Sapo rechoncho de tamaño mediano (3-7 cm los machos y 4-9 cm las hembras), más pequeño que el Sapo Común. La cabeza es más ancha que larga; el hocico corto y redondeado; ojos prominentes con pupila oval e iris amarillo-limón metálico finamente reticulado de negro; glándulas parótidas muy visibles.
Es una especie atlántica que vive en toda la Península Ibérica, salvo las costas de Asturias y Cantabria, Francia y por el E se extiende, en menor cantidad, hasta Bielorrusia y Ucrania. Hay presencia de núcleos aislados de Inglaterra y SO de Irlanda, y por el N su límite llega al S de Suecia, N de Austria y Eslovaquia.
Hemos tenido la oportunidad de observar en el mes de mayo en los Arribes del Duero (localidades de Fermoselle y Fariza. Zamora), en Santa María de Oia (Curro de A Valga) en los mese de octubre, noviembre y diciembre, y en el Monte dos Mouros en el mes de junio.
Ocupa gran variedad de hábitats y se adapta a diversas condiciones, desde las dunas costeras hasta bosques de montañas, y en zonas húmedas y áridas. Lo mismo sucede con la puesta, empleando preferentemente charcas temporales, praderas inundadas o pequeños charcos, tanto de agua dulce como salobre. No es una especie en peligro, aunque sufre la destrucción de sus hàbitats por la acción del hombre.
Predominantemente terrestre, acude al agua sólo durante la época de reproducción, y de hábitos nocturnos, aunque puede verse de día durante la reproducción o en periodos lluviosos. De día se esconde excavando en la tierra, bajos piedras, en troncos y grietas de muros. A diferencia de otros sapos no salta, anda muy rápido y es buen trepador.
Se reproduce durante todo el año, siendo el factor fundamental la presencia de
lluvias. El comienzo del período
reproductor varía según la latitud y altitud por lo que al sur de la península
puede comenzar en otoño-invierno y en el norte en primavera.



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