jueves, 6 de diciembre de 2012

Dolmen Chan da Arquiña (Moaña)

En la parroquia moañesa de San Pedro de Domaio se encuentra el dolmen Chan da Arquiña, en un parque forestal a unos 530 m de altura en la subida al Monte Faro, lo que lo diferencia del resto de los túmulos de la península de O Morrazo que se sitúan en zonas comprendidas entre los 200 y los 500 m.


Se trata de un gran sepulcro de corredor cuya estructura se halla expuesta al haber sido violado el túmulo que lo tapaba. 


El diámetro de la cámara es de 3,45 m y su altura de va de los 2,20 m a los 2,40 m. Está formada por catorce piedras que se superponen de modo que la anterior monta sobre la posterior, igual que sucede con las piedras de la cubierta.


Su pequeño corredor está orientado hacia el E y mide 1,70 m de longitud, 1,15 m de altura y 0,95 m de ancho en la entrada, y 1,60 m de altura y 1,60 m de ancho en la parte en la que se une a la cámara. En torno al primer tercio del III milenio, se procedió a clausurar el corredor del dolmen mediante una losa vertical de cierre sobre la que se apoya un muro de piedras.


En el interior del dolmen se encontraron restos de ocre, por lo que pudiera haber estado decorado con pinturas.


El túmulo que cubría el dolmen medía 30 m en su eje E-O y 25 m en el N-S.


Según referencias de Antonio Costa en la zona existían otras cinco mámoas y Filgueira Valverde y García Alén citan varias mámoas en el monte Xaxán.

La mámoa de Chan da Arquiña fue excavada en 1953 por Ramón Sobrino, que halló diversos fragmentos cerámicos de lo que pudieron ser vasos campaniformes marítimos cuya antigüedad pudiera datarse entre el 2300-2200 a.C, de acuerdo con la tipología establecida por Bosch-Gimpera. También se encontraron varios fragmentos de hachas de sílex y un microlito de sílex de forma triangular, de 30 mm de base por 18 mm de altura. En la entrada del corredor se recuperó un hacha de piedra pulimentada de sección trapezoidal y huellas de enmangue, de 40X40 mm y 218 mm de longitud. Además se obtuvo un afilador de piedra, ocho fragmentos de útiles de sílex, veintiocho pequeñas lascas de cuarzo, cuatro lascas de cuarzo fino y dos de cristal de roca, nueve fragmentos pequeños de limonita y treinta y un cuentas de materia orgánica y forma de disco.


Se realizó un análisis polinológico de la tierra que había en el túmulo, del que se deduce que en la época en la que se erigió el dolmen, la zona estaba poblada por un bosque de robles, abedules y alisos, con el suelo cubierto de brezos.

Al comienzo del III milenio a.C. las prácticas de pastoreo cobran gran importancia, por lo que las poblaciones se asientan cerca de los planaltos, en concreto en las brañas húmedas en las que abunda el pasto fresco que necesita el ganado bovino. La actividad humana en esta época buscaba crear nuevos terrenos de pasto mediante las quemas, lo que resultó en una aceleración de la erosión de las laderas.

El dolmen Chan da Arquiña ha sido declarado Bien de Interés Cultural y figura en el inventario de Patrimonio Cultural de Galicia.