Mostrando entradas con la etiqueta 10 AL-ANDALUS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 10 AL-ANDALUS. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de junio de 2023

Alcázares de Carmona

A lo largo de su historia, en la villa de Carmona llegó a haber hasta tres alcázares: el alcázar de Abajo o de la Puerta de Sevilla; el alcázar de Arriba, Real, de la puerta de Marchena o del Rey Don Pedro; y el alcázar de la Reina o de la Puerta de Córdoba.

Panorámica de Carmona desde el Alcázar de la Puerta de Sevilla

Alcázar de la Puerta de Sevilla

En este alcázar aún podemos distinguir restos de diferentes etapas históricas muy lejanas en el tiempo, siendo los más antiguos de época cartaginesa (siglo IX-VIII a.C), que corresponden a una fortificación de planta cuadrangular que se situaba alrededor de una torre.

Foso defensivo de época cartaginesa y romana

En época romana (siglos III-I a.C) se reforzó la estructura original púnica rodeándola de una gruesa muralla con cuatro puertas fortificadas, de las que actualmente se conservan la de Sevilla y la de Córdoba, habiendo sido destruidas la de Morón y la de Postigo. Esta estructura defensiva convirtió a Carmona en la ciudad mejor fortificada de la Bética. Los romanos también levantaron un templo del cual se conservan restos del pódium en el patio de los aljibes.

Restos del Podium romano

La siguiente etapa corresponde al período del emirato omeya de principios del siglo IX, caracterizado por un tipo de fortificaciones militares precarias identificables por el formato irregular de su factura. 

Murallas del Alcázar de la Puerta de Sevilla

A finales de ese siglo, en el año 878, tuvo lugar la más importante de las rebeliones andalusíes contra el emirato encabezada por Umar ibn Hafsún (846-918), un muladí y caudillo de Bobastro que durante treinta y ocho años llegó a enfrentarse con cuatro emires de Córdoba. En el año 913 ‛Abd al-Rahmān III ibn Muhammad ibn Abd Allah, al-Nasir (891-961), derrotó a ibn Hafsún y a los terratenientes yemeníes de los Banu Hachchach, apoderándose de su último baluarte en Qarmûna. 

Alcázar de la Puerta de Sevilla

La Cora de Qarmûna pasó a ser gobernada por una aristocracia burocrática cordobesa de origen árabe, la cual controlaba la riqueza agrícola y la actividad económica de este centro comercial donde se cruzaban los distintos caminos que recorrían las caravanas y que se extendía por los actuales ayuntamientos de Carmona, Campana, Fuentes de Andalucía, El Viso, Mairena del Alcor, Guadajoz y Torre Membrilla.

Alcázar de la Puerta de Sevilla

Disponemos de referencias del sabio andalusí Ibn Habîb (791-853) en las que se refiere a Carmona en este período histórico: “Cuando acabe el gobierno de los omeyas y gobierne un muladí o un bereber, entonces vendrán los lamentos. Cuando le venga de nuevo el gobierno de los omeyas, será el turno de Carmona. Después Córdoba será destruida de modo que sólo vivirán en ella los cuervos y el poder se trasladará a Sevilla…..”. “Cuando llegue la segunda matanza….., la calamidad se abatirá sobre Córdoba…. Entonces la gente se refugiará en Carmona”.

Puerta de la Cortina

Una vez desaparecido el Califato de Córdoba, el Reino Taifa de Qarmûna fue gobernado por la familia bereber de los Birzalíes (1013-1067), los cuales se habían asentado en la zona durante el reinado del califa al-Hakam II y cuyo antepasado Isháq al-Birzalí recibió el gobierno del territorio en tiempos de Almanzor. El primer rey de la taifa de Qarmûna fue Abu ‛Abd Allāh Muhammad ibn ‛Abd Allāh, al que le sucedió su hijo Ishāq ibn Muhammad ibn ‛Abd Allāh. El historiador Ibn Hayyān lo describe como un hombre firme, valiente y caballeroso, con cierta cultura, austero, contenido y moderado según dictaba la ortodoxia de la doctrina nākirí, una de las sectas de los jāriyíes ibādíes.


Primeras taifas (Instituto Geográfico Nacional)

En el año 1044 el rey de Sevilla, Abbad Ibn Muhammad, al Mutadid, atacó la villa de Carmona para luego continuar su ofensiva hacia los reinos berberiscos. En 1047-1048 Ishāq ibn Muhammad se unió a la coalición bereber que apoyó al autoproclamado califa al-Mahdi para ir contra el rey de Sevilla, el cual se oponía a los bereberes Banu Birzāl de Carmona.

Con la llegada de los almorávides, Qarmûna fue conquistada en 1091 por el emir Abu Bakr ibn Umar. En el período almohade, el cronista Ibn Sahib al-Sala estuvo en Qarmûna a finales de 1161, haciendo referencia a sus murallas, la fortaleza y a una torre llamada “el cuerno de cabra”.

Murallas del Alcázar de la Puerta de Sevilla

Durante el período musulmán comprendido entre los siglos IX a XII, en la fortaleza de Qarmûna se construyeron los muros, las barbacanas que rodean el Alcázar y un aljibe de 7 m de profundidad donde se almacenaban las aguas pluviales.

Torre del Homenaje, Patio de los Aljibes y Podium romano

A comienzos del siglo X se erigió el arco de herradura de la Puerta de Sevilla, mientras que el resto del conjunto es probablemente de época almohade.

Torre del Homenaje

La Puerta de Sevilla consta de dos vanos separados por un “intervallum”. 

Puerta de Sevilla desde el exterior del Alcázar

La primera puerta tiene un arco de herradura apuntado, otro de medio punto enmarcado por un alfiz y otros dos de medio punto unidos por una bóveda de cañón. La segunda puerta tiene dos arcos de medio punto y bóveda de cañón.

Puerta de Sevilla desde el interior del Alcázar

La Torre del Oro presenta claros elementos almohades, como el arco de herradura con alfiz por el que se accede al interior.

Torre del Oro y Patio de los Aljibes

El Salón de los Presos Bajo era la residencia de los alcaides y sirvió de presidio para los cautivos de clase social alta.

Patio de los Aljibes y salones de los Presos Bajo y de los Presos Alto

Hacia 1246 Carmona se sometió a los Hafsíes de Túnez, aliados de los almohades, siendo Abdulgely (Abd al-^Yalîl) su último gobernante antes de que en 1247 fuese conquistada por Fernando III. Los demás restos que se conservan de la Puerta de Sevilla son posteriores a 1247 y principalmente datan de la época del rey Pedro I.

Adarve de la muralla, matacán y saeteras
El Alcázar de la Puerta de Sevilla fue restaurado en 1975.

 

Alcázar de la Reina o de la Puerta de Córdoba

La puerta de Córdoba data de época romana (siglo I d.C) y se situaba en un extremo del cardo maximus, comunicando la ciudad con la Vía Augusta. No tenía un uso defensivo sino que era un monumento conmemorativo del poder de Roma.

Puerta de Córdoba

En época musulmana, la madîna de Qarmûna se extendía entre las puertas de Córdoba y la de Sevilla y justo al lado de la Puerta de Córdoba se situaba un alcázar que fue destruido por orden de Isabel de Castilla en octubre de 1478, a petición del regimiento de Carmona.

 

Alcázar del Rey Don Pedro

Este alcázar, conocido también como Alcázar de Arriba o Alcázar Real está situado en la parte más elevada de la villa de Carmona, a 255 m de altitud.

Puerta de Marchena: entrada al Alcázar Real

Sobre las ruinas del castillo almohade del primer tercio del siglo XIII, entre 1358 y 1366 el rey Pedro I mandó construir un palacio rodeado por dos perímetros amurallados que delimitaban en su interior una superficie de 15.000 m2. 

Entrada al patio de armas

Muy probablemente estas obras fueron realizadas por los mismos arquitectos y maestros de obras que habían trabajado en el alcázar de Sevilla, lo que explica las similitudes entre ambas construcciones.

Palacio del Rey Don Pedro

Sabemos que el palacio estaba en uso el 9 de enero de 1361, ya que cuando Pedro I se dirigía desde Sevilla a la guerra contra Aragón, se detuvo en Carmona para recibir en su nuevo alcázar a los diputados de Niebla. 

Palacio del Rey Don Pedro

Pedro I de Castilla, “el cruel” o "el justiciero", nació en Burgos el 30 de agosto de 1334 y murió en Montiel el 23 de marzo de 1369. Pedro I era hijo de Alfonso XI y de María de Portugal.

Pedro I "el cruel" o "el justiciero"

El cronista Pedro López de Ayala describió así a Pedro I: “Fue el rey Don Pedro asaz grande de cuerpo, é blanco e rubio, é coceaba un poco en la fabla. Era muy cazador de aves. Fue muy sofridor de trabajos. Era muy temprado é bien acostumbrado en el comer é beber. Dormía poco, é amó muchas mujeres. Fue muy trabajador en guerra. Fue cobdicioso en allegar tesoros é joyas. E mató muchos en su regno, por lo qual vino todo el daño que avedes oído”.

Los estudios realizados de los restos óseos de Pedro I concluyeron que en su infancia padeció una parálisis cerebral que le provocó una cojera y frecuentes trastornos de conducta, que explicarían en parte la gran cantidad de crímenes que cometió durante su vida.

El padre de Pedro I tuvo una amante, Leonor de Guzmán, con la que tuvo varios hijos, entre ellos Enrique de Trastámara, el cual fue constante enemigo de Pedro I durante todo su reinado. El 23 de marzo de 1350 falleció Alfonso XI y Pedro I accedió al trono con tan sólo 16 años. En 1350 Leonor de Guzmán fue encerrada en el Alcázar de la Puerta de Córdoba de Carmona y en 1351 María de Portugal ordenó que mataran a la antigua amante de su marido.

La última despedida. (A. Amorós y Botella. Museo del Prado) 
Leonor Núñez de Guzmán, amante del rey Alfonso XI de Castilla se
despide de su hijo Fadrique Alfonso de Castilla ante María de Portugal
Juan Alfonso de Alburquerque, noble de origen portugués, se hizo cargo del poder hasta 1353 y en junio de ese año Pedro I se casó con Blanca de Borbón, a la que abandonó sólo unos días después de haber consumado el matrimonio, confinándola en la villa de Arévalo. Pedro I vivió con su amante María de Padilla, con la que tuvo cuatro hijos, y años más tarde se casó con su otra amante Juana de Castro. Pronto Pedro I empezó a dar muestras de su crueldad. Cuenta López de Ayala que en 1358 invitó a Sevilla a su hermanastro Fadrique y cuando éste acudió lo mandó ejecutar y después comió imperturbable delante de su cadáver. En 1359 Pedro I ordenó la muerte de los dos hermanos menores del conde Enrique, hijos de Alfonso XI con Leonor de Guzmán y que se hallaban presos en Carmona. 

Palacio del Rey Don Pedro

En 1360 mandó dar cruel muerte al noble Pedro Núñez de Guzmán y en 1361 murió envenenada la reina Blanca de Borbón. Su relación con María de Padilla provocó la oposición de su hermanastro Enrique de Trastámara, a la que se unió Juan Alfonso de Alburquerque, pero el conflicto se resolvió en 1364 a favor de Pedro I y Enrique tuvo que huir a Francia en 1366.

Pedro I (G. Hernández Amores. Museo del Prado)

Pedro I defendió siempre a las minorías judías y musulmanas. Samuel ha-Leví, financiador de la Sinagoga del Tránsito de Toledo, llegó a ser tesorero mayor del Reino. También eran sobradamente conocidas sus buenas relaciones con el Reino Nazarí de Granada y su pasión por el arte mudéjar, motivos aprovechados por Enrique de Trastámara para exacerbar el antisemitismo en contra de su hermanastro. En 1366 el de Trastámara le declaró la guerra con apoyo del Reino de Aragón y del rey de Francia, y se autoproclamó rey de Castilla en el Monasterio de las Huelgas Reales de Burgos. Con ayuda del heredero de la Corona inglesa, conocido como el Príncipe Negro, el 3 de abril de 1367 las tropas de Pedro I derrotaron en Nájera a las de Enrique, el cual se vio obligado a huir nuevamente a Francia. Pedro I volvió a dar muestras de su inclemencia y mandó matar a Urraca Osorio, madre del noble Juan Alfonso de Guzmán, y a Martín Yáñez, su antiguo tesorero.

Entre 1367 y 1369 y dentro del contexto bélico de esta guerra civil castellana, Pedro I reforzó las defensas y abastecimientos de Carmona, levantando el perímetro amurallado exterior, incluyendo la puerta y su barbacana. Con estas obras, el alcázar de Carmona se constituyó como un baluarte que podría ofrecer mayor resistencia que Sevilla ante un ataque de sus enemigos.

Puerta y muralla del Alcázar Real

En septiembre de 1367 Enrique de Trastámara volvió a Castilla y comenzó una nueva guerra entre los hermanos. En 1368 ya había ocupado el centro de Castilla y puso bajo asedio Toledo. A la vista de cómo evolucionaba la guerra, a principios de 1369 Pedro I trasladó a su mujer, sus hijos y su tesoro a Carmona.

Palacio del Rey Don Pedro

El 14 de marzo de ese mismo año el ejército de Pedro I, con soldados del concejo de Carmona y tropas nazaríes, entabló batalla en Montiel con las huestes de Enrique, las cuales resultaron victoriosas.

Se acordó un encuentro entre los dos hermanos el cual tuvo lugar en una posada de Montiel la noche del 22 al 23 de marzo de 1369. Según cuenta López de Ayala, Enrique de Trastámara “firiólo con una daga en la cara: en dicen que amos á dos, el Rey Don Pedro é el Rey Don Enrique, cayeron a tierra, é el Rey Don Enrique le firió estando en tierra de otras feridas. E allí morió el Rey Don Pedro”.

Martín López de Córdoba, hombre de confianza del fallecido Pedro I, se hizo fuerte con sus tropas en Carmona y esperó el ataque de Enrique II “el fratricida”, el cual inició el asedio de la villa el 10 de noviembre de 1370. 

Enrique II

Ante la falta de víveres y suministros, López de Córdoba negoció la rendición y sus condiciones fueron aceptadas, por lo que Enrique II tomó la ciudad el 15 de mayo de 1371. 

Torre del Alcázar Real

Después de eso, mandó ejecutar a López de Córdoba y a los demás leales a Pedro I y se apoderó de su tesoro y de sus hijos: “Fazemos vos saber que en jucues, quinze días deste mes de mayo en que estamos, nos entregaron el alcaçar mayor de aquí de Carmona en el qual estatua ençerrado el traydor de Martín Lopez, et esto mesmo nos entregaron los fijos de don Pedro con todos los otros que en el dicho alcaçar estauan”.

El alcázar de Arriba de Carmona quedó casi totalmente destruido a consecuencia del terremoto ocurrido el 5 de abril de 1504 y posteriormente también resultó afectado por el terremoto de Lisboa de 1755. Además, en 1871 se construyó una plaza de toros y en 1976 el parador de turismo “Alcázar del Rey Don Pedro”, lo que supuso la destrucción del sector SE de la fortificación.

 

Bibliografía

Rafael Cómez Ramos. Alcázar de Carmona versus Alcázar de Sevilla.

Antonio Almagro Gorbea y  Jorge Maier Allende Real. El Alcázar Real de Carmona y su Sala de los Reyes.

Pablo Gumiel Campos. La intervención de Pedro de Castilla en el alcázar de Carmona.

Alfonso Jiménez Martín. La Puerta de Sevilla en Carmona.

María Jesús Viguera Molíns. Carmona en las épocas de almorávides y almohades.

Reyes Ojeda Calvo. Nuevos datos sobre la “Puerta de Córdoba” en época romana.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.


sábado, 27 de mayo de 2023

Priego de Córdoba (Madīnat Bāguh)

Priego de Córdoba es un municipio de la provincia de Córdoba situado en el centro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas (sierras de Jaula,  la Horconera, la Tiñosa y Albayate), en una comarca natural de alto valor ecológico que limita al E con la provincia de Jaén y al SE con la de Granada.

Priego de Córdoba

La villa de Priego se encuentra a una altura de 652 m, en un terreno llano rodeado por montañas excepto por el N, por el que discurren los ríos Guadaloz, San Juan, Salado y Salgado. Dispone además de una gran reserva hídrica, debido a la alta capacidad de infiltración del agua al tratarse de un terreno formado mayoritariamente por rocas calizas. 

Priego de Córdoba

Esta abundancia de agua ya fue mencionada por el cartógrafo y geógrafo al-Idrisi (1100-1165), el cual realizó una breve descripción del Priego de época almorávide (Madīnat Bāguh), destacando la existencia de varias fuentes y de manantiales que movían molinos en el interior mismo de la villa.

Fuente de los leones. Plaza de Santa Ana.

El tajo del Adarve es un enorme desnivel que históricamente sirvió como defensa de la villa. Desde su mirador podemos contemplar el río, las huertas y los campos de cultivo.

Mirador del Agarve

El núcleo amurallado de la madina se hallaba en lo que actualmente es el barrio de la Villa, cuyo trazado medieval y laberíntico de calles estrechas recuerda al Albaicín de Granada. En 1972 fue declarado conjunto histórico-artístico. 

Barrio de la Villa

Para defender la población, entre los siglos VIII y IX  el ejército sirio del emirato de Córdoba construyó una alcazaba de mampostería y sillería de travertino, de planta cuadrangular con torres en las esquinas y que se localizaba donde actualmente se erige el castillo.

Restos de las antiguas edificaciones

Una vez que las tropas cristianas conquistaron Madīnat Bāguh comenzaron a construir un nuevo castillo sobre las ruinas de la antigua alcazaba.

Ronda de la muralla

El castillo de Priego es de forma pentagonal y sus murallas, en las que se ubicaban ocho torres, tienen una longitud de 276 metros y delimitan un espacio interior de 2.878 m2, en el que se sitúa la Torre del Homenaje, dos aljibes, un edificio de dos plantas y otras construcciones.

Castillo de Priego de Córdoba

Los materiales empleados fueron sillería de travertino y mampostería de piedra caliza.

Arco de acceso con sillería de travertino

Cuando en 1246 Fernando III cedió Priego a la Orden de Calatrava, los caballeros calatravos reconstruyeron el castillo, levantaron murallas, crearon un acceso a la fortificación por el N y erigieron la Torre del Homenaje.

Ronda de la muralla

La Torre del Homenaje o Torre Gorda tiene planta rectangular de 15,40 m de largo, 11,90 m de ancho y 30 m de altura, parte de los cuales actualmente están bajo el nivel del suelo.

Torre del Homenaje

Está construida con muros de mampostería de piedra caliza de hasta de 2,78 m de grosor, con las esquinas reforzadas con sillería y rematada por una cubierta de teja árabe a cuatro aguas.

Torre del Homenaje

Consta de tres plantas cubiertas con bóvedas de cañón y el acceso original no se encontraba en la planta primera, que estaba destinada a aljibe, sino en la del medio a través de una escalera exterior que conducía a un pasillo abovedado. La segunda planta era utilizada como almacén y en la superior estaban las habitaciones, con un ajimez con doble arco de herradura y columna central con capitel de mocárabes. 

Ajimez de doble arco de herradura 

En 1501 los Reyes Católicos crearon el Marquesado de Priego, cuyo escudo de armas podemos ver sobre una de las entradas del castillo. El escudo está datado entre mediados del siglo XVI y el siglo XVII, mide 104 cm de alto y 85 cm de ancho y muestra el águila de la Casa de Aguilar, señores de Priego, que sostiene un escudo coronado y cuartelado. En el primer cuartel hay cinco hojas de higuera; en el segundo, cuatro cuarteles alternados de leones y brazos alados armados de espadas; en el tercero un león rampante; en el cuarto, cuatro palos.

Escudo del Marquesado de Priego

Una vez finalizada la guerra de las Alpujarras (1571), en la que los moriscos de Granada se sublevaron contra Felipe II en protesta por la Pragmática Sanción de 1567, el castillo de Priego dejó de tener una utilidad militar y a partir de ese momento comenzó un proceso de progresiva decadencia.

En 2010 comenzó la restauración del lienzo occidental de la muralla y en 2016 y 2017 se realizaron importantes obras de conservación de la Torre del Homenaje, la cual ya gozaba de la declaración de Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1943.

Durante el reinado de Felipe II, en el último cuarto del siglo XVI, el reputado arquitecto y escultor renacentista Francisco del Castillo “El Mozo” (1528-1586), construyó al lado del castillo el edificio del nuevo pósito municipal, en colaboración con el aparejador Juan de la Monja. Las Carnicerías Reales tienen una portada de estilo manierista de influencia italiana, con un frontón curvado hacia abajo que descansa sobre dos columnas con fustes almohadillados. 

Carnicerías Reales. Portada manierista

El edificio consta de dos plantas, la inferior dedicada a matadero y la superior destinada a mercado. La parte inferior está abierta a un patio interior cuadrangular con arcos de medio punto donde se sacrificaban las reses y que disponía de un sistema de canalización para la limpieza de los restos de la matanza. 
Patio de las Carnicerías Reales

En los tejados del patio, dos de sus ángulos están decorados con mascarones que muestran una clara influencia de las caras de piedra características de la  arquitectura precolombina.

Detalle de un mascarón

La planta inferior se comunica con la superior mediante una espléndida escalera de caracol sin eje central, que parece sostenerse en el aire y que deja libre el hueco para poder izar los animales mediante una polea.

Escalera de caracol

Francisco del Castillo fue también el autor de la magnífica e innovadora Fuente de la Salud. Sobre el manantial se levantó en 1585 el frontispicio de la fuente de estilo manierista con relieves bucólicos y mitológicos, con almohadillado de mármoles policromados. En el centro hay una hornacina con la imagen de la Virgen de la Cabeza, mientras que a ambos lados están esculpidos centros de óvalos de jaspe. El frontispicio sirve de base para un frontón triangular, con óvalo en el tímpano y piedras labradas con cresta en su borde superior, con remates piramidales sobre él y los extremos.

Fuente de la salud

Las rocas del manantial muestran diversos relieves representando a Neptuno, Medusa, Anfítrite y a un pastor con ovejas. La Fuente de la Salud está declarada Monumento Nacional.

 

Priego de Córdoba en la Edad Media: Madīnat Bāguh.

Alrededor del año 713 se asentó en el actual territorio de Priego de Córdoba una importante comunidad de árabes yemeníes himyaríes de la tribu de Ya ub. A éstos se unieron clanes bereberes que se establecieron en las sierras subbéticas, en el S de la provincia de Córdoba. Después del año 740, una facción de la poderosa tribu siria de los Bani Taghlib del ŷund de Damasco fundó Madīnat Bāguh, origen del actual Priego de Córdoba y capital de Kurat Baguh, una de las coras o circunscripciones en las que se dividía al-Ándalus y que era administrada por un gobernador.

Emirato Independiente (Instituto Geográfico Nacional)

Durante los cuarenta y cinco años que duró el emirato se sucedieron veintiún gobernadores de Madīnat Bāguh y el equilibrio inestable entre sus pobladores árabes, yemeníes y bereberes sufrió continuos altibajos. Las tensiones entre estas comunidades fueron permanentes, lo que acabó provocando una rebelión contra los sirios taglibíes, que eran los recaudadores de los impuestos que la población de la kūra de Bāguh tenía que pagar al emir de Córdoba. 

La más importante de las rebeliones andalusíes contra el emirato tuvo lugar en el año 878 y fue encabezada por Umar ibn Hafsún (846-918), un muladí y caudillo de Bobastro que durante treinta y ocho años llegó a enfrentarse con cuatro emires de Córdoba. Su rebelión coincidió con la revuelta generalizada en todo al-Andalus de árabes, tribus bereberes y poblaciones autóctonas, tanto musulmanas, mozárabes y muladíes, como cristianas. Todos estos grupos sociales diversos hicieron frente común contra el emirato cordobés que intentaba aplicar una nueva fiscalidad homogénea y basada en el derecho islámico, que acababa con los diversos privilegios de los que venían gozando estas comunidades. Cuando se produjo esta fitna o “división entre los creyentes” promovida por ibn Hafsún en la cora de Rayya, en la vecina cora de Priego de Córdoba (Kūrat Bāguh), Sa’īd ibn Wālid Ibn Mastana se unió a la sublevación del movimiento hafsuní y desde el último cuarto del siglo IX hasta comienzos del X dirigió multitud de razzias contra los dominios bajo control del emirato.

Territorios de Ibn Hafsún (wikipedia)

Los orígenes de Ibn Mastana no aparecen en ninguna fuente escrita de la que se tenga conocimiento, pero se supone que debía proceder del territorio de Priego ya que fue allí el primer lugar donde se levantó en armas. Si bien algunos autores plantean que al igual que Ibn Hafsūn podía tratase de un muladí, parece más probable que perteneciera al linaje de los banū Mastana, tribu norteafricana de origen bereber.

El cronista cordobés AbūI Marwān Hayyān ibn Jalaf ibn Hayyān (987-1076) es el representante más importante de la historiografía andalusí y en su obra Muqtabis, de la cual sólo se conservan cuatro fragmentos, recopila todo lo escrito sobre la historia de al-Andalus. Ibn Hayyān vivió en el período en el que se produjo la fulgurante caída del emirato omeya y el surgimiento de los reinos de taifas, por cuyos reyezuelos expresa un indisimulado odio. En su Muqtabis III, Ibn Hayyān describe de esta manera a Sa’īd ibn Wālid Ibn Mastana:

“Era compañero de ‘Umar ben Hafsūn y segundo entre los rebeldes y maldecidos. Se sublevó en la cora de Bāgu y se instaló en sus castillos más inaccesibles. Estaba de acuerdo con Ibn Hafsūn en la rebeldía y en tomar partido contra los árabes junto con los cristianos y muladíes. Entraba en sus asuntos y discutía con él sus asuntos, sus daños y fechorías. Escogió entre sus castillos cuatro, que no habían otros más inexpugnables. Ellos eran al-Galiya, al-Nazara, Laqūns y Aqūt, aparte de otros castillos de menor importancia. En uno de ellos instaló a los tres hijos de los Banu Matruh, que eran Harit, Awn y Talud. Fustigaron a la gente adictos al emir y ocasionaron hechos reprobables que llevaron a la ruina a medina Bāgu, sobre todo por la guerra intestina de Sa’īd ben Mastana y sus ataques desde sus castillos inaccesibles por todos lados. Realizó una expedición el emir ‘Abd Allāh en persona, expedición llamada de Karkabuliya por el nombre del castillo a que iba destinada. Vino el emir con toda la fuerza de su ejército sin éxito y se sucedieron los generales en las aceifas del mismo modo. Y por su causa se produjo el execrable acto en el caíd Ibrahīm ben Jamir. Continuó Ibn Mastana matando a los árabes, quitando a los hombres los caballos y entregándoselos a los muladíes. A veces hacía la paz, pero enseguida rompía el pacto y de nuevo se aliaba con Ibn Hafsūn, a quien también traicionaba como había traicionado al gobierno y había entre ambos asuntos o pleitos prolongados. La vida alargó los años de Ibn Mastana hasta ver morir al emir ‘Abd Allāh”.

La sublevación de Ibn Mastana e Ibn Hafsún duró hasta que ‛Abd al-Rahmān III, emir desde el 912 al 929, acabó con la guerra civil andaluza tras emprender una lucha sin cuartel contra todo tipo de rebeldes hasta lograr su total erradicación. En el año 916 ibn Hafsún se vió obligado a rendirse y la revuelta de Ibn Mastana fracasó tras muchos años de incursiones en Kūrat Bāguh, restableciéndose nuevamente el control omeya sobre la cora.

En el año 929, ‛Abd al-Rahmān III ibn Muhammad ibn Abd Allah, al-Nasir (891-961), se autoproclamó califa, príncipe de los creyentes y protector de la religión de Allah, permaneciendo en el poder hasta 961. ‛Abd al-Rahmān III fue un hombre de talento, clemente, dispuesto al diálogo y un estadista sobresaliente capaz de establecer  alianzas con los reyes cristianos, cualidades que le permitieron lograr la unidad de árabes, sirios, bereberes y población autóctona, apoyándose en una aristocracia militar.

Califato de Córdoba (Instituto Geográfico Nacional)

Abd al-Rahmān III llegó a ser inmensamente rico, acumulando en el año 951 una fortuna de veinte millones de monedas de oro, lo que lo convirtió en el príncipe más rico del mundo junto al rey de Mesopotamia. Este enorme patrimonio le permitió remodelar la mezquita de Córdoba y construir el suntuoso palacio de Medina Azahara, que era su residencia y sede gubernativa del Califato.

Palacio de Medina Azahara

Tras la muerte de Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir (Almanzor) el año 1002, el Califato de Córdoba entró en un proceso de declive que culminó con su desaparición en 1031. Nuevamente se produjo un guerra civil en al-Andalus entre los bereberes africanos, los nacionales musulmanes que vivían en España desde la invasión y los eslavos, antiguos siervos de origen europeo que habían ocupado altos puestos durante el gobierno de Almanzor. 

Entre las distintas facciones se repartieron los dominios del califato creando reinos de taifas o banderías. Dentro de este proceso de luchas intestinas, Madīnat Bāguh pasó a formar parte del reino taifa de los ziríes de Granada, una tribu berberisca cuyo rey Badis ibn Habus fue el principal enemigo de los abbadíes de Sevilla. Badis dirigió el reino zirí de 1038 a 1073 y a su muerte le sucedió Abd Allah ibn Boluguin ibn Badis, quien reinó de 1073 a 1090, fecha en la que Madīnat Bāguh fue ocupada por los almorávides.

Primeras Taifas (Instituto Geográfico Nacional)

El período de mayor auge de Madīnat Bāguh se produjo en época almohade (siglos XII-XIII), cuando la alcazaba fue remodelada y en su interior se construyó un ḥammān o baño y una necrópolis. Incluso se llegó a acuñar moneda para conmemorar algún acontecimiento que desconocemos, posiblemente la visita del califa o de algún miembro de su familia. Después de que el ejército almohade fuera derrotado en 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa, Priego de Córdoba fue conquistado por Fernando III en 1225. La Crónica General narra como Fernando III “fue a Priego, e tomola et de los moradores los unos mató, los otros cativó, et derribo la fortaleza fasta en el suelo, e dexola a tal”.

Fernando III  (Carlos Múgica y Pérez. Museo del Prado)

En 1246 Fernando III cedió Priego a la Orden de Calatrava, la cual ejerció como un auténtico señorío, cobrando los impuestos agrarios y los diezmos eclesiásticos del obispado de Jaén. 

Orden de Calatrava. Cantiga 205. Alfonso X.

Los calatravos emprendieron la reconstrucción del castillo y erigieron la Torre del Homenaje. La Crónica de Alfonso XI narra que en 1327 el comendador de la Orden de Calatrava, Pedro Ruiz de Córdoba, se ausentó y dejó “en la torre un escudero que la tenía por él” y que pese a ser “ome fijodalgo” se la entregó al rey nazarí de Granada. Durante esta época en la que la fortaleza pasó a dominio del Reino de Granada, a la Torre del Homenaje se le añadieron algunos elementos, como los capiteles nazaritas de los ventanales.

Torre del Homenaje

En 1341 Alfonso XI de Castilla reconquistó Priego de Córdoba y el 30 de julio de 1370, Enrique II donó a Gonzalo Fernández de Córdoba un extenso dominio al S del reino de Córdoba, formado por el señorío de Priego y el estado de Aguilar, para recompensarle por la ayuda prestada y para confiarle la defensa de este territorio tan cercano al reino de Granada. Gonzalo Fernández de Córdoba, experto militar y conocedor de los problemas existentes en la frontera del reino, mando reforzar las defensas de Priego y levantar la mayor parte de las murallas y torres que se conservan actualmente.

En 1409 Fernando de Trastámara o de Antequera, infante y regente de Castilla y posteriormente rey de Aragón, encomendó la repoblación de estas tierras a don Alonso de las Casas, “mandole que luego partiese a Sevilla, e de allí llevase albañiles e pedreros e peones los que menester fuesen para reparar e adobar la villa, en tal manera que él la pudiese bien tener”.

Fernando I de Aragón (F. Copia Ariosto. Museo del Prado)

Gracias al listado de asignaciones de la villa, sabemos que siendo señor de Priego Alfonso Fernández de Córdoba IV (1455-1501), la defensa de la ciudad estaba formada por treinta y cuatro caballeros, ciento cuarenta ballesteros, ciento setenta y cuatro lanceros, tres adalides, sesenta velas, dos alcaides, un alguacil, seis hombres buenos, un escribano y un jurado. En agradecimiento por la colaboración brindada por Alfonso Fernández de Córdoba IV durante la conquista de Granada, en 1501 los Reyes Católicos crearon el Marquesado de Priego y otorgaron el título a su hijo Pedro Fernández de Córdoba III. 

 

Bibliografía

Angulo Íñiguez. El castillo de Priego de Córdoba.

Antonio Ortiz Fernández. Priego de Córdoba: Itinerario didáctico por su patrimonio.

Encarnación Cano Montoro y Virgilio Martínez Enamorado. Los Banū Mastana, un clan beréber en la sierra sur de Córdoba. 

Rafael Carmona Ávila. Sobre arquitectura y armamento: el control arqueológico de las obras de consolidación de la Torre del Homenaje del castillo de Priego de Córdoba (2016-2017).

Rafael Carmona Ávila.  Aproximación arqueológica al territorio del rebelde muladí Ibn Mastana (s. IX d.C.) en la comarca de madinat Bagūh (Priego de Córdoba).

Rafael Carmona Ávila. La Madina Andalusí de Bagūh (Priego de Córdoba). Una aproximación arqueológica.

Rafael Carmona Ávila. Priego de Córdoba en la Edad Media. Una aproximación histórica y arqueológica.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.