La evidencia arqueológica ha encontrado abundantes muestras de la relación que existía entre los pueblos que habitaban en las costas atlánticas europeas en la Edad del Bronce, así como de la presencia de navegantes que comerciaban en la ruta del estaño del estaño, que desde el Mediterráneo llegaba hasta las costas de la Península Ibérica.
Entre las evidencias arqueológicas que conectan en Portugal, Galicia, Bretaña, Irlanda y Escocia podemos citar la aparición de cuentas segmentadas de pasta vítrea, datadas entre el 1450 a 1250 a.C, y de las cuales se ha planteado que tendráin un origen egipcio. Estas cuentas, como por ejemplo las halladas en Wiltshire (Inglaterra), podrían ser una evidencia de la existencia de relaciones comerciales vía marítima entre el Mediterráneo y el Atlántico, que se mantendrían hasta el final de la Edad de Bronce.
La comparación entre las diademas, collares y pulseras de oro halladas en Mellid y
A Golada y las encontradas en Kerhue Brass, así como de la similitud entre los
brazaletes abiertos y macizos descubiertos en Lalín y los de Gran Biere, son otra muestra de esta antigua relación entre Galicia y
Bretaña.
Tesoro de A Golada
Según estos autores, este tipo de brazaletes y collares abiertos de
oro, cuyo origen se sitúa en Portugal y Galicia (Allariz y Cerdido), son
frecuentes en el período del Bronce II irlandés y se han hallado en Cornualles,
Escocia y N de Francia.Otra muestra de la orfebrería indígena galaica la encontramos en las
espirales de plata halladas en Antas de Ulla, datadas en el período del Bronce I
o principios del Bronce II (1800-1500 a.C.). Varios autores destacan la
influencia bretona en este tipo de anillas, debido a su
semejanza
con piezas como la cadena de plata encontrada en el túmulo
armoricano de Carnoët, Quimperlé (Finistère), datada en el período
campaniforme-Bronce Inicial, lo que puede indicar que este modelo de
espirales se difundió por la fachada atlántica europea.
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| Anillas de Antas de Ulla. |
Cuando se realizó un análisis de las proporciones de isótopos estables de plomo para determinar el origen de esta plata nativa, los resultados revelaron que las posibles zonas de
procedencia del material empleado en la fundición de las espirales
de Antas de Ulla provenía del SE de la Península Ibérica, en concreto de depósitos de sulfuros masivos de la
Franja Pirítica Ibérica (FPI) norte y central, minerales de cobre
de la FPI sur o de galenas de Río Tinto (FPI norte). Estos datos demuestran una antigua ruta de circulación de plata no argárica, que desde la zona de Huelva y Algarve llegaba hasta Galicia.
Por lo que se refiere a las armas, en Portugal, Galicia e Irlanda se han hallado abundantes puntas de flecha de
sílex, romboidales, de pedúnculo, de aletas y otras de sílex de base cóncava y
aletas prolongadas. Otra coincidencia la encontramos en los abundantes dardos o
pequeños puñales romboidales de clara influencia portuguesa. Por último, la
alabarda, arma típica de la Edad del Bronce y frecuentemente representada en las
insculturas gallegas, probablemente surgió en la Península Ibérica, ya que se hallaron
precursores del arma en sílex (Hubert Schmidt). Desde la Península el uso de la
alabarda se extendió entre el 1.550 al 1.450 a.C, hasta llegar a Irlanda.Otra similitud la encontramos en las hachas de talón, que llegarón a la Península Ibérica procedentes de Bretaña e Islas Británicas y que evolucionaron en el sur de Galicia y norte y centro de Portugal, hasta llegar al modelo de hacha de talón de hoja estrecha, bordes
paralelos y dos anillas, cuya difusión fue tan gran e importante que podemos considerarla, por si misma, como un elemento definitorio del
equipamiento de los pueblos del NO ibérico del período del Bronce
Final Atlántico.
Depósito de Samieira
La vinculación entre la Península Ibérica con Irlanda y Bretaña también se puede observar en los motivos de algunos petroglifos. En la localidad irlandesa de Clon-Finn-Loch se hallaron unas insculturas que revelan el gran parecido entre las armas que aparecen representadas en los petroglifos gallegos, británicos y bretones.
Petroglifos de Auga da Laxe (Gondomar)
De igual o mayor importancia son las rutas comerciales entre la costa occidental atlántica y el área mediterránea. Una de las primeras rutas comerciales mediterráneas fue la que existía entre Sicilia y Egipto y que dominaba la talasocracia de Creta. La civilización minoica surgió hace unos 3.500 años fruto de las relaciones entre inmigrantes africanos, asiáticos y antiguos pueblos de Grecia y Anatolia que se asentaron en Creta. Su máxima expansión tuvo lugar durante el período minoico posterior III, tras al saqueo de Cnosos, alrededor del 1.425 a.C.
Cuando los dorios atacaron Creta se produjo un éxodo de cretenses. Un grupo de éstos, los filisteos, se refugiaron en la costa NE del imperio egipcio y difundieron la cultura minoica por Siria, estableciendo los fundamentos precursores de lo que más tarde sería el alfabeto fenicio. Posteriormente los filisteos fueron vencidos por los cartagineses, desapareciendo uno de los centros de la cultura minoica.
Los cartagineses, fenicios ó púnicos eran un pueblo de navegantes cananeos pertenecientes a la cultura siríaca. La civilización cananea data de finales del cuarto milenio a.C y se localizaba entre Mesopotamia y Egipto.
Los fenicios lograron sobrevivir a las sucesivas invasiones de filisteos y hebreos, ocupando una zona de la costa de Siria que no resultaba atractiva para sus enemigos. Comenzaron a navegar entre Biblos y Egipto pero a partir del 1200 a.C. se lanzaron a comerciar por el Mediterráneo y establecieron colonias en el norte de África y sur de Europa, siendo los fenicios de Tiro y Sidón los primeros en ir más allá de las Columnas de Hércules y navegar por el océano Atlántico.
| Estatuilla del dios Melqart. S. VIII-VII a.C. Sancti Petri. |
Avieno escribió en su Ora Marítima que la fortaleza de Geronte se hallaba en la desembocadura del río Guadalquivir (Tartessos). Este rey Geronte pudiera ser el mismo rey Gerión, a quien también se le identifica con el nombre tartesso de Gargoris. Los habitantes de Tartesos eran conocidos como navegantes atlánticos e investigaciones actuales creen haber encontrado los restos de su capital, Turta, bajo las marismas de Doñana. Según la leyenda, los fenicios llegaron por mar, arrebataron las minas de Tartessos y mataron al rey Gárgoris.
Desde los comienzos del Bronce Final (siglos XIII-XI a.C) se comenzó a generalizar la producción del bronce, para aleación se necesitaba un abastecimiento regular de estaño, que se obtenía bajo la forma mineral de casiterita proveniente de los depósitos sedimentarios aluviales. Galicia formaba parte de la koiné del circuito del Bronce Atlántico: una amplia red de intercambios comerciales que conectaba las zonas productoras de cobre del SO español y Portugal y las dedicadas a la minería del estaño, que iban desde el Tajo a Galicia, extendiéndose por toda la fachada atlántica europea llegando hasta el Mar Báltico. Todos estos pueblos presentaban un conjunto de rasgos culturales comunes además de sus peculiaridades regionales.
El auge de la marina ateniense obligó a que Cartago construyera su propia armada y por lo tanto se hizo precisa nuevamente la obtención de estaño, lo que explicaría los hallazgos de restos púnicos de los siglos V a.C a III a. C en los castros gallegos.
En el siglo VIII a.C. los fenicios organizaron bases estables en Cádiz y desde allí dirigieron el comercio del bronce y posteriormente el del hierro, entrando en competencia y llevando a la desaparición al ancestral comercio atlántico, cesando los antiguos contactos entre estas poblaciones. Esto las obligó a desarrollarse de manera independiente y de esta forma arribaron a las costas de Callaecia en busca de estaño y esclavos.
| Ungüentario fenicio o chipriota, Castro de Chandebrito. |
En el siglo VI a.C se produjo el colapso fenicio en el Mediterráneo, coincidiendo en el tiempo con la falta de interés por el estaño como recurso estratégico. Pero en el siglo V a.C el desarrollo de la marina de guerra ateniense supuso un nuevo auge en la demanda de estaño, ya que el espolón de cada trirreme llevaba unos 500 kg de bronce para cuya obtención se necesitaban 50 kg de estaño. Herodoto afirmaba que dicho estaño procedía de las Casitérides.
| Casco griego hallado en el río Guadalete. Siglo VII a.C. |
Betilos púnicos del castro de Toralla (Vigo) S. V-IV a.C.
Podemos apreciar las influencias culturales provenientes del área mediterránea en la Callaecia de esta época en hallazgos arqueológicos tales como el de la espada hallada en el río Ulla o los fragmentos de pequeños carros rituales hallados en Viseu y de probable procedencia chipriota.Los petroglifos descubiertos en Oia representan unas embarcaciones con sus aparejos y el espolón de proa, idéntico al que utilizaban griegos, egipcios y fenicios. Tanta precisión y detalle implica conocer bien ese tipo de barcos, que pudieran ser fenicios o cretenses.
Petroglifo representando un barco de vela (Oia)
Además de estos petroglifos, la presencia fenicia en la ría de Vigo queda demostrada por el hallazgo de restos fenicio-púnicos del siglo V a.C. encontrados en el Castro da Punta do Muíño do Vento (Vigo), entre los que destaca un altar y fragmentos de ánforas y cerámica.
Los arqueólogos lo consideran Punta do Muíño do Vento como el asentamiento fenicio más importante conocido hasta el momento en Europa (Iván Negueruela, director del Museo Arqueológico de Cartagena).| Recreación de los grabados de Laxe dos Cebros (Oia). |
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| Altar púnico (Vigo) |
Como conclusión, podemos afirmar la existencia de circuitos atlánticos de intercambio entre las distintas áreas productoras de la Europa atlántica de la Edad del Bronce. Estos circuitos estaban también relacionados con diversas zonas mediterráneas, de manera que los recursos obtenidos en las regiones atlánticas se transportaban hasta el Mediterráneo y a su vez se recibían en los países atlánticos mercancías procedentes de aquellas regiones. Junto con las mercancías también llegaron novedades tecnológicas, algunas relacionadas con el transporte (como la navegación a vela), nuevos cultivos, ideas, formas sociales, creencias religiosas, armamento, vestimentas, adornos etc.
Bibliografía:
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F. J. Costas Goberna, L. Bacelar Alves, A. De la Peña Santos, A. M. S. P. Silva. Arte rupestre prehistórica do Eixo Atlántico.
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Eduardo García Alfonso. El Atlántico, la última frontera.
Ana Delgado Hervás. La aventura fenicia.
María Dolores López de la Orden. Escritura fenicia y púnica.
Eduardo García Alfonso. El pueblo de la púrpura.
Carmen Alfaro. Restos de textiles y producción de púrpura.
María Cruz Marín Ceballos. El panteón fenicio.
José Luis Escacena Carrasco. Los santuarios fenicios.
Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.










Una maravilla de artículo
ResponderEliminarGracias.
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