lunes, 10 de diciembre de 2012

Dolmen de Chan de Armada (Marín)


La Península de O Morrazo tiene una superficie aproximada de 185 Km2 que se extienden entre las rías de Pontevedra (N), Vigo (S) y la Depresión Meridiana (E), lo que históricamente ha facilitado tanto los contactos marítimos como los terrestres desde el norte de Portugal.

El punto más alto de la península de O Morrazo está en la Sierra de Domaio (630 m) y en las penillanuras de zonas comprendidas entre los 200 y los 500 m se sitúan todos los túmulos megalíticos salvo uno, especialmente entre los 400 y 500 m de altitud, una superficie que supone tan sólo el 10'3% de la extensión total de la península. 

En el Monte Pedrouzos, en uno de estos planaltos de suave pendiente a 350 m de altitud, se localizan las mámoas de Chan de Armada. La zona está en el lugar de Pereiro de la parroquia de Santo Tomé de Piñeiro, perteneciente al concello de Marín, justo en el límite con el concello de Vilaboa. Para acceder a este lugar hay que coger la carretera que lleva de Castiñeiras a Domaio y llegar al cruce de Pereiro y Sobreira, donde a mano izquierda vemos un vallado en el que se encuentra el dolmen.


El túmulo de Chan de Armada tiene unos 10 m de diámetro y una altura de un metro. El dolmen tiene una cámara poligonal de 4,2 m de largo y 2,7 m de ancho, entre cuyos ortostatos se han introducido cuñas de piedra que reducen la presión de los soportes hacia el interior.


Posee un corredor de 2,30 m de largo que se estrecha progresivamente de modo que la entrada tiene un anchura de tan sólo 50 cm.


No conserva la cubierta, aunque sobre el túmulo hay un piedra plana que se empleó durante su reconstrucción y que pudiera ser parte de la tapa del dolmen. 


La cronología de este dolmen puede datarse hace en unos 3000 años a.C. en el tránsito del Neolítico al Calcolítico. 

En 1981, después de que en la zona se realizaran los trabajos de excavación para la construcción de una pista forestal, Costa Iglesias y De la Peña Santos recogieron en varios fragmentos de cerámica campaniforme con decoraciones incisa e impresa puntillada de estilos lineal y geométrico, así como cerámicas lisas de factura más tosca y diverso material de sílex. 


En las diversas excavaciones se recuperaron dos hachas pulimentadas de anfibolita; un percutor de roca metamórfica-esquistosa; catorce puntas de flecha de sílex y arenisca; una posible punta de lanza; dos cuchillos de sílex; cuatro bolas de diorita, arcilla y mármol; dos bolas de cuarzo y arenisca; lascas de cristal de roca y de cuarzo; dos microlitos de cuarzo; restos de ocre y fragmentos de cerámica. 

Si bien  la mayor parte de los restos hallados son de cerámica lisa de tosca factura, también se encontró cerámica campaniforme puntillada de estilo clásico de bandas (puntillado internacional), con puntillado lineal y con  motivos geométricos. Los dos primeros tipos de decoración tienen una amplia distribución geográfica, pero el puntillado geométrico se relaciona con otros restos encontrados en el interior de la Península Ibérica, como los de Villar del Campo (Soria), lo que diferencia a Chan de Armada de otros yacimientos excavados en O Morrazo, como el de O Fixón. 

La mayor importancia del pastoreo llevó a las poblaciones de finales del Neolítico, Calcolítico  y comienzos de la Edad del Bronce (inicios del III milenio) a asentarse en las brañas cercanas a los planaltos, ya que son zonas situadas en depresiones donde se acumula la humedad y en las que abunda el pasto fresco que necesita el ganado bovino. La actividad ganadera se complementaba con las prácticas recolectoras y agrícolas, ya que los suelos de las penillanuras son muy ligeros y por lo tanto muy aptos para la agricultura neolítica.


Actualmente el dolmen de Chan de Armada sufre varios tipos de peligros y agresiones, como los derivados del depósito de madera cortada en la zona, el trasiego de tractores y la acción de gamberros, como los que han pintado de azul el interior de la cámara

A pesar de la abundancia de túmulos megalíticos, petroglifos y asentamientos correspondientes a la transición entre el III-II milenio, la Península del Morrazo no cuenta con un plan global de actuación arqueológica que incluya el mantenimiento, rehabilitación y protección de todo ese patrimonio histórico y cultural. 

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por F. Javier Torres Goberna.