sábado, 10 de enero de 2026

Escultura del dios Jano (Mos)

 

El busto bifronte del dios Jano (Ianus) encontrado en una finca de la parroquia de Dornelas (Mos), es una escultura de arte romano provincial datada entre los siglos I a.C. y I. d.C. Representa de forma tosca y simple los dos rostros de Jano, uno como un joven ilusionado contemplando al futuro y el otro mostrando a la deidad mirando al pasado con semblante cansado.

Busto bifronte de Jano (Mos).

Junto al busto de Jano de Mos, apareció una figura femenina que tal vez represente a Carna o Cardea, la diosa de los umbrales, las bisagras y las transiciones, cuyo culto se asocia al de Jano. Probablemente ambas esculturas provengan del expolio de una villa romana, como la hallada recientemente en el castro de Pereiras (Tameiga. Mos).

Busto femenino (Mos).

El dios Jano era conocido por los epítetos “geminus” y “bifrons”, porque se le representaba con dos rostros que miraban en direcciones opuestas, al pasado y al futuro, al inicio y al final, a la paz y a la guerra. Por lo tanto era el dios que estaba en medio de todas las cosas, en todas las transiciones, el que permitía el paso a través de los límites sagrados e invisibles de las murallas y puertas.

Caras anterior y posterior del busto bifronte de Jano (Mos).

Si bien Jano no era tan importante como Júpiter, Marte, Apolo, Mercurio, Saturno, Diana, Venus, Minerva o Neptuno, si formaba parte de las principales deidades romanas, junto con Genio, Vulcano, Sol, Orco, Líber, Telus, Ceres, Juno, Luna y Vesta. Según cuenta la leyenda, Jano ocupó el trono del Lacio a la muerte del rey Cameses y reorganizó la estructura social de su reino. Cuando Júpiter desterró a Saturno, este aceptó la hospitalidad de Jano y se refugió en el Lacio, llevando consigo el conocimiento de las técnicas agrícolas. Después de la fundación de Roma, Jano alcanzó la consideración de dios protector de la ciudad. En el Foro se le construyó un pequeño templo, cuyas puertas permanecían cerradas en épocas de paz y abiertas en tiempos de guerra.

El culto a Jano fue uno de los más duraderos y persistentes durante toda la historia del imperio romano. Los ritos dedicados a Jano buscaban propiciar los buenos auspicios al comenzar una actividad, un comercio, la mayoría de edad, un matrimonio o las labores del campo. Nada más empezar el día, antes de realizar cualquier tarea, el pater familias le dedicaba las oraciones del culto doméstico. También el comienzo del año estaba dedicado al dios Jano, al que debe su nombre el mes de enero (Ianuarius). Las fiestas januales eran unas celebraciones en las que participaban todos los ciudadanos romanos. Se vestían con sus mejores ropas, realizaban ofrendas e intercambiaban buenos deseos y pequeños regalos.

Alegoría del mes de Enero con el triunfo de Jano (detalle).
Otto Van Veen. Museo del Prado.

Incluso cuando se realizaban ritos en honor a otra divinidad, previamente se invocaba a Jano para que ejerciera como facilitador. Uno de estos rituales era la Lustratio Agri, ceremonia en la que se invocaba al dios Marte para que propiciara la purificación, protección y fertilidad de los tierras de cultivo y del ganado. Como en todos los rituales romanos se realizaba un sacrificio llamado suovetaurilia, en el cual se inmolaban tres animales machos: un cerdo, un cordero y un ternero. Antes de comenzar la Lustratio Agri, los animales que iban a ser sacrificados eran llevados en procesión por las tierras que se querían propiciar, invitando a los Manes, dioses domésticos, para que se unieran al rito. Ya durante la ceremonia, el sacrificante ofrecía una libación con vino a Jano y Júpiter, invocaba a Marte, presentaba la ofrenda de pasteles rituales y después sacrificaba a los animales y examinaba sus entrañas para realizar los presagios. Por último, se celebraba un banquete al que acudían todos los participantes.


Bibliografia

Kattia Chinchilla Sánchez. Jano: el dios de los inicios y el dios de las puertas.

Aitor Freán Campo. Persistencia y evolución de la religiosidad y las mentalidades del noroeste peninsular desde la Edad del Hierro a la tardoantigüedad.

Joan-Josep Durán Miró. Jano, el dios arquetípico de la masonería. La tradición grecorromana en la masonería.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.



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