viernes, 22 de agosto de 2008

Mitología indoeuropea en Oriente y Europa


La presencia de culturas indoeuropeas en Galicia resulta muy evidente si comparamos las mitologías de diversos pueblos pertenecientes a esta protocultura, ya que las semejanzas son numerosas y relevantes.

Empezaré por hacer un breve resumen de las tradiciones más lejanas y antiguas.

Uno de los primeros cultos que conocemos es el de Mithra, dios solar de los aqueménidas del este de Irán. Es un dios benefactor al que se debe la luz, el calor, la fecundidad,  y otros muchos bienes. Mitra era el prototipo de la masculinidad y el valor y habitaba a mitad de camino entre el cielo y la tierra. Mithra mató al toro cósmico, que simbolizaba el mal y la muerte y por ese motivo los partos le sacrificaban miles de toros y caballos blancos en la Mithrakana. Mithra fue adorado por hindúes y persas en la época en la que formaban un solo pueblo. Su culto se extendió rápidamente y llegó a occidente de la mano de los ejércitos romanos, siendo un gran rival del cristianismo hasta que fue drásticamente perseguido por Teodosio I, hacia el año 385 d. de J.C.

El mitraismo adoraba al Tiempo Infinito, creador del cielo y la tierra de los cuáles surgió el océano. El Tiempo Infinito creó también al Demonio Encarnado que mandaba la Oscuridad, un ejército de espíritus malignos que luchaban contra el cielo y torturaban a los seres humanos. Mithra era el protector del hombre y era el mediador  ante el Tiempo Infinito. Los mitraistas creían en la inmortalidad del alma y en la eternidad del premio para los buenos y el castigo para los malos.


Un culto posterior pero relacionado con el mitraismo fue el zoroastrismo. En los albores de la historia los antepasados de medos y persas habitaban el oeste de Persia, en Airyanem Vaejo (Solar de los Arios), región  dominada por la aristocracia guerrera de los Máirya, los cuales  adoraban a Mithra.  Los Máirya  ejercían su dominio sobre unas tribus de  pastores sedentarios, uno de los cuáles era Zoroastro.


Zarathustra ó Zoroastro fue un sabio y astrólogo que creó una doctrina llamada Mazdeísmo o Zoroastrismo. Sabemos de  su existencia a través de los escritos de autores griegos anteriores al siglo VI a.c. pero es imposible saber exactamente cuándo vivió, pero es  probable que fuera hace unos 2500 a 3000 años.


Zarathustra dejó su pueblo y se encaminó al desierto donde llevó una vida dedicada al ascetismo, hasta que a la edad de treinta años recibió siete revelaciones del dios Ahura-Mazda (Espíritu Todo Sabiduría). A partir de ese momento volvió junto a los suyos  predicar la nueva doctrina que ensalzaba la pobreza, la piedad, la equidad y la sinceridad, en oposición a la fé mithraista del “furor del guerrero” de la aristocracia máirya que persiguió el zoroastrismo hasta que el príncipe iranio Vishtaspa se convirtió y lo elevó a religión oficial. Finalizada la divulgación de su credo, Zarathustra se retiró a Bactria donde se dedicó a la enseñanza hasta que murió asesinado a la edad de setenta y siete años de edad.


El zoroastrismo gozó de gran aceptación entre los antiguos persas y fue recogido en el Zend-Avesta, libros sagrados de los antiguos persas escritos en avéstico, y que  recogen los 16 "Gathas" o himnos, así como preceptos morales y de conducta, tratados de astronomía, medicina, botánica, agricultura y filosofía. El Zend Avesta fue destruido por los diversos pueblos invasores, desde Alejandro a los árabes. Los seguidores de Zarathustra solían vestir con sayas pardas y gorras puntiagudas y alcanzaban el éxtasis religioso a través de cánticos y empleando una sustancia denominada banga, que pudiera ser cannabis o beleño.


Siguiendo con nuestra ruta a través de los cultos indoeuropeos, nos trasladamos a la India hacia el 1500 a.c, el primer período védico, época en la que comienza a llegar a la llanura del Ganges tribus de lengua indoeuropea procedentes del noroeste. Estas tribus de aristócratas guerreros llegan en sus carros de guerra armados con arcos y provistos de corazas y cascos, y rápidamente dominan a la población (drávidas) y se establecen en sus tierras con sus rebaños sus cultivos cereales. En el segundo período védico (1000-600 a.C.) los pueblos indoeuropeos irán penetrando la India siguiendo el curso del Ganges hasta llegar a la actual Delhi y comienzan a surgir luchas internas por el poder.


Sus libros sagrados, los veda (saber sagrado), son sin ningún género de duda una de las muestras más antiguas de literatura sagrada de la humanidad, así como los primeros textos escritos en una lengua indoeuropea (sánscrito). El "Rigveda" es el más antiguo, data del 1000 a.c. y consta de 1028 himnos. Posteriormente se escribirán  el "Samaveda", el "Yaurveda" y el "Atharvaveda".


En los vedas se adora a una fuerza cósmica de carácter universal llamada  Rita ( la verdad) y a una gran cantidad de dioses como Varuna (divinidad de los juramentos), Mitra (divinidad de los contratos), Indra (divinidad guerrera), y fuerzas naturales como Ushas (la aurora), Surya (el sol) ó Agni (el fuego), en cuyas honor los brahmanes practicaban libaciones en las tomaban el soma (¿cannabis?). Además existen más de 200 libros sagrados escrito en sánscrito llamados  "Upanishadas" en los que se busca la liberación del cuerpo mediante técnicas como el yoga.


Con la llegada de los indoeuropeos a la India comienza el sistema de castas según el requerimiento divino: guerreros (chatrias); sacerdotes (brahamanes); campesinos (vaisia); siervos, sometidos y mestizos (sudras) y sin casta (parias). Esta estructura social viene compilada en el código de Manu, (600? 250? a.c.) donde además se tratan cuestiones de índole moral, económica, administrativa y jurídica, así como una teoría acerca de la creación del mundo.


Hacia el 560-483 a.c., un chatria llamado Gautama Buda (el Iluminado) predica la liberación de las reencarnaciones mediante el autoperfeccionamiento, el cual conduce hasta el Nírvana (extinción). En el 512 a.c. Ciro II “el grande”  (559-529 a.c.), penetra hasta los confines de la India y arrasa la capital de Kapisha. Ciro II es el fundador del Imperio aqueménida que dominará todo Irán, Lidia, las ciudades griegas de Asia menor, Bactria y en el 539 conquista Babilonia.


Nuestra siguiente etapa en busca de la mitologías indoeuropeas nos trae a Europa, donde aparecen nuevamente las creencias en deidades  buenas y otras perversas que se debaten en permanentes luchas, como sucede con los Tuatha de Danann y los Fomoré de la mitología irlandesa, entre Dioses y Titanede los griegos o en las batallas entre Devas Asuras de la mitología India.


Otro tema común a todas estas mitologías es la simbología solar: el toro, el carro del sol, los rubios corceles, la vaca sagrada de los bretones, etc. En Irlanda, Bretaña y Galicia, podemos encontrar historias prácticamente iguales sobre bellas doncellas que viven prisioneras en calabozos o cuevas donde se ocultan grandes tesoros. 

A menudo la luz es representada como una mujer de cabellos rubios, que simbolizan los rayos del sol, que es capturada y llevada al reino de la  oscuridad de donde será rescatada por un héroe que se enfrentará a los señores de la noche. Con su liberación surgen los primeros rayos del amanecer que escapan de su cautiverio. En la mitología griega existe una diosa de la madrugada llamada Eos, que en sánscrito védico es conocida como Ushas. Eos es también conocida como la que trae la luz a los mortalesla hija de la mañana la de rosados dedos.


En la mitología de Galicia son frecuentes las historias de fadas que viven prisioneras en fuentes y que aparecen al amanecer para peinar sus rubios cabellos con un peine de oro, o para hilar y tejer con hilos dorados, símbolos de los rayos del sol, igual que en otras leyendas tradicionales indoeuropeas. 

Otro tipo de fadas son las lavandeiras que viven en las aguas del río Sil y pulen las pepitas de oro que arrastra la corriente. Las  fadas que custodian tesoros escondidos en grutas suelen adoptar formas de animales de simbología solar, como la serpiente ó la galiña dos pitos dourados, que salen a pasear a la luz del día y de noche se esconden en cuevas subterráneas. La galiña dos pitos dourados es una bella doncella encantada que intenta liberarse de su cautiverio y volver con los hombres. Esta leyenda es muy parecida a la bretona de la diosa Koridgwen que fue convertida en una gallina negra. El fin del cautiverio del fada simboliza el amanecer, la primavera que escapa del invierno o la liberación del agua que escapa de las nubes para regar la tierra y alimentar fuentes y manantiales.


Las hadas galesas o korrigans y las bretonas, al igual que las gallegas, habitan en fuentes y arroyos cercanas a dólmenes donde guardan sus tesoros y pueden adoptar la forma de varios animales (cierva, gallina..). Como ya expliqué anteriormente, todas ellas son bellas mujeres rubias que al amanecer alisan sus largos cabellos rubios con peines  de oro y que poseen poderes, entre los que destaca la clarividencia y adivinación del porvenir. Además  pueden causar grandes beneficios a los humanos, o por el contrario lanzar terribles maldiciones sobre ellos o incluso robar niños. 

Las korrigans tienen hijos, pero no son bellos como sus madres, sino que se trata de unos enanos negros, peludos y repulsivos, con uñas de gato y ojos pequeños, que poseen los mismos poderes que su madre. La mitología bretona y galesa atribuye a estos enanos la construcción de los dólmenes. Sin embargo en Galicia los constructores de los dólmenes son los mouros, personajes siempre vinculados a castros, rocas y penedos, así como a la existencia de tesoros ocultos en laberintos bajo tierra.


En Galicia existen también creencias referidas a seres enanos dotados de extraños poderes. Uno de ellos es el trasno, un duende muy travieso que posee la capacidad de adoptar multitud de formas y que algunas noches visita las casas  para llevar a cabo andanzas. Otro genio nocturno es el tardo, al que la superstición gallega culpa de las pesadillas. En nuestra tradición se explica que para librarnos de él hay dejar sobre una mesa un cuenco con granos pequeños, por ejemplo de trigo, pues el tardo es muy aficionado a contar e intentará saber cuántos granos hay en el cuenco. Pero como sólo saber contar hasta cien, al llegar a este número se perderá y tendrá que empezar otra vez y otra vez, y así se pasará la noche hasta que con el amanecer se verá obligado a regresar a su refugio para ocultarse de los rayos del sol. Otros duendes o espíritus de la tradición gallega son los nubeiros, que arrastran las nubes, y el tronante, que  produce el trueno y el pedrisco,  y el tangomango y el tangaraño, los cuales pueden causar enfermedades.

Tanto los enanos gallegos como los bretones muestran una fisonomía y varios otros rasgos semejantes que comparten con los genios de otras culturas, especialmente con los curetas fenicios, cuyo culto llegó a las costas atlánticas europeas de la mano de estos navegantes mediterráneos.

En resumen, además de las raíces comunes que poseen los términos gramaticales referidos a la agricultura y ganadería en las diversas lenguas indoeuropeas, existen claras semejanzas entre las mitologías de estos pueblos, lo cual permite establecer algún tipo de relación común entre todos ellos, aunque en todo caso está por determinar de manera más clara y precisa.