domingo, 30 de octubre de 2016

Fonte do Ídolo

Durante la segunda llegada a la Península Ibérica del emperador Augusto (15-13 a.C), su legado Paulo Fabio Máximo fundó la ciudad Bracara Augusti, en un lugar donde existía un asentamiento de indígenas pertenecientes a la tribu de los bracari. La ciudad de Bracara pronto comenzó a crecer y a recibir a nuevos habitantes que abandonaban sus antiguos poblados, buscando las oportunidades que ofrecía la urbe. En época flavia (69-96 d.C), la ciudad experimentó un gran crecimiento gracias a un programa de renovación consistente en la edificación de un nuevo centro monumental, unas termas públicas y barrios residenciales.

A inicios del siglo I, Celicus Fronto, un celtíbero de Arcóbriga perteneciente al clan Ambimogidi y residente en Bracara, edificó un monumento en un antiguo santuario indígena vinculado a una fuente, que se hallaba situado al E de la ciudad, en una zona de suburbios al S de la vía XVII que se dirigía a Asturica Augusta y junto a una necrópolis..

Este locus sacratus era un lugar de culto a la diosa Nabia, por lo que es de suponer que Celicus Fronto era un adorador de esta deidad a la que había implorado la concesión de algún favor, para lo cual ofreció un voto que consistía en dedicar un monumento al dios Tongo Nabiago (Tongo de Nabia). Este voto consistía en un ritual religioso mediante el cual el oferente se convertía en deudor de la divinidad desde que le pedía el favor hasta el momento en que éste le era concedido. A partir de ese instante estaba obligado a cumplir el voto y, en caso de no llevarlo a cabo en vida, eran sus herederos los que debían respetarlo, continuarlo y renovarlo hasta haberlo consumado. En el caso de la Fonte do Ídolo, el voto de Celicus Fronto consistió en la construcción o remodelación de un lugar sagrado y esta obligación pasó a su nieto y biznietos, los cuales ya eran ciudadanos romanos, como lo demuestra una inscripción donde consta que estos familiares restauraron el monumento dedicado por Celicus Fronto a Tongo Nabiago.


Evidentemente, Celicus disponía del capital suficiente para financiar la obra, lo que nos lleva a pensar que pese a no ser ciudadano romano debió de tener cierto éxito con sus negocios, tal vez relacionados con la construcción, la exportación o el abastecimiento de suministros para una población creciente que disponía de cierto poder adquisitivo.

El monumento fue tallado en un afloramiento rocoso que se cortó para obtener una superficie vertical de 3 m de largo y 1,20 m de altura, sobre la que se esculpieron dos figuras en relieve con inscripciones. 


A la izquierda, según el punto de vista del observador, aparece grabada una figura de 1,10 m cuyo avanzado estado de degradación impide saber con certeza si representa a una figura masculina o femenina. Está vestida con túnica y toga enrollada sobre su brazo derecho, mientras que el brazo izquierdo sostiene lo que parece ser una cornucopia. Si bien algunos autores opinan que se trata de un varón de avanza edad que representa al dios Tongoenabiago (Leite de Vasconcelos, Toutain y Blázquez), para otros se trata de una imagen de la diosa Nabia.


A la izquierda de esta figura, a la altura de su cabeza, aparece grabada la siguiente inscripción:

(CEL)ICUS FRONTO
ARCOBRIGENSIS
AMBIMOGIDUS
FECIT

“Célico Fronto, de Arcóbriga, Ambimógido, hizo (este monumento)”.

A la derecha de la figura anterior hay grabada una hornacina en cuyo interior aparece el busto de un joven tocado a la manera romana. 


La hornacina está rematada por un frontón triangular dentro del cual están grabados lo que parecen ser un mazo y una paloma. 


Dentro de la hornacina se ve el epígrafe "CELIS FECIT" (Celicus hizo este monumento), mientras que a la izquierda de la aparece el siguiente epigrama:

TONGOE
NABIAGOI


Por último, en la base de este nicho, justo por debajo del cual brota un manantial, se lee el nombre "FRON(TO)". Según Leite de Vasconcelos, la figura dentro de la hornacina representa a Célicus Fronto que se pone bajo la protección del dios Tongonabiagoi. Por el contrario, para Garrido, Mar y Martíns esta figura es Tongonabiagoi, ya que las representaciones de dioses bajo hornacina son frecuentes en el mundo romano.

Alrededor del siglo XVI, cerca de este lugar, apareció un sillar rectangular de 137x49x28 cm, con la inscripción:

T(ITUS) CAELICUS VOTOR(UM) H^ERES
FRONTO ET M(ARCUS) ET LUCIUS
TITI F(ILII)
PRONEPOTES CAELICI
FRONTONIS RENOVARUM^T

Tito Célico Frontón, heredero de votos, con Mario y Lucio, hijos de Tito y biznietos de Célico Frontón, renovaron el voto”.


También en las inmediaciones, se halló en 1937 halló una pequeña ara de granito para el culto a Nabia, con la siguiente dedicatoria:

NABIAE
RUFINA
V(OTUM) S(OLVIT) L(IBENS) M(ERITO)

 “A la diosa Nabia, Rufina dedicó, complacida, este altar””


Tongoenabiago es una deidad indígena, posiblemente fluvial, cuyo nombre, según D' Arbois de Jubainville significa "el dios del río por el que jura". Diversas son las interpretaciones sobre la etimología de Tongo, pudiendo ser considerado a veces como un teónimo, como en el presente caso, mientras que en otros actúa como un topónimo. Como lo demuestra la inscripción de Fonte do Ídolo, su culto se relaciona con el de Nabia, ya que se le aplica el apelativo Nabiago (de Nabia).

A unos 55 km de Braga, en Marco de Can, Freixo (Porto), encontramos otra inscripción referida al Genio Tongo:

[G]ENIO
[T]ON[G]OBRI
CENSIUM
[FL]AVIUS
V(OTUM) S(OLVIT) A(NIMO) L(IBENS) M(ERITO)

Por lo que se refiere a la diosa Nabia, se trata sin duda de una divinidad lusitano-galaica cuyo culto se extendía por una amplia región al N del río Duero y de la que existen un número considerable de testimonios epigráficos y de altares votivos localizados en elevaciones montañosas, castros y fuentes. Entre otras, se han encontrado dedicatorias a Nabia en la zona de Braga en el Monte Baltar, Vandoma (Paredes) y en la Capilla Nª Sª do Desterro, en Marecos (Penafiel, Porto), donde ha aparecido la siguiente inscripción consagrada a Nabia y a Nabia Corona ,vinculada a Júpiter:

O(MNIA) V(OTA) CO(NSEGRO) ET NIM(BIFERO) DANIGO
M(ACTO) NABIAE CORONAE VA
CCA(M) BOVEM NABIAE AGNU(M)
LOVI AGNUM BOVE(M) LA
CT(ENTEM)

En la provincia de Ourense se han hallado epigramas consagrados a Nabia Elaesurraeca en San Juan de Camba (Castro Caldelas),  en Nocelo da Pena, y dos en a Nabia y Nabia Sesmaca en Pobra de Trives. En la provincia de Lugo encontramos dedicatoria a la diosa en en San Martín de Montemeda, San Miguel de Orbazai y en San Mamede de Lousada, donde se encontró un ara a Nabia en la que aparece grabada un creciente lunar.

Parece además que un grupo de población procedente de Braga se desplazó hasta Extremadura llevando consigo el culto a Nabia. De esta manera encontramos la siguiente dedicatoria a la diosa en el paraje de El Castillo, en la dehesa cacereña de Torre del Gaitán, en plena Sierra de San Pedro:

A(UGUSTAE) NABIAE
VICTOR
SEMPR(ONI) S(ERVUS)
A(NIMO) L(IBENS) V(OTUM) S(OLVIT)

Sobre su etimología, aunque existe controversia, la acepción más aceptada es la que la atribuye a la raíz indoeuropea Naus (monte, colina). Para José Luis Melena Jiménez, Nabia es la diosa “de los valles selvosos, de los bosques y de los montes, como la Diana latina, valles que en su hondón pudieron acoger la presencia de un río, que explicaría el hidrónimo y la caracterización de la que Nabia habría sido objeto y, muy especialmente, su vinculación con deidades acuáticas”. Por su parte, Garrido, Mar y Martíns creen que se trata de una deidad femenina asimilada con Fortuna, la diosa de la abundancia.

Juan Carlos Olivares Pedreño sostiene que Nabia presenta un triple carácter que expresa su plenitud y poder, como diosa tutelar que defiende a la comunidad, como deidad guerrera y como divinidad vinculada a la salud, la fertilidad y la riqueza. Este triple carácter es frecuente en las distintas mitologías indoeuropeas: 

Juno, diosa romana vinculada a la sexualidad y la fecundidad, pero también protectora y guerrera. 

Sarasvati (divinidad védica), diosa fluvial que fertiliza los campos y provee riquezas, purifica y aporta salud, vitalidad y descendencia, pero que también es guerrera y destructora de los enemigos. 

Anahita (Avesta), “la húmeda, la fuerte, la inmaculada”; deidad fluvial, purificadora, santa, facilitadora de los partos y que concede el éxito a los guerreros. 

Macha. En el ciclo mitológico irlandés aparecen tres divinidades con este nombre. Una es vidente, la otra fertiliza y fecunda, y la tercera es guerrera.  

Brigit (Britania). Es a la vez una divinidad y también hay  tres hermanas  con este nombre. Protectora de los poetas y comerciantes, garantiza prosperidad, está ligada al ciclo de las estaciones y es purificadora.

Como ya hemos visto anteriormente, en el frontón triangular que remata la hornacina aparecen grabados un  mazo y una paloma. Tranoy cree que el mazo es un símbolo de Sucellus, dios celta de los bosques que sería asimilado a Tongoenabiago, mientras que la paloma es el distintivo de Nantosvelta, diosa de la naturaleza, la fertilidad y la caza, asimilada por los romanos con Diana y que en este caso representaría a Nabia

Conclusión

La Fonte do Ídolo es un santuario de gran relevancia patrimonial y científica, tanto por su originalidad como por la información que facilita acerca de las divinidades indígenas de la Callaecia meridional, siendo el único monumento de época romana situado en el exterior de la ciudad de Bracara. El santuario posee un marcado estilo clásico y las excavaciones realizadas han puesto al descubierto bases y fustas de columnas, tégulas y aras epigrafiadas pertenecientes a un posible templo o construcción asociada al santuario.

Recreación de la Fonte do Ídolo. David Vivó.

El monumento de Fonte do Ídolo pasó por tres etapas o fases. La primera corresponde al santuario indígena prerromano, relacionado con una fuente. La segunda fase implicó la construcción del monumento de época de Augusto descrito anteriormente, en el que Célico Frontón financió el alisamiento de la roca, el grabado de las representaciones de las deidades Nabia y Tongonabiagus (o del dios y del propio Célico, según otros), las inscripciones votivas y las del artífice de la obra.


La tercera fase corresponde a un segundo monumento romano de época flavia (siglo I d.C), en la que se completó el conjunto con una piscina de 6X4 m y se construyó un pequeño templete, del que aún se conservan los escalones labrados en la piedra. A esta época corresponde también el sillar con la inscripción de los herederos de Célico Frontón. Por último, la dedicatoria de Rufina a la diosa Nabia podría datarse alrededor del siglo II d.C). 

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Bibliografía

Grupo Arqueológico Larouco-Fundación Aquae Querquennae Via Nova: Bracara Augusta Romana. La Fonte do Ídolo, los demás ídolos de la fuente y….algo más.

Juan Carlos Olivares Pedreño: El carácter de Tongoe Nabiagoi.

Juan Carlos Olivares Pedreño: El culto a Nabia en Hispania y las diosas polifuncionales indoeuropeas.

José Luis Melena Jiménez: Un ara votiva en el Gaitán (Cáceres).