sábado, 11 de octubre de 2008

Piratas: La Hermandad de la Costa



En este artículo haré un breve repaso a la piratería de los siglos XVII, XVIIl y XIX, describiendo el proceso que llevó a la aparición de este fenómeno social. Posteriormente haré una breve semblanza de sus más famosos representantes y acabaré con contando la historia del pirata gallego Benito Soto.

La piratería de los siglos XVII y XVIIl surge con la proliferación en Europa de marginados sociales, personas que vivían en condiciones paupérrimas y que en muchos casos se veían abocados a la delincuencia. 

Howard Pyle

Todo ello coincidía en el tiempo con el tráfico hacia España de enormes cantidades de riquezas de todo tipo procedentes del Nuevo Continente. Varios países europeos, principalmente Francia, Holanda y sobre todo Inglaterra, cuya reina era conocida en España como “Isabel madre de piratas”, y también compañías comerciales, no dudaron en utilizar a corsarios y piratas para obtener su parte del botín arrebatándoselo a los españoles.


Así, los desheredados de Europa, los perseguidos por el puritanismo luterano, aventureros y personas que ansiaban la libertad, se enrolaron en las tripulaciones que partían hacia América en busca de oro y riqueza. A su favor estaba la debilidad de las flotas y fortificaciones españolas de ultramar, incapaces de garantizar la seguridad de barcos y ciudades con muy pocos hombres para un espacio geográfico de tan enormes dimensiones.

Howard Pyle

Los primeros piratas del Caribe fueron los franceses, apoyados por el cardenal Richeliu. Los bucaneros de la isla Tortuga atacaban las naves españolas que navegaban por las aguas de Santo Domingo, Antigua, Monserrat, San Bartolomé, Guadalupe y Martinica. Pronto comenzaron a llegar a la isla Tortuga delincuentes, expresidiarios, desterrados, galeotes, prostitutas, personas consideradas como despojos  sociales que procedían de toda Europa.

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En  1620, los  piratas expulsados de la isla de La Española (Santo Domingo) se unieron formando la "Cofradía de los Hermanos de la Costa". Esta hermandad de delincuentes establecerá libremente y de mutuo acuerdo las leyes de su nueva sociedad, al margen del mundo y escapando de la influencia de los dos grandes imperios de la época: España e Inglaterra.

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En esta nueva sociedad no hay más ley que la que todos estén dispuestos a aceptar, no hay patria, no hay moral, no hay religión. Es la democracia de los execrados que conformaron un nuevo código más justo que el de la corrupta sociedad conformada por aristócratas, burgueses y clérigos. 

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Su afán de venganza (“Revenge” es el nombre del barco del pirata Barbanegra) les llevó a erigir un nuevo orden, con aspectos casi demoníacos, pero también basado en ideales utópicos y libertarios.

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Algunas de sus reglas son realmente monstruosas, paridas por mentes enfermas por su crueldad y sadismo. 

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Otras parecen el origen de las que luego aparecerán en la "declaración de derechos humanos". Todas ellas han sido votadas democráticamente y aceptadas por los miembros de la Hermandad.

¿Cuáles son estas normas? Citaré algunas:

- Todos los Hermanos son iguales entre si.

Cada pirata es libre para abandonar la Hermandad cuando lo decida.

- No habrá diferencias de raza, patria o religión  entre los miembros de la Cofradía. Mientras tanto en el continente europeo se suceden las persecuciones religiosas que terminan con matanzas y miles de personas quemadas en hogueras, tanto católicas como protestantes.

- La libertad individual es el bien máximo. Nadie, ni siquiera la propia Hermandad puede inmiscuirse en la vida de cada uno de sus miembros y por ello cada uno es libre de resolver a su manera sus cuestiones personales.

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- Queda abolida la propiedad individual de la tierra en las islas que habitaban.

- Para evitar peleas no se admitirán mujeres blancas. En Tortuga  y Manaos (las “capitales” de la Hermandad) sólo vivirán mujeres negras que habían sido esclavas y posteriormente liberadas por los piratas cuando asaltaban barcos negreros o plantaciones que empleaban mano de obra forzada. 

En contra de lo que aparece en libros y películas, los piratas no tenían tesoros que enterrar. No vivían tanto tiempo como para tener ahorros y además su dinero sólo podían gastarlo en Isla Tortuga o en Manaos, donde dilapidaban su botín en ron y mujeres antes de emprender una nueva expedición.

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- Nadie será embarcado a la fuerza, pero si acepta enrolarse deberá obedecer las órdenes que reciba o en caso contrario será ejecutado o abandonado en alguna remota isla desierta.

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- Antes de entrar en combate cada pirata debía nombrar como heredero a otro camarada, para el caso de que falleciera en la lucha.

- Antes de zarpar la marinería elegía democráticamente al capitán y a un  "cabo de marineros", cuya misión era representar y defender a la tripulación ante cualquier discrepancia que pudiera surgir. 

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Una vez elegidos, el capitán y la tripulación establecían de común acuerdo el llamado "contrato de caza", por el cual se estipula quién estaba al mando y como se iba a repartir el botín. El capitán y el cabo de marinería se llevaban una parte y media del botín y el resto de la tripulación una parte. Capitán, cabo y marinería comían el mismo rancho al no existir diferencias de clase.

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- Si el capitán fallecía, caía preso o se mostraba incapaz, era sustituido por un consejo emanado de la asamblea general. Se fijaban premios para el primero que avistaba una presa o el primero en pisar el barco abordado (posibilidad de elegir una pieza del botín).

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- Se crea lo que podríamos llamar la primera seguridad social estableciéndose un "baremo de indemnizaciones", por la pérdida de un dedo, de un brazo, pierna u ojo. Una parte del botín se separaba para destinarlo a engrosar el fondo común  de la "Cofradía de los Hermanos de la Costa". Ese dinero, destinado a cubrir las necesidades de los camaradas heridos, mutilados y jubilados, era administrado por el contramaestre.  

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Así se organizaba la "Cofradía de los Hermanos de la Costa", una  especie de anarquismo moderno cuya bandera era "Jolly Roger" ("Jolly" es la transcripción fonética de "Holly", sagrado). Allí donde ondeaba la enseña pirata las leyes de la sociedad europea carecían de todo valor.


Hasta aquí todo parece perfecto, hasta casi idílico. Pero los protagonistas de esta historia presentaban personalidades en muchos casos pisocopáticas. Veamos a continuación quienes eran estos “ángeles negros de la utopía

Uno de ellos era Jack Rackham, más conocido como Calico Jack o Jack el Calicó, capitán pirata que pasó a la historia por contar entre su tripulación con dos de las más famosas mujeres piratas: Anne Bonny y Mary Read.

Jack Rackham

Antes de ser pirata, John Rackman fué contramaestre de un barco de guerra inglés llamado "The Neptune", bajo el mando del Capitán Charles Vane. Cuando Vane rehusó perseguir un bajel francés en batalla, la tripulación se amotinó y proclamó a Rackham como su capitán. Al amotinarse se convirtieron en desertores ante la corona británica por lo que se unieron a la Hermandad. Posteriormente fue perdonado por su majestad y en una escala en el refugio pirata de New Providence conoció a una mujer casada llamada Anne Bonny, de la cual se enamoró. En aquella época el adulterio era un delito y podía ser castigado, por lo que ambos  tuvieron que huir formando una tripulación y robando. Para evitar la prohibición de que hubiera mujeres a bordo, Anne se vistió con ropas de hombre y adoptó el nombre de Adam Bonny. Al final, Calico Jack y su tripulación fueron capturados, acusados de piratería, juzgados en  San Juán de la Vega (Jamaica) el 16 de noviembre de 1720 y colgados al día siguiente.

Quizás el capitán pirata más famoso fue Edward Teach (alias Barbanegra), nacido en 1680 en Bristol (Inglaterra). 

Edward Teach

Su barco “Revenge” es sin duda el bajel pirata más conocido. Se le suele representar como un gigante que medía más de metro noventa, que pesaba más ciento veinte kilos y que iba armado siempre con varias espadas, cuchillos y ocho pistolas bien cebadas y colocadas en sendas cartucheras cruzadas sobre su pecho. Otras historias dicen que solía ponerse mechas de cañón encendidas en su negra y espesa barba, que sus ropajes estaban cubiertos de sangre y grasa y que bebía una mezcla de ron y pólvora. Se casó catorce veces, ya que los piratas no aceptaban ninguna ley, incluidas las que prohibían la poligamia.

Barbanegra estableció varios refugios pero su base por excelencia fue la isla de New Providence, donde se autoproclamó Gobernador de la República de los Corsarios. Sobrevivió a base de dar grandes riquezas a los gobernadores ingleses y creó una liturgia de la destrucción que facilitaba la rendición de sus presas. Como el mismo decía: “Vamos, fabriquemos nuestro propio infierno y veamos cuánto tiempo lo podemos soportar”.

Murió decapitado el 22 de noviembre de 1718 y su cabeza fue exhibida públicamente por el imperio británico a modo de escarmiento y para amedrentar a aquellos que se atrevieran a enfrentarse a su poder.

Henry Morgan, nacido en Llanrhymni, Gales (¿1635?), era hijo de un terrateniente pero de niño fué secuestrado y llevado a Barbados donde lo vendieron como esclavo. 

Henry Morgan

Cuando en 1654 la flota enviada por Lord Cromwell atracó en Barbados para apoderarse de los territorios españoles, reclutaron cientos de hombres, uno de ellos Henry Morgan. Tras años de diversas peripecias y avatares, en 1666 llegó a capitanear su propia nave y se convirtió en un defensor de Port Royal.

¿Cuáles fueron las atrocidades perpetradas por este pirata? Podemos destacar que solía hacer que sus víctimas pasearan por la tabla y para que confesaran donde escondía sus riquezas, las ataba, les metía un embudo en la boca y les introducía litros de agua. Si esto no era suficiente, aplicaba tenazas al rojo vivo sobre el cuerpo del prisionero o le cortaba lentamente las extremidades.

Morgan traicionó la causa pirata e imploró perdón a la corona. Se lo concedieron y el cruel pirata acabó convertido en el  gobernador de Jamaica con la misión de perseguir a sus antiguos compañeros.

Bartholomew Roberts, (John Robert 1682-1722) nacido en Gales, era un bucanero inglés que interceptaba los barcos españoles en el Caribe. Fue compañero de Henry Morgan en Porto Bello en 1679.

Bartholomew Roberts

Comenzó su carrera de pirata a los treinta y siete años, cuando era tripulante del barco negrero Princess of London, el cual fue abordado en la costa de África occidental por el capitán pirata Howell Davis. En poco tiempo ya era el segundo de Davis y ocupó su lugar cuando este murió en el asalto a un fuerte en la Isla del Príncipe. Bartholomew vengó la muerte de Davis atracando de noche en la isla para saquearla y asesinar a gran número de sus habitantes.

Durante los cuatro años que se dedicó a la piratería llegó a capturar cuatrocientas cincuenta y seis embarcaciones, lo que le convierte en uno de los piratas más importantes pese a no gozar del renombre de otros. El gobernador de la isla Martinica puso precio a su cabeza. Bartholomew desembarcó en Martinica, capturó al gobernador, lo llevó hasta su barco, el Royal Fortune, y lo colgó del mástil.

Se describe a Bartholomew como un hombre que siempre iba bien vestido, de excelentes modales y abstemio. En su barco se impartía misa todos los domingos y llegó a tener músicos contratados ya que eran un melómano. Se cuenta que en una ocasión hizo prisionera a toda una orquesta que viajaba en un barco y los mantuvo como rehenes obligándoles a tocar para él todo su repertorio de Handel. Tan exquisito gusto no le impedía ser un cruel asesino que mataba despiadadamente a sus víctimas.

En sus dos barcos se seguía el código instaurado por él y que imponía unas normas de obligado cumplimiento: Todos los hombres de su tripulación tenían derecho a voto para decidir cualquier asunto que les concerniera. El reparto del botín se hacía por orden según la lista de nombres. Si alguien robaba a otro compañero se le cortaban las orejas o la nariz y se le desembarcaba en tierra. El capitán y su segundo recibían dos partes del botín; el maestre, contramaestre y cañonero una parte y media y el resto de los oficiales una parte y un cuarto. Existía la obligación de mantener las armas limpias y preparadas y la deserción era castigada con la muerte o el abandono en el mar. Quedaban prohibidos los juegos o apuestas por dinero así como las peleas a bordo y ningún hombre podía abandonar la vida de pirata sin antes pagar mil libras.

Bartholomew murió en Febrero de 1722 en la costa de Gabón, a la edad de cuarenta años, cuando escapaba de un barco de la marina real inglesa, el HMS Smallow. Había ordenado a sus hombres que si moría en combate su cuerpo debía ser arrojado al mar y así lo hicieron.

François L'Ollonois (Jean-David Nau) era de Sables d'Ollone, Francia. 


Fué el pirata más cruel que jamás haya surcado los mares. Los horrores por él perpetrados son incontables y atroces: decapito a setenta españoles con su espada y envió sus cabezas al gobernador en "Nombre de Dios". Entre las muchas atrocidades del L´Ollonois, se cuenta que arrancó el corazón a un prisionero y, aún palpitante, se lo hizo comer a otro cautivo. En otras ocasiones, tras arrancar el corazón de su víctima,  lo mordía y masticaba y después se lo escupía a la cara. Otra de sus torturas consistía en sacar los ojos de las órbitas a algún desgraciado prisionero y cocerlos mientras aún permanecían unidos a la pobre vícitma. Su final fue igualmente brutal. En 1667 fue capturado por los indios que habitaban las costas de Darien. Lo despedazaron, lo asaron y se lo comieron.

Roche Brasiliano era un terrible pirata de origen holandés nacido e Groninga y que de muy niño se trasladó con sus padres a Brasil. 


Fue pirata en Bahía y bucanero en Jamaica, donde obtuvo su apelativo de "roca brasileña". En poco tiempo llegó a ser capitán de un barco con el que se dedicaría a atacar los buques españoles desde su base de Port Royale.

Se cuenta que Brasiliano amenazaba con disparar a cualquiera que no bebiese con él, llegando incluso a quemar vivas a sus víctimas. Este cruel pirata fue apresado por los españoles y llevado a Campeche para ser juzgado por los múltiples crímenes que había cometido. El gobernador lo condenó a muerte pero Roche falsificó una carta del Gobernador General de Nueva España en la que se ordenaba que no fuera ejecutado. Fue deportado a España, pero una vez aquí volvió al Caribe para continuar con sus fechorías. Le compró un barco a François L'Ollonois y retomó sus asaltos a barcos españoles. Más tarde navegó junto a Morgan hasta que se dejó de saber de él, ignorándose cuál fue su destino.

La sueca Alvida "la terrible" se hizo pirata para huir de un matrimonio concertado con un príncipe danés y llegó a ser una de las mujeres piratas más famosas.  

Jean Laffite (Jean Affite) era un contrabandista, corsario y negrero natural de Bayona (Francia). Hijo de padre francés y madre sefardita, se crió en la fé hebrea y se casó con Christiana Levine, de una familia judía danesa.

Jean Lafitte

Lafitte creó el llamado "Reino de Barataria" en las ciénagas cercanas a Nueva Orleáns, desde donde organizaba sus operaciones de contrabando y patente de corso en las costas del Golfo, junto con su hermano Pierre Laffite. En 1814 fueron confiscadas sus posesiones en Barataria por el gobernador William C. Claiborne. No se produjo  lucha ya que Laffite se negó a combatir para no enfrentar fuerzas estadounidenses.

Laffite intervino de manera decisiva por su apoyo marítimo en la Batalla de Nueva Orleans, que decidió la guerra de 1812 y en la que luchó junto a Andrew Jackson. En 1815, cuando los británicos intentaron invadir Nueva Orleans, Laffite puso a disposición de Jackson más de mil hombres, armas y municiones y su flota defendió el sitio desde la costa. Pese a su contribución a la victoria americana, Laffite no fue indultado por sus actividades ilegales ni le devolvieron sus tierras en Barataria.

Posteriormente se trasladó a Texas para apoyar la revolución independentista en contra de los mexicanos. En 1817 se apoderó de la isla de Galveston, en manos del pirata francés Louis-Michel Aury y comenzó nuevamente sus actividades corsarias. Fue perseguido por el gobierno de Estados Unidos a causa del ataque al barco mercante Alabama y tuvo que abandonar Galveston, llevando gran cantidad de riquezas a bordo de su buque insignia "The Pride" (El Orgullo). Este pirata idealista, murió en algún lugar del golfo de México entre 1822 y 1826.

Samuel Bellamy, pirata conocido como Black Sam ó la hiena, comenzó su andadura junto a la tripulación de Benjamín Hornigold en el barco Mary Ann en 1716. El capitán fue depuesto por su propia tripulación pues sólo estaba dispuesto a capturar naves francesas y españolas, mientras que sus hombres deseaban atacar cualquier nave de la bandera que fuese. Por ello, nombraron a Bellamy como su capitán.


Samuel Bellamy

Bellamy capturó el barco llamado la Sultana y traspasó el Mary Ann a su amigo Williams. Comenzó así una vertiginosa carrera como pirata, en la que  capturó más de cincuenta naves antes de cumplir los veintinueve años.

Bellamy se sometía a las leyes de la piratería. Así su mando era electivo y sus hombres aceptaban libremente estar a sus órdenes, pactando el reparto del botín así como las indemnizaciones que habían de percibir en caso de ser heridos o mutilados (el que perdiera una parte de brazo o pierna en un combate recibía 400 piezas de a ocho y si perdía el miembro entero, 800 piezas).

Bellamy ha pasado a la historia por la elocuencia de sus discursos. Es célebre aquel que dirigió a la tripulación de galeotes ingleses, una vez capturada su nave, proponiéndoles que se unieran a él:

“Que el diablo te lleve, especie de marioneta rampante que aceptas ser gobernado por los ricos. Que se vayan todos al infierno y vosotros que les servís, inútiles cobardes, como gallinas. Esos crápulas nos condenan cuando lo único que nos distingue es que ellos roban a los pobres amparándose en sus leyes y nosotros saqueamos a los ricos armados únicamente con nuestra valentía. ¿No harías mejor uniéndote a nosotros que seguir lamiendo el culo a esos desgraciados para tener trabajo?”

François Mission fue un pirata iluminado, un mesiánico cristiano que pretendía construir una utopía en la que el hombre volviera al paraíso del que fue expulsado y recobrara así la inocencia perdida.

A principios del siglo XVIII, conoció a Piero Caraccioli, un extremista religioso que mantenía que la "Creación" había fracasado y que había que rehacerla, lo que le llevó a abandonar el clero. Se unió a  Missión, se hicieron con el buque "Victoire" y alistaron una tripulación prometiéndoles que serían ciudadanos libres en un nuevo orden, sin reyes, en libertad e igualdad. Rebautizaron al "Victoire" y lo llamaron "La República del Mar".

Capturaron esclavos negros y los hicieron ciudadanos de la República pirata de Libertaria, en Madagascar. "Nos dedicaremos a esparcir la libertad y el amor a la libertad, la tolerancia y el amor a la humanidad de cualquier fe y de cualquier color". En un abordaje se hicieron con una imprenta y enseñaron un nuevo idioma, preludio del Esperanto.

Caraccioli y Mission prohibieron la bebida y la blasfemia a bordo. Pero la carne es débil y si bien en principio aceptaron la castidad, tras abordar un barco que trasladaba cien mujeres a La Meca, adoptaron la poligamia. Dirigida por Caraccioli (italiano), Mission (francés) y Thomas Tew (norteamericano), la República libertaria prosperó durante unos años, hasta que los indígenas la asaltaron e incendiaron.

Para finalizar, voy a describir brevemente la historia del único pirata gallego conocido. De nombre Benito Soto, nacido el 22 de marzo de 1805 en el barrio pontevedrés  de A Moureira. 

Benito Soto

Soto comenzó, como tantos gallegos, de contrabandista en nuestras costas y acabó siendo un pirata violento y sanguinario que operó durante un breve período de tiempo (apenas cinco meses) en las costas del golfo de Guinea.

Embarcó rumbo a Cuba y no sabemos nada de él hasta que el 22 de noviembre de 1827 se embarca en Río de Janeiro como segundo contramaestre del "Defensor de Pedro", un bergantín negrero con patente de corso del emperador de Brasil. El capitán era Pedro Maris de Sousa Sarmento y la tripulación la formaban treinta y seis hombres, españoles, brasileños, portugueses y franceses. Tras cruzar el atlántico, el Defensor de Pedro llegó el 3 de enero de 1828 a las costas de Ghana y comenzó a llenar sus bodegas con esclavos.

Mientras el capitán y sus hombres de confianza abandonan el barco, Benito Soto de 23 años de edad, encabezó un motín dejando en tierra al capitán. El 26 de enero se dirigió hacia el sur en busca de navíos que apresar. Su segundo era Victor de Sain-Cyr y el capitán de presa era José dos Santos. Al poco de hacerse con el mando, Benito Soto se enfrentó varias veces con un miembro de su tripulación llamado Miguel Ferreira, natural de Ferrol, al que acabó pegando un tiro en la cabeza y arrojándolo al mar.

El 19 de febrero de 1828 atacó al mercante británico "Morning Star", procedente de Ceilán con rumbo a Londres. Asesinó a casi todos los ocupantes pero dejó con vida a algunos que al final testificarían contra él en el juicio en el que sería condenado a muerte.

Tras este saqueo cambió de rumbo y se dirigió al norte, hacia las Azores. Su segundo abordaje fue el de la fragata norteamericana "Topacio", proveniente de Calcuta. Pasó por las armas a veintidós tripulantes e incendió la nave tras despojarla de su cargamento, el mayor botín que iba a obtener (joyas, piedras preciosas, sedas y monedas).

Después se dirigió hacia Cabo Verde y abordó a otro bergantín inglés y ocho días después, cerca de las Canarias, atacó a la fragata inglesa "Sumbury" y asesinó a su tripulación. Nuevamente cambió el rumbo hacia las Azores y abordó dos buques portugueses y a otro bergantín inglés. La brutalidad de estos asaltos fue tremenda y tras asesinar a tres tripulantes llegó a A Coruña para vender la mercancía fruto de sus pillajes. 

Una vez realizadas las transacciones volvió a su barco, rebautizado como “Burla Negra” y puso rumbo hacia Cádiz, pero su timonel confundió la Punta Tarifa con la Isla de León y embarrancó el navío. Diez miembros de la tripulación fueron capturados, juzgados y ahorcados en Cádiz el 12 y 13 de enero de 1830 y sus cabezas se exhibieron públicamente. Por su parte Benito de Soto huyó a Gibraltar donde fué apresado y posteriormente juzgado por la muerte de setenta y cinco personas y el saqueo de diez embarcaciones. El 25 de enero de 1830 Benito Soto murió en la horca.