domingo, 6 de enero de 2013

Monteferro (Nigrán)


Monteferro es una península situada frente a las Islas Estelas y Serralleiras, cuyo litoral forma parte de la Red Natura 2000. 


La península tiene una extensión de más de 100 ha y se adentra en el mar casi 1.5 km, separando la ría de Baiona y la ensenada de Carreira o de Patos.


El litoral de Monteferro, las islas Estelas y Serralleiras, posee importantes bancos marisqueros y pesqueros y está catalogado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) con el código ES1140012.


El pequeño archipiélago de las Estelas (19 ha) está formado por una isla mayor llamada Estela de Terra o de Dentro (9,6 ha), una isla menor denominada Estela de Fora (7 ha) y unos pequeños islotes llamados As Serralleiras.


Monteferro se caracteriza por los pronunciados desniveles de sus laderas, que caen formando acantilados en los que el mar bate con gran potencia. Por estas pendientes corre algún arroyo temporal, como el que desemboca en la playa de Rocas Brancas.


Los materiales líticos predominantes son las pizarras, esquistos y paragneises del tipo complejo Cabo Home-A Lanzada, con presencia de metaconglomerados, cuarcitas y calcosilicatos. Debido a la poca consistencia de estos materiales la costa acantilada es irregular y presenta entrantes y salientes, excepto la situada frente a las Islas Estelas que es más regular al estar formada por rocas graníticas.

Cala de Seixos Negros

Por lo que se refiere a sus suelos, en los acantilados son del tipo regosol (material no consolidado derivado de aluviones o arenas) y leptosol lítico (roca continua y dura en los 10 cm primeros del suelo), con abundantes afloramientos rocosos. Sólo en las zonas de pendientes poco profundas pueden hallarse suelos más ricos de tipo cambisol dístrico, que suele aparecer sobre materiales areniscos ricos en cuarzo.

Los suelos están muy afectados por la erosión y en ellos crece el matorral costero galaico-portugués, que se caracteriza por la asociación de jara negra (Cisto salvifolii) y brezo (Ulicetum humilis). El resto de la vegetación está principalmente formada por brezales secos atlánticos costeros de Erica vagans, tojo y especies arbóreas de repoblación.

Torvisco (Daphne gnidium)

Monteferro tiene un clima de régimen cálido y húmedo, con unas precipitaciones acumuladas anuales de 1200-1400 mm, una temperatura media de más de 15º y una amplitud térmica media de 12-15º.

Lo más destacado de la fauna de Monteferro son sus insectos y las aves. En lo que se refiere a los insectos destacan las mantis religiosas y diversas especies de mariposas, como Papilio machaon, Iphiclides podalirius o la Vanessa atalanta.

Mantis Religiosa

Papilio machaon

Iphiclides podalirius

Vanessa atalanta

Entre las aves sedentarias que podemos ver en Monteferro está la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), que cría en los cantiles, cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), paloma torcaz (Columba palumbus), martín pescador (Alcedo athis), pito real (Picus viridis), lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), tarabilla común (Saxicola torquata), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), curruca rabilarga (Sylvia undata), agateador común (Certhia brachydactyla), herrerillo capuchino (Parus cristatus), arrendajo común (Garrulus glandarius), corneja negra (Corvus corone corone), verdecillo (Serinus serinus) y pardillo común (Carduelis cannabina).

Gaviota patiamarilla

En verano podemos ver vencejo real (Apus melba), que en pequeño número nidifica en los acantilados, avión común (Delichon urbica) y avión zapador (Riparia riparia). Durante el paso postnupcial, en verano y otoño, se puede observar la pardela balear (Puffinus mauretanicus). También en los pasos pre y postnupcial podemos ver alcatraz atlántico (Morus bassana) realizando sus picados cerca de la costa.

Avión zapador

Entre las aves invernantes se encuentran el cormorán grande (Phalacrocorax carbo),garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egretta garzetta), negrón común (Melanitta nigra), chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), vuelvepiedras común (Arenaria interpres), ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), andarríos chico (Actitis hypoleucus), correlimos común (Calidris alpina), charrán patinegro (Sterna sandvicensis), alca común (Alca torda), mosquitero común (Phylloscopus collybita) y papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca).

Ostrero euroasiático

Además de su valor ecológico y paisajístico, Monteferro posee interesantes monumentos arqueológicos e históricos. Entre los primeros destacan los petroglifos de Penisas Pequenas y el asentamiento tardorromano.

En la costa SO de Monteferro, sobre una roca granítica situada en el lugar  más cercano a la isla Estela de Tierra, se encuentran los petroglifos de O Coello o Penisas Pequenas (42º08´58,81´´N, 8º50´51,73´´O). Se trata de la mayor concentración de molinos rupestres de Galicia formada por 21 molinos naviculares de sección longitudinal unidos entre sí mediante surcos. Además hay varias combinaciones ovales concéntricas, con numerosas cazoletas en su interior, y seis rebajes podomorfos que corresponden a cuatro pies derechos y a dos pies izquierdos. Para más información podéis leer un artículo que he publicado en el blog sobre este interesante grupo de grabados.


Es de mencionar que si bien actualmente no se conserva ningún resto megalítico en Monteferro, entre la parte sur del monte y Panxón se encuentra la playa de A Madorra o Medorra, uno de los tóponimos usados en Galicia para referirse a los túmulos dolménicos. 

Lo que si se ha encontrado es un asentamiento rural tardorromano cuya datación se sitúa entre los siglos III y V d.C. Se localiza en la ladera NE, frente a la playa de Patos y a una altitud de 39-44 m sobre el nivel del mar. Fue excavado en 1993 y se hallaron muros de mampostería y un sistema de canalización de aguas formado por losas de pizarra verticales cubiertas por otras colocadas horizontalmente, así como canales labrados en la roca que evacuan el agua para que no pueda llegar a inundar las viviendas. Además se recuperaron diversos restos como pesas de red, molinos, azuelas, afiladores, ánforas, vidrio, bronce, cerámica común romana y cerámica fina del tipo Terra sigillata (tierra sellada), caracterizada por la decoración impresa o estampada.

En la cima de Monteferro, a 147 m de altitud, se encuentra el Monumento a la Marina Universal, una construcción granítica de 25 m de altura diseñada por el arquitecto vigués Manuel Gómez Román.


Este monumento fue iniciativa de Arturo Nightingale, cónsul de Inglaterra en Vigo, para rendir homenaje a los marinos mercantes españoles fallecidos en los mares del todo el mundo durante la primera guerra mundial. Inicialmente se pensó en levantar el monumento en las islas Cíes pero viendo la complejidad del proyecto, al final se decidió erigirlo en Monteferro.

Para su financiación se abrió una suscripción popular en la que participaron masivamente los vigueses y en la que se recaudó la suma de 201.216 pesetas .También contribuyeron con sus donaciones los ministros de marina de Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Italia y Francia, por lo que la comisión ejecutiva decidió dedicar el monumento a la Marina Mercante Mundial.

El 28 de julio de 1924 se celebró el acto de colocación de la primera piedra al que acudió el presidente del gobierno, General Primo de Rivera acompañado de varios ministros. Concluido el monumento,  el 16 de julio de 1928 tuvo lugar la inauguración a la que asistió el ministro de la Gobernación, Martínez Anido.

El monumento tiene cuatro caras en  cada una de las cuales hay una placa de mármol. La cara O es la principal ya que se sitúa frente al mar y por lo tanto es la que divisan los barcos que se acercan a la costa. En ella se lee la inscripción “Salve Regina mariun.


En la cara  N hay una oración por los navegantes que hallaron en el mar su sepultura.


En la S hay una placa en la que se saluda a los solitarios viajeros de la llanura atlántica cuando divisan la costa española.


La inscripción que hay en la cara E hace referencia a la colocación de la primera piedra del monumento el 28 de julio de 1924 por Miguel Primo de Rivera, siendo rey Alfonso XIII.


Una vez visitado este monumento podemos dirigirnos hacia otro lugar interesante situado a pocos metros. Me refiero a las ruinas de la antigua Batería de Artillería J3 Monteferro, ubicada en la ladera O de Monteferro, frente al monumento y al mirador.


La Batería de Artillería J3 Monteferro data de septiembre de 1936, fecha en la que se emplazaron dos cañones Munaiz-Argüelles 150mm Tr/45, fabricados en 1904 en la Fábrica de Armas de Trubia, que procedían de las baterías ferrolanas de Salgueira y Sudova.

En 1938 se creó un campo de trabajo para prisioneros cuyo cometido era construir la carretera que lleva hasta lo alto del monte, así como el campo de tiro e instalaciones de las baterías. Los alrededor de veinte prisioneros que tuvieron que realizar estos trabajos forzosos eran retenidos y custodiados por militares y falangistas. En 1940 se incorporó a la batería una tercera pieza que hasta entonces había estado ubicada provisionalmente en la batería de la Torre de Hércules.

Las piezas de artillería fueron inutilizadas a principios de la década de los 60 del siglo pasado, pero actualmente aún se conservan dos de los cañones, que junto con los de Cabo Silleiro protegían la entrada S de la ría de Vigo. También  permanecen las ruinas de los edificios auxiliares para tropa y mandos, almacenes,  bunker de telemetría, varias garitas y un polvorín.

Bunker de telemetría

Podemos acceder a la batería desde el mirador situado en la cumbre, de donde parte un camino que desciende directamente hasta allí. Otra posibilidad es seguir una pista de tierra a la derecha de la carretera asfaltada que sube a la cima. A 500 m encontramos un cruce en el que siguiendo recto llegamos a las instalaciones militares y si tomamos el camino de la derecha, que baja hacia el mar, llegamos al Faro de Punta da Meda.

Faro de Punta Meda

Si continuamos por el camino del centro lo primero que veremos son dos casas derruidas, una mina de agua y un lavadero. Más adelante y a la izquierda del camino vemos cuatro edificios, dos de los cuáles debieron ser el cuerpo de guardia y un almacén. Seguimos avanzando y llegamos al edificio principal que dispone de una gran sala, dos servicios exteriores, cocina, una habitación y otras tres estancias en la parte delantera, una de las cuales está alicatada.



Detrás de este edificio principal hay otro que parece un almacén, así como los restos de lo que en su día pudo haber sido un taller. Subiendo unas escaleras se llega a lo alto de un talud desde el que se accede la parte superior del edificio principal.


Por abajo, un largo pasillo conecta con el polvorín. 


Seguimos y entre la vegetación podemos distinguir el búnker de telemetría. 


Aún se conserva el lugar donde iba instalado el telémetro que determinaba la distancia al objetivo.


Unos 30 m más adelante y a la derecha del camino encontramos la primera pieza, situada en su pozo, que dispone de dos polvorines.


Como ya expliqué en un anterior artículo sobre la batería de Cabo Udra, Este modelo de cañón fué proyectado por los capitanes de artillería Munaiz y Argüelles y se comenzó a usar como pieza de costa en 1903. Construido con acero forjado templado y protegido con un escudo de acero de 20 mm de espesor, su peso total era de 6668 kg, incluyendo anclaje, base y demás componentes. Su alcance máximo era de 13.700 m y disparaba proyectiles de 50 kg, provistos de granadas de alto explosivo y perforantes, que salían con una velocidad inicial de 747 m/s. Se construyeron más de 60 unidades que fueron repartidas por el litoral español. Cuando se instalaron en la costa gallega, ya eran considerados como anticuados debido a su corte alcance y a las mejoras experimentadas en el blindaje de los navíos. 


Seguimos andando y a unos 100 m encontramos el cañón que fue enviado desde la Torre de Hércules. 


No dispone ni de pozo ni de zona de munición, por lo que supongo que la pieza era alimentada mediante algún tipo de vagoneta que llevaría los proyectiles desde otro polvorín.


Una vez hallamos llegado a este segundo cañón podemos continuar por un sendero de corto recorrido que baja hacia al mar y que nos lleva hasta el petroglifo de las Penisas Pequenas, con unas magníficas vistas de los acantilados y las islas Estelas.


Terminaré mi repaso por este precioso lugar con otro apunte histórico: A finales de la década de los 50 del siglo pasado, Manuel Cordo Boullosa, un emigrante gallego natural de Ponte Caldelas que en Portugal llegó a ser un magnate del petrolero, solicitó permiso al gobierno español para construir una gran refinería en Monteferro, con apoyo de empresas norteamericanas. Al enterarse de este proyecto, las fuerzas vivas de A Coruña comenzaron a realizar gestiones para evitar que tan importante empresa se radicara en el entorno de Vigo. Las autoridades franquistas de A Coruña contactaron con el dictador, con el que mantenían una estrecha relación ya que le habían regalado el pazo de Meirás como residencia veraniega. De este modo lograron abortar el proyecto inicial y trasladarlo para A Coruña, en donde en 1961 se inauguró la refinería.

Lo que no podían pensar los vecinos del norte es que nos habían salvado de un proyecto sumamente agresivo con el medio ambiente que hubiera alterado para siempre el entorno de la ría de Baiona. Y así hoy en día, mientras la ría de A Coruña sufre la permanente amenaza y los graves accidentes ocasionados por el continuo tránsito de petroleros (recordemos el desastre provocado por el Urquiola), nosotros podemos seguir disfrutando de Monteferro y del  bellísimo paisaje que desde él se contempla.