sábado, 2 de diciembre de 2017

Citania de Sanfíns

La Citania de Sanfíns (Paços de Ferreira. Porto) es uno de los mayores poblados de la Edad de Hierro del NO peninsular. 


Situada a 570 m de altitud entre las desembocaduras de los ríos Duero y Ave, fue habitado desde al menos el siglo II a.C. hasta su abandono total en el siglo IV d.C, aunque el período de actividad principal se sitúa entre el siglo I a.C y el siglo II d.C, con una población estimada de unos tres mil habitantes. Entre los restos recuperados se hallaron fíbulas, torques, trísqueles indígenas y cerámicas púnicas de los siglo V-III a.C.

El sistema defensivo de la citania constaba de tres líneas de muralla que rodeaban el poblado y una cuarta muralla que se extendía de O a S, con un perímetro total de 3,4 km, reforzadas con fosos situados al N y al S. Las murallas tenían una anchura máxima de 3,5 m y contaban con varias puertas de acceso.


Las murallas rodeaban una superficie aproximada de 15 hectáreas en las que las más de cuarenta campañas de excavaciones han dejado al descubierto un complejo urbanismo, que se caracterizaba por un diseño basado en un eje principal, de N a S, que se ramificaba ortogonalmente en calles transversales formando barrios, los cuales a su vez se subdividían, por lo general, en cuatro unidades habitacionales en cada una de las cuales residían los miembros de una familia extensa. 


En Sanfíns se han excavado unas cuarenta unidades habitacionales compuestas de 4-5 edificaciones circulares y angulares, que convergían en un patio común con el suelo enlosado. Cada una de estas viviendas familiares constaba de 4-5 dependencias de planta rectangular y circular, lo que supone un total de más de ciento cincuenta construcciones privadas.


Además de las dedicadas a vivienda, había dependencias de planta rectangular que se empleaban como almacén para los aperos, despensa o establo, así como unas pequeñas cisternas en las que se almacenaba el agua de lluvia.


También existían diversas construcciones públicas, como por ejemplo la sauna situada al SO del castro cerca de un pequeño manantial. 


Esta sauna presenta el diseño típico de los balnearios galaicos y estaba provista de un horno donde se calentaban las piedras sobre las que se vertía agua para producir vapor, una chimenea, cámara caliente, antecámara abierta y un patio exterior que aún conserva dos tanques, canalizaciones y sumideros.


El único acceso a la cámara se realizaba por un estrecho hueco semicircular situado en la base de la pedra formosa, por el que puede pasar un individuo ayudándose de unos pequeños asideros labrados en la propia piedra. La pedra formosa es un monolito de gran tamaño rematado a dos aguas, que sirve de separación entre la antecámara y la cámara, aportando una gran estanqueidad y por tanto un mayor aislamiento, impidiendo que se escape el calor. 


Si bien estas saunas eran públicas, desconocemos si su uso era abierto a todos los habitantes o limitado para determinados grupos o familias. La simbología religiosa de las pedras formosas lleva a algunos autores a suponer que en estos balnearios tenían lugar rituales iniciáticos de guerreros castreños, mientras que otros hipotetizan con la posibilidad de que se realizaran baños rituales de carácter medicinal, en los que se empleaban aceites, plantas y otros elementos. Este tipo de baños sanatorios, en los que intervienen el fuego, el agua y el vapor, son característicos del ámbito cultural indoeuropeo y védico.

Uno de los hallazgos más importantes encontrados en la citania de Sanfíns es la estatua de guerrero que estaba situada a la entrada del castro, junto a la base cónica sobre la que reposaba originalmente encajada entre las rocas y que, al aparecer en el contexto castreño, puede vincularse al período de ocupación del poblado.



De la estatua se conservan cuatro fragmentos. Uno es la cabeza en la que se distingue un casco cónico que podrías ser una versión local del casco romano tipo Montefortino (siglos III a.C- I a.C.). Otro fragmento corresponde al tronco en el que se distingue parte del escudo que es sujetado por el brazo izquierdo provisto de un brazalete de tres toros lisos. También se ha recuperado parte de las piernas así como los pies calzados.


La estatua del guerrero de Sanfíns se erigió en una de las entradas del poblado, protegiendo el acceso y como muestra de la identidad de la comunidad. Probablemente la figura representada fuera la de un jefe, un guerrero célebre o el protagonista de algún relato mítico.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.