domingo, 30 de diciembre de 2012

Cabo Udra (Bueu)


El Lugar de Importancia Comunitaria de Cabo Udra,  incluido en la Red Natura 2000, se encuentra en la parroquia de Beluso (Bueu) y marca el límite entre las rías de Aldán y Pontevedra. 


Este espacio protegido  abarca un tramo de 8 km de costa rocosa comprendido entre la playa Mourisca (Bueu) y la playa de Menduiña (Cangas), lo que supone un total de  623 ha, de las que 443 ha corresponden a aguas costeras.

En este litoral se suceden varias playas, puntas y ensenadas: playa de Tulla, punta Cornide, playa de Cornide, playa de Mourisca, punta Mourisca, playa de Buceiro, punta Caboiro, playa de Pedrón, ensenada de Centuleira, punta Centuleira, punta Lombo da Besta, cabo Udra, punta Barceló, ensenada de Barceló, punta Chenla, punta Robaleira y cala de Ancoradoiro.

Geología

Los principales materiales presentes en Cabo Udra son las rocas ígneas surgidas durante la Orogenia Hercínica, hace más de 300 millones de años. Se crearon al enfriarse los magmas formados a decenas de kilómetros en el interior de la tierra, a altísimas temperaturas y presiones. 


A medida que iban emergiendo experimentaron una descompresión que provocó que se fracturaran formando bloques cúbicos, los cuales se fueron erosionando por la acción del agua del suelo y así adquirieron la forma redondeada característica de los bolos graníticos.


Los materiales predominantes son las granodioritas de la serie denominada de Sanxenxo-Bueu, con megacristales feldespáticos potásicos de hasta 8 cm de tamaño. En menor medida, también están presentes otros  minerales como el plaxioclasio, el cuarzo, la biotita y la moscovita.


Las rocas de Cabo Udra muestran diversos tipos de erosión: acanaladuras resultado de la acción del agua de lluvia al deslizarse por su superficie; pías o pequeñas oquedades circulares presentes en la parte superior de las rocas, formadas al moverse las arenas de la propia piedra debido a la acción de la lluvia y el viento; cacholas o cavidades en la parte inferior de las rocas resultado de la alteración química producida por la humedad.


En los cantiles aparecen cuevas cavadas por el mar denominadas furnas. También hay rampas de bolos, surgidas por los desplomes de las paredes del acantilado y la posterior erosión de las olas, que va modelando las piedras hasta que adquieren su forma redondeada.


Por lo que se refiere a los tipos de suelo se distinguen tres: leptosol, de unos 30 cm de profundidad y presente en las zonas de alta pendiente; cambisol, en las zonas de menos pendiente; arenosol en las playas.

La altura de Cabo Udra es de 91 m, con pendientes que varían de moderadas a fuertes, localizándose las mayores en la parte N. Por estos desniveles corren pequeños arroyos temporales que se secan en verano.


Clima

Cabo Udra se encuentra en la Región Eurosiberiana, Superprovincia Atlántica, Provincia Atlántica-Europea, Sector Galaico-Portugués y Subsector Miñense, caracterizado por un clima mediterráneo con tendencia a la aridez estival. La precipitación media anual es de  877 mm y la temperatura media 14º con una oscilación térmica de 12º C. La salinidad es alta debido al impacto de las olas en la costa y a los fuertes vientos invernales.

Flora

La vegetación corresponde al  piso bioclimático termocolino, de suaves inviernos y especies termófilas. Predominan los brezales atlánticos de Erica cinerea, Erica umbellata y Calluna vulgaris. Entre otras especies podemos señalar las siguientes: carpanzo (Halimium lasianthum); tojos marinos como el endemismo galaico-portugués Ulex europaeus latebracteatus; torvisco (Daphne gnidium); Osyris alba, con sus característicos frutos rojos; jaras como Halimium alyssoides, de flores amarillas, y Cistus salviflolius, de hojas más blanquecinas; amarillo eterno (Helichrysum foetidum); botón azul (Jasione montana); Anarrhinum bellidifolium: espárrago (Asparagus aphyllus); tomillo (Thymus caespititius); almizclera (Erodium moschatum); hinojo (Foeniculum vulgare); arraclán o espino cerval (Frangula alnus); fumaria (Fumaria muralis); cardo púrpura (Galactites tomentosa); geranio de los caminos (Geranium molle).

En los acantilados pegados al mar crece el perejil de mar (Crithmum maritimum), la hierba de enamorar (Armeria pubigera pubigera) y el liquen Verrucaria maura, de color negro. En las rocas más alejadas del mar podemos ver los líquenes Xanthoria parietina y Caloplaca marina, de color anaranjado, y entre las rocas en pequeñas oquedades húmedas crece el helecho marino (Asplenium maritimum). 

En primera línea de playa hay oruga marina (Cakile marítima) y honquenia (Honkenya peploides). En la parte superior de la playa crece el cardo marino (Eryngium maritimum) y la campanilla de las dunas (Calystegia soldanela), de flores de color rosa. Por las dunas se extiende el barrón, una hierba de más de 1 m de largo cuyas raíces se entierran hasta 4 m en busca de agua.

Ya en el interior de Cabo Udra, en zonas más protegidas situadas al abrigo de laureles y robles, crece el helecho Davallia canariensis.

Fauna

De los reptiles destacan el lagarto ocelado (Timon lepidus) y la  lagartija ibérica (Lacerta ibérica).

Lagarto Ocelado

Entre las aves residentes podemos citar el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), gaviota patiamarilla (Larus michaellis), halcón peregrino (Falco peregrinus), tarabilla común (Saxicola torquata), roquero solitario (Monticola solitarius), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), reyezuelo listado (Regulus ignicapilla), camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula), escribano soteño (Emberiza cirlus), curruca capirotada (Sylvia atricapilla), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y la curruca rabilarga (Sylvia undata), entre otras.

Gaviota patiamarilla

En verano podemos llegar a observar pardela balear (Puffinus mauretanicus)  y pardela cenicienta (Calonectris diomedea). Entre las aves terrestres podemos citar la collalba gris (Oenanthe oenanthe) y el chotacabras gris (Caprimulgus europaeus).

En invierno se acercan a la costa especies como el alcatraz atlántico (Morus bassanus), cormorán grande (Phalacrocorax carbo), págalo grande (Stercorarius skua), charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis), vuelvepiedras (Arenaria interpres), correlimos común (Calidris alpina), ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus)  y álcidos. 

En los pasos pre y/o postnupcial podemos llegar a ver tarabilla norteña (Saxicola rubetra), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), curruca zarcera (Sylvia communis), buscarla unicolor (locustella naevia), carricerín común (acrocephalus schoenobaenus), alcatraz, negrones, págalos, charranes y álcidos.

De los mamíferos terrestres podemos señalar el erizo común, el zorro y el conejo. 

Los mamíferos marinos comunes en estas aguas costeras son el calderón común (Globicephala melas), el delfín listado (Stenella coeruleoalba), el delfín mular (Tursiops truncatus), el delfín común (Delphinus delphis) y la marsopa (Phocoena phocoena).

Itinerario

La ruta de senderismo tiene 4 km de recorrido y comienza en el aparcamiento situado sobre la playa de Ancoradoiro. Podemos comenzar por bajar hasta esta bonita playa donde antiguamente había una fábrica de salazón.


Volvemos a subir hasta el aparcamiento y desde aquí podemos seguir recto por la senda GR-59 que lleva hasta el Aula de la Naturaleza, o desviarnos por un camino situado a la derecha del aparcamiento hasta la playa de Mourisca.


Sobre la arena de la playa de Mourisca los marineros dejan varios tipos de embarcaciones tradicionales gallegas, como la dorna, la gamela o el bote polbeiro.


Desde aquí podemos ver la playa de Tulla, casas tradicionales de marineros y la antigua fábrica de salazón.


Delante de la fábrica continúa un estrecho sendero  que va bordeando la costa hasta llegar a la playa de Pedrón, un buen lugar para disfrutar del paisaje y observar diversas aves marinas.


Desde la playa de Pedrón volvemos sobre nuestros pasos unos 100 m, hasta que encontramos un camino que sube por el monte para unirse a la senda GR-59 que conduce al Aula de la Naturaleza.


Aquí nos facilitarán información sobre la zona y también podemos tomar algo en su cafetería mientras disfrutamos de una hermosa panorámica de las islas de Ons y Onza


El Aula de la  Naturaleza y  la cafetería se levantaron  donde antiguamente  se hallaban  los barracones  de la  Batería de Artillería J-2 Cabo Udra, lo cuales fueron derribados aunque aún  se conservan  algunos restos de  los lugares  donde se asentaban  las  piezas  de artillería, así como  un polvorín, el búnker de telemetría, una caseta etc. 

Recuerdo que en el año 1988, cuando realizaba el servicio militar obligatorio en la Brilat, realizamos labores de retén de prevención y vigilancia contra incendios en la zona de O Morrazo, utilizando los terrenos de la batería de artillería como base en la que plantábamos nuestras tiendas de campaña.


En la entrada al recinto aún se conserva una pequeña columna en cuya parte inferior aparece en relieve la inscripción “España” pintada de color rojo, mientras que en la parte superior muestra lo que parece ser un peto de ánimas. 


Durante los veranos en los que se realizaban los retenes de incendios, en esta entrada se situaba una gran tienda de campaña de planta circular para el cuerpo de guardia que controlaba el acceso.

En su día la batería constaba de dos cañones de costa de tiro rápido Munaiz Argüelles 150 mm/L45, procedentes de la batería de la Salgueira de Ferrol. Posteriormente se incorporó una tercera pieza que venía de la batería de la Torre de Hércules en A Coruña. Este modelo de cañón fué proyectado por los capitanes de artillería Munaiz y Argüelles y se comenzó a usar como pieza de costa en 1903. Estaba hecho de acero forjado y templado, y protegido con un escudo de acero de 20 mm de espesor. Su peso total era de 6668 kg, incluyendo anclaje, base y demás componentes. Tenía un alcance máximo de 13.700 m y disparaba proyectiles de 50 kg, provistos de granadas de alto explosivo y perforantes, que salían con una velocidad inicial de 747 m/s. Se llegaron a construir más de 60 unidades que se repartieron por el litoral español. Cuando se instalaron en la costa gallega, alrededor de 1936, ya era considerado como un modelo anticuado debido a su corte alcance y a las mejoras experimentadas en el blindaje de los navíos. Actualmente aún se conservan dos piezas en Monteferro (Nigrán).

Al igual que sucedía en la batería de Monteferro y en la primera que se instaló en Cabo Silleiro, las piezas de artillería de Cabo Udra se situaban sobre unos pozos con suelo de hormigón que disponían de un pequeño polvorín para el almacenamiento de la carga y estaban rodeados por un muro bajo. Los cañones ya no están, pero si investigamos un poco podemos encontrar sus emplazamientos ocultos entre la maleza.


Sobre un talud vemos restos de un almacén y de un depósito de agua y a pocos metros el bunker de telemetría.


El bunker de telemetría conserva el pie cilíndrico del telémetro, que es el instrumento con el que se medía la distancia a los objetivos.


Cerca del segundo pozo se encuentra un polvorín bajo tierra, que se utiliza actualmente como improvisado establo


Es frecuente observar caballos en las inmediaciones de la batería y en el camino que lleva a Esqueiros.


Continuamos y nada dar la vuelta al cabo vemos la ría de Aldán y Punta Couso. En esta parte del camino podemos contemplar la peculiar geología de Cabo Udra, con los característicos bolos graníticos.


La senda finaliza en el aparcamiento donde comenzamos. Entre éste y la playa de Ancoradoiro se encuentra Chan de Esqueiros, donde podemos ver una muestra de la manifestación más primitiva de las construcciones del rural: los chozos.


Estas rudimentarias construcciones aprovechan la morfología de los penedos para añadir una pared de piedras y una cubierta en falsa bóveda hecha con grandes losas.


Los chozos de Esqueiros se construyeron a finales del siglo XIX y fueron utilizaron hasta mediados del siglo XX.


Sirvieron de refugio para los pastores, protegiéndoles de la intemperie mientras dormían al lado de su rebaño, lo cual revela la importancia que el ganado tenía para la econocmía de esta zona.


Existen construcciones de este tipo en el resto de la Península Ibérica, pero son más frecuentes en el noroeste y Extremadura.


Para terminar tengo que añadir que llama poderosamente la atención que una zona perteneciente a la Red Natura 2000, catalogada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección de los Valores Naturales (ZEPVN), se esté utilizando como coto de caza. Esto va en contra de la esencia del lugar y supone un evidente peligro para los paseantes, ya que para acceder al Aula de la Naturaleza se ven obligados a caminar por senderos en cuyos lados están cazadores disparando sus armas. Algo realmente inexplicable y por lo tanto las autoridades deberían tomar cartas en el asunto.