domingo, 4 de marzo de 2012

Itálica

Itálica fue fundada alrededor del años 206 a.C por Publio Cornelio Escipión "el africano", cuando tras derrotar a los cartagineses en la batalla de Llipa, estableció en el Cerro de San Antonio donde, desde al menos el siglo IV a.C, existía  una población turdetana.

Itálica se hallaba a mitad de camino entre Hispalis y Llipa (Alcalá del Río) y muy cerca de las rutas mineras que unían el N de Sevilla y Huelva. En la segunda mitad del siglo I a.C. adquirió estatus municipal y llegó a ser una ciudad importante durante la república romana y aún más durante el imperio, alcanzando una superficie de 52 hectáreas y una población de unos 8.000 habitantes. 

Casa de los Pájaros. Itálica


Se puede distinguir una ciudad vieja (vetus urbs), que se encuentra bajo el casco urbano de Santiponce e incluye el teatro y las termas menores, y una ciudad nueva (nova urbs), de trazado ortogonal, con calles perpendiculares que forman manzanas rectangulares y rodeada por una muralla. La ciudad nueva constituye el Conjunto Arqueológico de Itálica, e incluye el anfiteatro, las casas y las termas mayores.

En Itálica vivían algunos de los miembros de la denominada dinastía Ulpio-Aelia (98-169) de la tribu Sergia, vinculados al orden senatorial. A esta dinastía pertenecían los emperadores Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pio, Marco Aurelio y Lucio Comodo Vero.

Marco Ulpio Trajano, nacido en Italica en el año 53, fue nombrado emperador el 27/01/98, dos días después de la muerte de Nerva, su padre adoptivo, siendo el primer emperador procedente de una provincia romana. Trajano siempre mostró gran afecto por Itálica, motivo por el cual ordenó la ampliación de su ciudad natal y la construcción de las termas menores.

Estatua de Trajano heroizado. Itálica (Museo Arqueológico de Sevilla)


Publio Elio Adriano nació en Roma el 24/01/76 y a los 10 años quedó huérfano, siendo adoptado por su tío Trajano. A los 15 años fue enviado a Itálica al cuidado del italicense Acilius Attianus para ingresar en un collegium iuvenum, donde recibió la formación previa al tribunado legionario. A diferencia de su tío Trajano, parece ser que el joven Adriano no contó con el aprecio de los italicenses, pese a lo cual durante su reinado (117-138) la ciudad alcanzó el título de Colonia Aelia Augusta Italica, equiparándose administrativamente a la metrópoli.

Busto de Adriano. Itálica (Museo Arqueológico de Sevilla)


Fue Adriano quien puso en marcha el programa urbanístico de Itálica, probablemente para convertirla en una ciudad honorífica dedicada a Trajano divinizado.

Réplica de la escultura heroica de Trajano. Itálica.


Adriano dotó a la ciudad de agua corriente mediante un acueducto, cisternas y una red de tuberías de plomo que abastecían además a las fuentes y termas mayores. También se creó un sistema de alcantarillado que recogía las aguas residuales y las vertían en cloacas. La profunda implicación del emperador Adriano en este proyecto le llevó a financiar, promover y diseñar personalmente las termas mayores, las cuales ocupaban una superficie de 16.000 m2 y contaban además con una palestra (gimnasio) de 32.000 m2.


El anfiteatro tenía un aforo de veinticinco mil espectadores (muy superior a la demanda real de la ciudad), lo que lo convertía en uno de los mayores de todo el Imperio. 


El acceso se realizaba a través de unos grandes pasillos abovedados laterales (aditus). 


En uno de estos pasillos se encontró una tabula gladiatoria publicada en Roma en el 178y dirigida a las provincia romanas, que documenta parte del discurso de un senador que informa al senado del discurso sobre la oratio de los emperadores Marco Aurelio y Cómodo. En este documento se advierte que los emperadores invierten el dinero que recaudan en los juegos y que no se lucran personalmente de los beneficios que generen. También recomienda que se rebaje el precio de los espectáculos en los que participan gladiadores, estableciendo unas tarifas máximas según la categoría de los luchadores y de los combates en los que intervenían. Además se lamentan de las enormes ganancias de los lanistae, empresarios que reclutaban y formaban a los gladiadores y que luego los vendían o alquilaban, y de los millones de sestercios que éstos debían al fisco.

Tabula gladiatoria (réplica). Itálica.


El graderío del anfiteatro (cavea) estaba formado por tres niveles de gradas (imma, media y summa cavea) de las que sólo se conservan parcialmente las dos inferiores. 


En el centro de la arena está el foso de servicio, que se hallaba cubierto con una estructura de madera, en el que se encerraban las fieras y se guardaban los enseres necesarios para los diferentes espectáculos de gladiadores.


En  época imperial (s II d.C a IV d.C) el anfiteatro sirvió también como lugar de culto para varias divinidades como Esculapio o Baco. También se halló una inscripción con las siglas DIS (Deo Invicto Solis) lo que indica que también era un lugar de adoración a Mitra. En el Isaeum del pórtico posterior del teatro se hallaron cuatro bases de placa con uestigia, exvotos en forma de pie, dedicados a la diosa Isis y datados en el siglo II d.C.

Pero sin duda las deidades de cuyo culto se han encontrado más restos son Némesis y Caelestis, existiendo un claro sincretismo entre ambas divinidades. En ambos casos se han encontrado exvotos en forma de plantas de pies (uestigia o planta pedum) en el pasillo principal de acceso a la arena (porta triumphalis). El culto a estas dos deidades existía también en los anfiteatros de Tarraco y Augusta Emerita.

Némesis era la diosa del equilibrio universal, la justicia y la venganza y se asimilaba con Diana y Fortuna. Dedicadas a ella, se han encontrado en el anfiteatro dieciséis placas de mármol que se empotraban en el suelo y en las que aparecen grabados uno, dos y hasta tres pares de pies. Además en once de ellas hay epígrafes con dedicatorias o con epítetos para referirse a Némesis (Nemesis Praesens y Augusta Nemesis) y a Caelectis (Pia Augusta y Domina Vrania)

Estatua de Diana Cazadora. Itálica (Museo Arqueológico de Sevilla)


El culto a Dea Caelestis en el ámbito romano comienza en el siglo II a.C con la destrucción de Cartago. Escipion Emiliano (185-129 a.C) llevó a Roma la estatua del templo cartaginés de Byrsa, pero el culto a Caelestis alcanzó su auge con la dinastía de los Severos (finales siglo II d.C y principios del siglo III d.C). La diosa Caelestis se asimila con Diana, Isis, Magna Mater y Bona Dea.

En el anfiteatro de Italica se ha encontrado un templo de planta trapezoidal, en una amplia estancia situada al N del pasillo E que lleva a la arena. En este lugar se halló la base donde debería ir la estatua de la diosa montada en un león, con dedicación por parte de “Caius Sentius Africanus, cum suis liberis, animo, libens uotermastum soluit” para la diosa “Caelestis Pia Augusta”.

Otro edificio es el teatro, situado en la ciudad vieja y que contaba con un aforo de 3.000 espectadores. Su esquema es el tradicional de los teatros romanos, con un graderío en semicírculo en torno al espacio central o orchestra, la cual estaba delimitada por el escenario rematado con una fachada monumental que servía de fondo a la escena.

Es en la época de Adriano (117-138) cuando se erigen las señoriales casas de Itálica, como la de los Pájaros, la de Hilas o la del Planetario, así como edificios semipúblicos para el disfrute de sectores privilegiados de la población, como el edificio de la Exedra y el de Neptuno.

La casa de la Exedra incluye unas termas y una palestra (gimnasio), en cuyo fondo se ven unos grandes bloques de hormigón que formaban parte de la bóveda que cubría una gran exedra. También tenía un patio central con una fuente y un pórtico con pilares cruciformes.


La casa de Neptuno recibe su nombre del mosaico que decora el frigidarium.


El mosaico, que era el fondo de una piscina de agua fría, representa al dios Neptuno con un tridente y sujetando las riendas de un carro tirado por dos hipocampos. A su alrededor se disponen centauros, un carnero, un toro y otros animales provistos todos ellos de colas de pez. 


En otro mosaico aparece representada una ciudad amurallada con torres, probablemente la capital del reino de Minos, en cuyo interior hay un laberinto enmarcado por una cenefa conformada por esvásticas entrelazadas.


Un tercer mosaico tiene una temática relacionada con el dios Baco y en él aparecen representados sátiros, ménades danzantes y tigres.


La casa de los pájaros era una residencia señorial con un patio porticado o peristilo centrado con el eje longitudinal, y dos patios pequeños ubicados en un extremo del solar por los que se accedía a los dormitorios y otras estancias privadas. 


También presenta un cubiculum cuyo suelo está decorado con un mosaico con más de treinta especies de pájaros.


La casa del planetario  ocupaba media manzana, con una superficie aproximada de unos 1600 m2.


Tres de sus laterales estaban destinados a tabernaes y establecimientos comerciales, conservándose actualmente los restos del horno de una panadería. 


Debe su nombre a un mosaico en el que aparece un círculo central dentro del cual hay siete medallones con las representaciones de las divinidades que dan nombre a los días de la semana. 



En la  casa de Hilas apareció el mosaico que representa el rapto de Hilas por las Ninfas, cuyo motivo central se encuentra en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.


Tras el extraordinario crecimiento experimentado por Itálica en época de Trajano y Adriano, la ciudad comenzó a ser abandonada rápidamente, tal vez porque era un proyecto demasiado grandioso y alejado de las posibilidades reales de la ciudad o por causa de las cambiantes circunstancias políticas y económicas. De todos modos siguió siendo habitada hasta época visigoda e incluso Leovigildo mandó reconstruir sus murallas en el 583. En época musulmana la ciudad era conocida como Talikah, convirtiéndose en una cantera de materiales empleados en la construcción de edificios árabes.

Es recomendable visitar el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla y el Palacio de Lebrija, donde podemos contemplar gran cantidad de mosaicos, estatuas y otros restos hallados durante las excavaciones de Itálica.

Bibliografía:

José Beltrán Fortes. El anfiteatro de Itálica, Análisis arqueológico de los espacios y cultos documentados en el edificio en época romana imperial.

Antonio Blanco Freijeiro: la Itálica de Trajano y Adriano.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.