 
Vista de la Ría de Vigo desde Coto da Fenteira
En el Coto da Fenteira existe un pequeño túmulo de unos once metros de diámetro y algo más de medio metro de alto.
Por su sencillez y aislamiento es probable que esta mámoa corresponda a un momento tardío dentro del megalitismo, en el tránsito entre el Calcolítico y la Edad de Bronce (finales del III milenio a.C hasta la primera mitad del II a.C). 

La Poza da Lagoa (42º16´ 26,56´´N- 8º38´ 49,77´´O) se encuentra al NO del Pico San Vicente, en la parroquia de Trasmañó. Se trata de una vaguada situada a 340 m de altitud sobre el nivel del mar y que se caracteriza por su elevado nivel de humedad. 
En la Poza da Lagoa encontramos otro grupo de túmulos datados en la misma época que los del Coto da Fenteira y al igual que éstos, son de tamaño y altura reducidos. 
Los más grandes miden de quince a veinte metros de diámetro y menos de un metro de altura y sus cámaras son también pequeñas y sencillas. 
Estos enterramientos corresponden a un momento megalítico tardío, datado en el período de transición entre el Calcolítico y el período del Bronce I. 
Tanto los túmulos de Coto da Fenteira como los de Poza da Lagoa se localizan fuera de la gran necrópolis de Chan da Cruz, en lugares cercanos a caminos y a zonas de tránsito ubicadas por debajo del planalto (Fábregas Valcarce).

Muy cerca de Chan da Cruz se encuentra el lugar denominado Coto da Rola.
En este planalto situado cerca de un campo de fútbol y por el que corren varios regatos, se pueden apreciar restos de una mámoa de la que no hemos encontrado ninguna referencia.
Se distingue perfectamente parte del túmulo así como algunas de las piedras, en concreto una que podría ser parte de la cubierta.

Materiales encontrados

En Monte Penide se han encontrado restos líticos cuya cronología va desde el Neolítico hasta el Bronce III. En las inmediaciones de la Poza da Lagoa se han hallado lascas y un raspador de cuarzo, elementos de molienda como un fragmento de durmiente de 70 cm y restos de cerámicas lisas. Las fechas radiocarbónicas para los yacimientos al aire libre de A Lagoa van del 2568 al 2142 a.C. (Fábregas Valcarce).

Uno de los hallazgos mas importantes es la pieza de sílex de color blancuzco, de 46 mm de largo, 19 mm de ancho y 3 mm de grosor, hallada en una zona de turbera. Este tipo de piezas han aparecido en diversos yacimientos del NO penínsular (Vigo, Gondomar y Porriño) y su datación se establece en el IV-III milenio a.C.

Reconstrucción de lámina de sílex de tecnología laminar (IA).

Estas láminas de sílex no se obtenían percutiendo la piedra sino sometiéndola a una fuerte presión. Mediante esta técnica se conseguía una larga lámina que luego se partía, para obtener fragmentos del tamaño adecuado, con los que se fabricaban cuchillos o se enmangaban para hacer hoces empleadas en la siega de los cereales. La pieza hallada en Monte Penide está rota por un extremo, lo que indica que originalmente era de mayor tamaño.

Geológicamente, Galicia se formó en la Era Primaria o Paleozoico y las rocas predominantes son los gneis y pizarras, no existiendo otro tipo de materiales más recientes como el sílex, que aparece en zonas surgidas con posterioridad, en la Era Secundaria o en la Terciaria. Por lo tanto las piezas de sílex halladas en Galicia, como la encontrada en Monte Penide, tuvieron a la fuerza que ser traídas desde las zonas productoras situadas en el norte de la Meseta y centro de Portugal. Existía por lo tanto una ruta comercial que transportaba el sílex hasta Galicia, donde era canjeado por excedentes de grano y objetos. Una vez aquí, las personas que adquirían estas grandes láminas las cortaban a su medida para adaptarlas al uso que les fueran a dar (Abad Gallego).

Por lo que se refiere a los restos cerámicos, se han recuperado pequeños fragmentos de un vaso de perfil en “S”, otro convexo de perfil cerrado, un vaso troncocónico con cordón paralelo al borde y un asa de cinta, todos ellos con decoración muy escasa. En un pequeño fragmento recogido en una pista de Cabeiro, se aprecia una decoración metopada formada por dos líneas verticales incisas e impresiones oblicuas. Si bien no se puede establecer con seguridad, todos estos restos parecen ser del Calcolítico final o del Bronce I (Fábregas Valcarce).   

En el Coto da Fenteira se encontraron los siguientes restos:

- Un fragmento de cerámica campaniforme cuya cronología puede establecerse entre los siglos XXV-XX a.C.

- Varios recipientes lisos de fondo plano con asas, de finales del Bronce I o posterior.

- Un fragmento de cerámica con decoración  tipo Penha, de líneas incisas formando diseños geométricos muy heterogéneos. Este es el tipo de cerámica más común en los pequeños asentamientos del N de Portugal y S de Galicia durante el Calcolítico.

Vaso globular con decoración tipo Penha. Mámoa V Cotogrande (Vigo).

- Otros restos, como un molino, un pequeño núcleo de sílex y un trozo de arcilla con impresión vegetal, entre otros.

Por último, en una zona distante de la necrópolis, en las inmediaciones del campo de fútbol de Cabeiro, se hallaron restos de cerámica campaniforme del periodo Calcolítico. 

Tanto los materiales líticos como los cerámicos encontrados parecen destinados más a un uso doméstico que al ritual.


Estudios ambientales.

La explotación del territorio por las comunidades humanas provoca una serie de impactos directos e indirectos sobre el entorno natural, los cuales permanecen en forma de marcadores paleoambientales, cuyo análisis permite reconstruir la acción humana y sus efectos sobre el hábitat en una época determinada. El estudio más completo sobre la actividad humana en el área de Monte Penide y su efecto sobre el paisaje es el realizado por Antonio Martínez Cortizas, Ramón Fábregas Valcarce y Susana Franco Maside.

Una de las conclusiones de dicho trabajo es que durante el Neolítico inicial (del 4600 al 4300 a.C), las comunidades humanas que habitaban el entorno de Monte Penide comenzaron a realizar quemas del terreno para abrir espacios destinados al cultivo y al pastoreo, lo que dejó expuesto el suelo en las zonas de pendiente, ocasionando un primer período erosivo. A esta época corresponden una serie de yacimientos frecuentes en el SO de Galicia y en los que suelen aparecer restos de cerámicas decoradas con incisiones.

Esta acción deforestadora humana comenzó a partir del V milenio a.C  y se intensificó a partir del III milenio a.C. Esto es debido a que la mayor importancia del pastoreo llevó a las poblaciones de finales del Neolítico, Calcolítico y comienzos de la Edad del Bronce (inicios del III milenio), a asentarse en las brañas cercanas a los planaltos, ya que en estas zonas situadas en depresiones, se acumulaba la humedad y abunda el pasto fresco que necesita el ganado bovino. Este proceso erosivo continuó durante los períodos del Bronce I y II (Martínez, Fábregas y Franco).

Mediante la quema de bosques se generaron nuevos pastizales, lo que permitió sostener a una población en crecimiento. Además, los suelos de las penillanuras, de textura ligera, resultaban aptos para la agricultura neolítica, que, junto con la recolección, complementaba la actividad ganadera. Como consecuencia de estos procesos se produjo un importante avance económico y cultural, reflejado en las cerámicas inciso-metopadas tipo Penha y, posteriormente, en la alfarería campaniforme. 

Por lo tanto, los estudios paleoambientales sobre la erosión refutan la hipótesis que planteaba que durante la Edad del Bronce se había producido una crisis socioeconómica, como erróneamente sostenían algunos arqueólogos. Todo lo contrario, lo que ocurrió fue que se intensificó la acción de los grupos humanos sobre el medio hasta bien entrada la Edad del Hierro.

La colonización de las tierras bajas a partir del III milenio a.C, provocó el abandono de la necrópolis de Chan da Cruz debido a un cambio en la tradición funeraria anterior, finalizando la época de los grandes rituales comunitarios en favor de prácticas de enterramiento simples y disgregadas. 

Comenzaron en esa época nuevas formas de aprovechamiento de los diversos ecosistemas de la ría de Vigo, desde los litorales y costeros hasta los valles sedimentarios y planaltos. La intensificación de los recursos pesqueros, marisqueros, la caza, la recolección, la agricultura y el pastoreo, implicaban la necesidad de frecuentes desplazamientos entre las áreas bajas y las situadas a mayor altura. Debido a ello, algunos lugares adquirieron importancia al tratarse de zonas de tránsito, cruces de caminos etc.

Los restos de asentamientos de Monte Penide se sitúan en las inmediaciones de estas rutas que enlazaban el planalto con la costa y se corresponden con una habitación reiterada en el tiempo caracterizada por su provisionalidad y austeridad. Esta es la tendencia general de los emplazamientos del NO peninsular a diferencia de lo que sucede en poblados más meridionales, como algunos portugueses, donde se aprecia un mayor sedentarismo así como un incremento de la belicosidad y del enfrentamiento intergrupal.

Podemos concluir que existe abundante evidencia arqueológica, tanto de túmulos megalíticos como de petroglifos, que demuestra que el continuo de planaltos que se extiende desde la península de O Morrazo hasta el valle del Miño ha estado ocupado de forma continuada desde el Neolítico y el Calcolítico hasta la Edad del Bronce.

Para ampliar la información sobre los yacimientos arqueológicos de Monte Penide, pueden consultarse otros artículos relacionados disponibles en este mismo blog, cuyos enlaces se indican a continuación:

Petroglifos de Porteliñas.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-portelinas-redondela.html

Petroglifos de Coto do Corno y de Chan da Cruz.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-coto-do-corno-y-de-chan.html

Petroglifos de Poza da Lagoa.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-poza-da-lagoa.html


Bibliografía

Abad Gallego, J.C. Materiales líticos procedentes de la necrópolis megalítica de Monte Penide (Redondela). Revista Castrelos. Museo Municipal “Quiñones de León”, Vigo.

R. Fábregas Valcarce, X. Carballo Arceo y V. Villoch Vázquez. Petroglifos y Asentamientos: El caso de Monte Penide (Redondela Pontevedra). 

Antonio Martínez Cortizas, Ramón Fábregas Valcarce, Susana Franco Maside. Evolución del paisaje y actividad humana en el área de Monte Penide (Redondela Pontevedra).


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor, para la visualización fiel del registro arqueológico sin adición de información no documentada.


9 comentarios:

  1. Moitas grazas Jabier, chamáronme a atención varios elementos que amosas e que non sabía que existían.
    Na poza da Lagoa só coñecía a existencia da mámoa máis próxima ao parque forestal. Ti mostras outras dúas máis que supoño que están en dirección ao mar.
    Continúa con este traballo de divulgación do noso patrimonio, estalo facendo dun xeito claro e ameno na súa lectura.
    Unha aperta e aquí tes un seguro seguidor.

    http://xosecounhago.com
    http://montepenide.wordpress.com/
    Programa Lendas Vivas

    ResponderEliminar
  2. Ola Xosé. Alégrome de que che gustara. Espero contribuir modestamente á difusión e posta en valor do abundante patrimonio arqueolóxico que temos. É unha pena que sexa tan descoñecido e esquecido e que se atope nun estado de abandono tal que pon en serio risco a súa supervivencia. Felicítoche polo teu exhaustivo traballo de campo tanto en Monte Penide como en Candeán. Xa sabes que son un seguidor de todos os teus traballos. Unha aperta.

    ResponderEliminar
  3. Hola. Parabéns e grazas por estes novos artigos. Do mesmo xeito que me animei a visitar Monteferro tras ler sobre o lugar no teu blog, pode que me achegue a estes outros sitios, espero que antes de que rematen definitivamente estragados, para vergoña de todolos galegos. Gústame moito o teu estilo e como expoñes o tema polo que non cabe se non felicitarte, aínda que vou, co teu permiso, disertar un pouco, respecto ao tema do simbolismo das armas nos petroglifos:ç

    Parecería claro que os grabados de armas son unha mostra de ostentación do poder guerreiro, servindo de aviso ou advertencia, pero atendendo, por exemplo, ao que o metafísico René Guénon nos di na súa obra "Símbolos da Ciencia Sagrada" tal senso podería complicarse en certo xeito.

    Guénon fala da lanza que na lenda do Grial aparece como símbolo complementario da copa, sendo unha das moitas figuras do "eixo do mundo", ao tempo que, como os seus equivalentes: a frecha e a espada, símbolo do "raio celeste". Apolo mata coas súas frechas á serpe Pitón, como Indra a Ahi ou Vritra axudado do vajra que representa igoalmente ao raio, dis este autor lembrando tamén a "frecha de ouro" de Ábaris ou de Zalmoxis.

    Na consideración das diversas armas como representantes do "eixo do mundo" o mesmo autor fai unha observación que suliña importante: a cotío teñen dobre gume, como no vraja, dúas puntas opostas facendo referencia á dualidade dos polos considerados como as dúas extremidades do eixo.

    Na arma de dobre filo a dualidade está marcada no mesmo sentido do eixo, aludindo ás dúas correntes representadas, de outro xeito, polas serpes que se enroscan ao longo do bastón ou caduceo.

    A espada, considerada como arma de dobre gume, segundo outro significado, é símbolo do Verbo ou a palabra, de dobre poder: creador e destructor (por exemplo no Apocalipse bíblico).

    Tamén lembra este autor como, segundo certos historiadores antigos, os escitas representaban á deidade por medio dunha espada fita na terra sobre un outeiro: imaxe da montaña, reunindo así dous símbolos do eixo do mundo (o que lembra ademáis a lenda de Arturo e a excalibur). Volvendo ao raio, compre consideralo como representante dun dobre poder: de producción e destrucción.

    O deus celta Lug, representado decote coa súa lanza, tamén disque era simbolizado mediante a mesma lanza...

    Unha serie de consideracións, ao fin, a ter en conta á hora de enxergar o simbolismo de tales armas máis largamente, e seica non tan sinxela aínda que moi loxicamente, tal como tantos autores acostuman sinalar otorgándolle o mesmo cometido que ti apuntas, pudendo representar devanditas, ademáis, dende o eixo do mundo ata unha deidade, mesmo a través do seu atributo o raio.

    Un saúdo.

    ResponderEliminar
  4. Ola Alfonso. Por suposto que podes expresar as opinións que queiras. ¡Faltaría máis! Neste blog todo o mundo pode opinar o que atope oportuno.
    As explicacións sobre o significado dos petróglifos son diversas polo que en varios artigos do blog expuxéronse controversias, por exemplo sobre o simbolismo dos labirintos, o armamento do guerreiro de Río Loureiro ou sobre para que se empregaban os muíños naviculares como os de Penisas Pequenas.
    No canto de decidirme por unha ou outra interpretación, prefiro recoller todas as que se expoñen e que sexa o lector o que escolla a que máis lle convenza. Eu pola miña banda procuro cinguirme preferentemente aos feitos observables e descriptivos, pero non por iso deixo de lado outro tipo de interpretacións como as de aspectos antropolóxicos e as relacionadas con mitos e crenzas.
    Agradezo a túa interpretación sobre o simbolismo místico-máxico das representacións de armas nos petróglifos galegos.
    Un saúdo.

    ResponderEliminar
  5. Hola Javier. Me llamo Alberto de GaliciaMáxica. Enhorabuena por tú blog. No localizo la página de Cabo Udra de las ruínas militares. Te escribo un comentario aquí, pues no localizo tú correo. Un saludo y gracias.

    ResponderEliminar
  6. Supoño que nalgún momento da túa vida, planteácheste escribir ou o facer de guía de turismo galego, our charlas, conferencias, etc., sobre toda historia da nosa terra, porque toda información que das nos teus artigos non se saca dos libros de educación, e sería moi importante que todos estes datos estiveran nos libros de historia galega e da lingua galega por exemplo. Meus parabéns polo artigo

    ResponderEliminar
  7. Moitas grazas, es moi amable. A verdade é que o patrimonio cultural galego está sumamente ameazado e en certo xeito condenado ao esquecemento. Se cos meus artigos consigo divulgar a súa existencia, con iso abóndame. Un saúdo.

    ResponderEliminar
  8. Nice post! And a real shame to see those ancient structures not just simply ignored but even defiled. A Xunta may lack the funds now but respect is free.

    ResponderEliminar
  9. 2024, están talando por la zona y su consiguiente destrucción, es una pena, algunos son bastante importantes

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.