jueves, 18 de octubre de 2012

Augusta Emerita (Mérida)



Augusta Emérita debe su nombre a Octavio Augusto, quien la fundó en el año 25 a.C para los soldados retirados con honores (eméritos) de la Legio V Alaudae y de la Legio X Gemina, veteranas de las guerras cántabras.




Las obras del Teatro de Augusta Emerita comenzaron siendo cónsul Marco Agripa y su inauguración tuvo lugar entre los años 15 y 16 a.C. Posteriormente sufrió varias reformas y alrededor del 105 d.C. se erigió el actual frente de escena, que se volvió a modificar entre los años 333 y 335 d.C.


Sus gradas tienen un aforo de 6.000 espectadores y estaban separadas en sectores para cada clase social: soldados, hombres casados, jóvenes y sus preceptores, mujeres, plebeyos libres y esclavos. 

Lo más destacado del teatro es el frente de la escena, formado por un basamento de sillares recubierto de mármol, sobre el que descansan dos cuerpos de columnas con basas de mármol blanco, fuste de mármol azulado y capitel corintio de mármol blanco.





Entre las columnas se erigen estatuas de Ceres, Plutón, Proserpina y otras de personajes imperiales vestidos con togas y corazas (Museo Nacional de Arte Romano).


El Anfiteatro tiene una capacidad de 15.000 plazas y fue inaugurado en el año 8 a.C. En él se celebraban las peleas de gladiadores y las luchas entre animales o entre hombres y animales.
 




El Puente Romano sobre el río Guadiana ha sufrido numerosas restauraciones, desde época visigoda hasta el siglo XIX, pero aún conserva rasgos de su aspecto original en los tramos inicial y final.


En la falda meridional del Cerro de San Albín se encuentra una mansión llamada la Casa del Mitreo, construida a finales del siglo I o principios del siglo II d.C, aunque sufrió diviersas remodelaciones posteriores. Recibe su nombre debido a su proximidad con el lugar donde se supone que se ubicaba este santuario.


Se trata de una casa señorial en cuya decoración destacan diversas pinturas, especialmente un mosaico cosmológico y una serie de representaciones mitraicas halladas a comienzos de la década de 1960.



El mitraísmo llegó a Hispania de la mano de las legiones romanas y los comerciantes oriental. Se trataba de un culto minoritario entre los hispano-romanos y al parecer exclusivamente masculino. 

La comunidad mitraica de Augusta Emerita fue fundada alrededor del año 155 d.C. y era probablemente la más importante de Hispania. Actualmente se conservan los monumentos mitraicos más antiguos de la Península, datados entre la segunda mitad del siglo II d.C y finales del siglo III d.C.

Uno de ellos se encuentra en una habitación del sector occidental de la Casa del Mitreo. Se trata del célebre mosáico cosmogónico, representación alegórica de los elementos de la naturaleza (ríos, vientos etc) y que está presidida por la figura de Aion.



Otras muestras del culto a mitra se conservan en el Museo Nacional de Arte Romano y se trata de dos estatuas que se adaptan al tipo de Aión mitraico. Una de ellas tiene cabeza de león y la otra cabeza humana y ambas aparecen rodeadas por los anillos de una serpiente, que podría simbolizar el curso del sol (J. R. Mélida). Para la mayor parte de los autores las estatuas emeritenses son representaciones de Aion-Zervan-Chronos, dios del tiempo infinito. En ellas se muestra la dualidad de dos potencias antinómicas: la vitalidad cósmica y solar de la serpiente, y el Tiempo devorador encarnado por el león. 


El Aión antropocéfalo de Mérida representa al Mitra Saxigenus, es decir, Mitra naciente en el momento de brotar de la roca (M. Bendala). Esta estatua tiene en su pecho una máscara con la cara de un león. Según Hinnells, la estatua leontocéfala simboliza a un ser cósmico que guíaba a las almas tras la muerte, a través de las esferas planetarias. Para otros investigadores pudiera tratarse de Ahriman, dios iranio del Mal y las Tinieblas.

Además de estas dos interesantes piezas, en el Museo Nacional de Arte Romano podemos contemplar una gran variedad de colecciones de esculturas, mosaicos, numismática y objetos de cerámica, vidrio y metal.


















Las fotografías de este artículo han sido realizadas por F. Javier Torres Goberna ©.