El
yacimiento de Los Millares es un referente en el estudio del
Calcolítico en Europa Occidental ya que sus dimensiones,
fortificaciones y necrópolis son únicas en el Mediterráneo
Occidental y revelan un extraordinario nivel de complejidad social
que no se conocía fuera del Próximo Oriente.
Los Millares se encuentra en el municipio de
Santa Fe de Mondújar (Almería), en una terraza fluvial amesetada
entre la Rambla de Huéchar por el flanco E-SE y el río Andarax por
el N. La Rambla de Huéchar conduce las aguas estacionales de las
sierras circundantes hasta el río Andarax, cuya desembocadura se
encuentra a unos 20 km.
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| Recreación de viviendas y murallas. |
El
descubrimiento de este emplazamiento arqueológico, primer gran
asentamiento poblacional de la Península Ibérica, se produjo
accidentalmente en 1891 durante la construcción del ferrocarril
Almería-Linares. Las primeras excavaciones comenzaron un año
después de la mano del ingeniero belga Luis Siret con su capataz
Pedro Flores. Su trabajo pionero descubrió más de sesenta tumbas
colectivas, definió la muralla exterior de la fortificación,
identificó cuatro fortines y localizó la conducción que llevaba el
agua al interior del poblado. Pese a su enorme importancia el
yacimiento fue expoliado e incluso se emplearon sus materiales en la
construcción de la carretera Almería-Córdoba. Muchos de los
betilos fueron emplazados en los bordes de la carretera como mojones
kilométricos.
En
1943 George y Vera Leisner retomaron los trabajos de Siret y en 1949,
en el I Congreso Nacional de Arqueología, se constató el deplorable
estado de abandono en el que se encontraba el yacimiento. Entre 1953
y 1956 se realizaron nuevas excavaciones dirigidas por Antonio
Arribas y Martín Almagro. En 1978 los profesores Arribas y Molina,
del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de
Granada, dirigieron una nueva campaña de excavaciones. En 1991 se
realizó una nueva investigación en la que se delimitó el
yacimiento (poblado, necrópolis y trece fortines), se estableció la
cronología y organización interna del poblado, se hallaron cuatro
líneas de murallas paralelas que rodeaban el espacio interior y se
realizó un estudio sistemático del fortín 1, el más complejo.
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| Recreación digital del poblado. |
El
poblado de Los Millares consta de cuatro líneas de muralla
concéntricas y al S de la meseta sobre la que se asienta el poblado
se levantaron trece fortines sobre las colinas más prominentes y en
las terrazas y cerros se construyó un extenso grupo de necrópolis
dolménicas. El conjunto tiene una longitud de 1,5 km en su eje E-O y
una extensión de unas 19 Ha, 13 Ha de necrópolis y 6 Ha de poblado.
Las
dataciones de C-14 de los restos hallados en las excavaciones,
realizadas por el Departamento de Prehistoria de la Universidad de
Granada, han permitido obtener unos resultados de entre el 3030 y el
2400 a. C en la ciudadela interior del poblado delimitada por la
muralla IV; del 2880 al 2525 a. C. para el área de la muralla III;
del 3090 y el 2480 a. C. para la muralla II; y del 2930 y el 2570 a.
C. para la muralla I. Por lo que se refiere al fortín 1 se
obtuvieron dataciones entre el 2485 y el 2295 a. C. y también se
pudieron fechar los incendios que provocaron el abandono de los
fortines 4 y 5 (2295 y el 2285 a. C.).
Con
todos estos datos se puede establecer la fundación de Los Millares
entre el 3300-3100 a. C., en el período del Cobre Antiguo, con la
construcción de la ciudadela delimitada por la muralla interna IV y
II y muy probablemente también de la III. La máxima expansión del
poblado se produjo en el período del Cobre Pleno a partir del
3000-2900 a. C., momento en el que se levantó la muralla exterior I
y los primeros fortines avanzados. Al 2500 a. C., en el Cobre
Reciente, corresponden los primeros vasos campaniformes de estilo
marítimo y posteriormente se desarrolló un estilo campaniforme
autóctono. El abandono definitivo del poblado se produjo hacia el
2200 a. C.
Murallas
y fortificaciones
El
poblado estaba protegido por tres líneas concéntricas de murallas y
en la parte más interna de la terraza fluvial se situaba una cuarta
fortificación configurada como una ciudadela.
La muralla
exterior (I) se levantó hacia el 3000 a. C. cuando se
amplió el poblado para ocupar parte de la meseta exterior. Tiene un
perímetro de 400 m y un grosor medio de 2 m y por delante presenta
un foso poco profundo.
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| Sector central de la muralla I exterior. |
El
método constructivo de las murallas consistía en situar una hilera
de grandes piedras en la base y sobre ellas se levantaban dos
paramentos de mampostería cuyo interior se rellenaba alternando
capas de piedras pequeñas y de barro. Estos paramentos debieron
medir alrededor de 2,5 m de altura y sobre ellos se situaban una
gruesa capa de barro con lo que la muralla alcanzaría una altura
total de 4-4,5 m.
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| Sector N de la Muralla I exterior. |
En
el sector N de la muralla se conservan 17 bastiones y torres erigidos
a intervalos regulares, y el acceso se realizaba a través de una
puerta con antecámara.
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| Sector N de la Muralla I exterior. |
En el interior de la muralla se encontraron
viviendas, almacenes, rediles y una cisterna de almacenamiento de
agua de unos 3,5 m de profundidad.
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| Sector N de la Muralla I exterior. |
También se encontraron dos
sepulturas anteriores al poblado y que quedaron incluidas
posteriormente dentro de las murallas. Una de ellas es la tumba 17,
la única totalmente restaurada en la campaña arqueológica de
1953-1956.
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| Tumba 17. Sector N de la muralla I exterior. |
El
sector central de la muralla está aún por excavar y por ahora se
conoce un tramo de 60 m en el que se encontraba el acceso principal al poblado.
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| Sector Central de la Muralla I exterior. |
Esta entrada estaba protegida por bastiones semicirculares. Posteriormente se
levantó una gran barbacana de 122,5 m y 12 m de ancho, con forma de
pera y antenas exteriores muy prominentes.
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| Sector Central de la Muralla I exterior. |
La defensa se completaba con saeteras
cerca del suelo, lo que permitía colocarse de rodillas y disparar
flechas con arco corto.
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| Saeteras en el sector central de la Muralla I exterior. |
La
muralla exterior continuaba 120 m hacia el sector S y en este tramo se
encontraba la puerta secundaria de acceso al recinto, que también
estaba protegida por una barbacana con entradas laterales y pasillo
hacia el interior.
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| Sector S de la Muralla I exterior. |
Paralelo a la muralla se levantó un muro de
contención para protegerla del efecto de las aguas
torrenciales. Entre el muro y la muralla se construyeron
contrafuertes de cantos rodados para impedir la erosión lateral y
canalizar el flujo de agua hacia los huecos de drenaje de la muralla.
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| Sector S de la Muralla I exterior. |
La muralla
II cerraba la meseta central sobre la que se situaba el
poblado. Presentaba una gran complejidad, ya que estuvo en uso
durante todo el período de ocupación de Los Millares y fue
reforzada en varias ocasiones hasta alcanzar los 10 m de grosor. Esta
muralla tenía un acceso al recinto interior a través de una puerta
y de un pasillo protegido por torres. También tenía un profundo
foso y se ha localizado el punto por el que la conducción que traía
agua del exterior entraba en el poblado.
La muralla
III es el cierre interno de la meseta central y estuvo en
uso un período relativamente corto, ya que fue desmantelada para
construir viviendas de pequeño diámetro. En el recinto delimitado
por esta muralla se situaba un taller metalúrgico y los cimientos de
una gran edificio rectangular con patio central y dependencias
adosadas. Existe consenso en que se trataba de un edificio público,
tal vez un palacio, un templo o un almacén.
De
la ciudadela interior sólo se han realizado sondeos
que han permitido conocer que tenía una muralla de hasta 6 m de
grosor y una puerta de acceso reforzada con un bastión. En el
interior de la ciudadela se han encontrado restos arqueológicos que
corresponden a nueve fases de viviendas, cinco del Cobre Antiguo y
Pleno, dos del Cobre Reciente con restos de cerámica campaniforme de
estilo marítimo, y dos en los que se han hallado restos de cerámica
campaniforme del estilo local denominado Sureste, con motivos
impresos e incisos.
Viviendas
y edificios
En
cada sector del poblado se aprecia un urbanismo caracterizado por
viviendas de planta circular y por varias estructuras comunales, como
la conducción del agua, el gran edificio central, los talleres
metalúrgicos hallados en el tercer recinto y la cisterna del cuarto.
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| Recreación de viviendas. |
Las
viviendas circulares tenían un diámetro variable de 2,5 m a 6,5 m,
y una cimentación de mampostería sobre la que se levantaron las
paredes de barro y cañizo.
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| Recreación de viviendas y murallas. |
Las
cubiertas probablemente eran cónicas, de ramas cubiertas con barro y
apoyadas en postes de madera, con un hueco central para la salida del
humo.
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| Recreación de la cubierta de una vivienda. |
En el interior se hallaron bancos adosados a los paramentos, piedras para moler
cereales y losas hincadas para sostener las vasijas junto al fuego.
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| Recreación del interior de una vivienda. |
Se han documentado restos de talleres metalúrgicos en el sector norte de la muralla exterior y junto al paramento interno de la muralla III. Este último se corresponde con un amplio edificio de planta rectangular, de 8 m de longitud por 6,5 m de anchura. En el centro de la estancia se excavó una depresión destinada a albergar el horno de fundición del mineral de cobre. De esta actividad metalúrgica proceden numerosas escorias y restos de mineral adheridos a las paredes de las vasijas-horno halladas en el yacimiento.
La
necrópolis
La necrópolis de Los Millares se sitúa junto al poblado y ocupa una superficie aproximada de 13 hectáreas. Hasta el momento se han documentado 80 sepulturas colectivas con restos de entre 20 y 100 individuos en cada una de ellas. Los primeros inhumados eran depositados junto a las paredes de la cámara funeraria, mientras que los enterramientos más recientes se colocaban en la zona central, aprovechando el espacio disponible.
La
tipología de las sepulturas es diversa e incluye tholoi de
mampostería de cámara circular cubierta con falsa cúpula y
corredor de acceso; sepulturas de mampostería con cámara circular
cubierta y corredor de acceso con cubierta plana de vegetación;
sepulturas con cámara excavada en la roca; sepulturas megalíticas
ortostáticas, y cistas datadas en el Bronce Final.
La
mayor parte de las sepulturas de Los Millares son de cámara circular
de 3 a 6 m de diámetro construida empleando mampostería de piedra
caliza, con un zócalo de lajas de pizarra situadas en posición
vertical.
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| Tumba 17. Sector N de la muralla I exterior. |
En
ocasiones, la cámara funeraria estaba decorada con pintura roja y
presentaba nichos laterales destinados al enterramiento de niños.
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| Recreación esquemática de una tumba. |
La
cubierta de la cámara solía ser de falsa cúpula con hiladas de
mampostería y el corredor tenía cubierta plana.
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| Cubierta de la cámara funeraria. Tumba 17. Sector N de la muralla I exterior. |
Los
accesos exterior e interior a la cámara se realizaban a través de
lajas cuadradas de pizarra perforadas en el centro a modo de puertas.
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| Acceso a la cámara funeraria. Tumba 17. Sector N de la muralla exterior. |
El conjunto se cubría con un túmulo cónico de tierra y piedras dispuestas en círculos concéntricos para reforzar la estructura, mientras que un anillo de piedras delimitaba la periferia del túmulo.
Antes
de la entrada al corredor se disponía un vestíbulo donde se erigían
betilos de piedra caliza que posiblemente representaban a las
personas cuyos cadáveres se encontraban en el interior.
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| Betilos y losas de pizarra perforada. (Los Millares). |
El grupo
central de
la necrópolis tiene varias agrupaciones de sepulcros y en la
parte centro-oeste hay 15 tumbas excavadas por Siret a finales
del siglo XIX.
Destaca
dentro de este grupo central la tumba 22/L, cuya cámara, de planta
circular, mide 3,30 × 3,15 m. En su interior se hallaron los restos
de 20 individuos depositados en la cámara principal, además de 2 en
el nicho derecho, 2 en el izquierdo y 11 niños en el nicho lateral
del corredor.
Las
siete sepulturas que constituyen el llamado grupo N de
la necrópolis se situaban en una elevación sobre el valle del río
Andarax. Un hecho curioso es que dos de estos enterramientos
tienen sus entradas orientadas al SO, a diferencia de todos las demás
de la necrópolis que están orientados al E o SE.
La
tumba 40 del grupo N es la más monumental de toda la necrópolis y en su interior se encontraron los restos de 100
individuos en su cámara y 2 en el corredor.
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| Grupo N de la necrópolis. Tumba 40. Los Millares. |
El
ajuar funerario era sumamente rico e incluía 60 puntas de flecha,
decenas de láminas de sílex, piezas de cobre, hachas pulimentadas,
cerámicas simbólicas, objetos de ámbar y marfil, ídolos falange e
ídolos tolva.
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| Reconstrucción digital de algunas piezas halladas en Los Millares. |
Los
ajuares funerarios hallados en las tumbas reflejaban el estatus que
tenían las personas enterradas, y la calidad y cantidad de estos
ajuares funerarios han permitido distinguir hasta cuatro niveles
sociales.
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| Ídolos tolva (Los Millares). |
Entre
las piezas de mayor valor están las vasijas cerámicas con
decoración simbólica o campaniforme, útiles de cobre, puñales y
puntas de flecha de sílex. También se han hallado objetos de
prestigio realizados con materiales exóticos como el marfil o huevos
de avestruz.
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| Huevo de avestruz. (Museo de Huelva). |
Los
fortines
De
los 13 fortines de Los Millares se han excavado 6 y se pueden
clasificar en tres tipos distintos: torres circulares con pequeña
barbacana en la entrada; recintos de tamaño pequeño o medio con
bastiones; fortificaciones complejas de doble recinto con bastiones y
fosos profundos.
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| Recreación digital de las torres y bastiones de la muralla. |
Desde
el fortín 1 se divisaba el estuario del río Andarax y en
días diáfanos incluso era posible ver la costa. El fortín
1 era el más grande y complejo de todos y disponía de
dos murallas reforzadas con bastiones, barbacanas y dos fosos
externos construidos en momentos distintos. La fortificación
interior era la estructura más antigua y disponía de
cinco bastiones de planta de herradura situados a distancias
regulares. Al E se situaba la puerta de acceso, defendida por
una torre pequeña de planta ovoide.
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| Recreación de un fortín. |
Los
bastiones tenían puertas a través de las cuales se
accedía al recinto central y en sus
paredes tenían saeteras estrechas situadas a escasa altura
y desde las que, en posición de rodillas, se podían disparar
flechas. Estas saeteras fueron cegadas con barro en un momento
posterior, cuando el recinto perdió su función defensiva al
construirse la fortificación exterior.
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| Brazal de arquero de arenisca. Cista de Gandón (Aldán. Cangas). |
El
método constructivo del fortín partía de un zócalo de 1
m de altura hecho con grandes piedras en la base y sobre el que se
levantaban dos paramentos de mampostería, cuyo interior se rellenaba
alternando capas de piedras pequeñas y de barro. Los techos eran
planos y sostenidos por tres postes de madera situados en el interior
del fortín. La muralla externa estaba reforzada con bastiones y
dos fosos y fue construida posteriormente a unos 8 m de la
muralla interior, delimitando un espacio interior circular de unos 30
m de diámetro. Entre ambas murallas se situaban varias
viviendas, almacenes y talleres.
Los
habitantes de este fortín procedían del poblado y eran varones,
adultos y jóvenes, no relacionados familiarmente. No se ha
encontrado ningún resto arqueológico correspondiente a las
actividades domésticas realizadas por las mujeres. Este complejo
fortín tenía una clara función militar, pero además era
el área donde se realizaban las labores de molienda y
almacenamiento del cereal y de procesado de la sal. También era el
lugar donde los adultos enseñaban a los jóvenes las técnicas de
elaboración de puntas de flecha.
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| Puntas de flecha de sílex. (Los Millares). |
Por
último, el fortín desempeñaba una función simbólica, como lo
atestigua el hallazgo de numerosos ídolos oculados de hueso
diferentes tipológicamente de los encontrados en entornos
funerarios.
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| Ídolos falange de hueso de caballo. (Los Millares). |
El
entorno natural
Hace
5000 años el paisaje de Los Millares no era árido como ahora y
aunque la cantidad de lluvia era similar a la actual, la densa
cubierta vegetal conservaba la humedad y era posible realizar algunas
labores agrícolas sin necesidad de regadío.

Hasta
los 600-800 m de altitud, las laderas de las sierras que rodean Los
Millares estaban cubiertas por bosques de encinas y matorral
mediterráneo de jaras, brezos, romeros y leguminosas, mientras
que por encima de esa cota predominaban los pinares. También es
probable que se cultivara el olivo ya que se ha encontrado abundante
madera de esta especie.
Las
orillas del río estaban pobladas por un denso bosque-galería de
ribera con álamos, alisos, sauces, fresnos, saúcos y cañas. En el
Calcolítico el mar subía por el estuario del Andarax hasta llegar
a tan sólo 10 km de Los Millares y el río era navegable todo el
año, por lo que es probable que el poblado dispusiera de un pequeño
puerto.
Por
los restos óseos de animales que se han encontrado podemos saber
cuál era la fauna de la zona: cabra montés, uro, ciervo, caballo,
jabalí, zorro, tejón, nutria, lince ibérico, rata de agua, liebre,
conejo, lirón careto etc. También se han hallado restos de aves,
como urogallo, perdiz, paloma torcaz o alcatraz, y de reptiles como
el lagarto ocelado o el galápago europeo.
La
alimentación
La
subsistencia en Los Millares se basaba en la agricultura y la
ganadería. Con respecto a la primera destacaba principalmente el
cultivo de la cebada y en mucha menor medida el de trigo. También se
ha podido comprobar el consumo de habas, guisantes, bellotas,
aceitunas y uvas.
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| Recipientes cerámicos y hacha (Blanquizares de Lébor). |
La
ganadería se basaba principalmente en la cría de ovejas y cabras,
de las que se obtenían carne, leche y lana. Los bóvidos, de menor
tamaño que los actuales, se utilizaban sobre todo como animales de
tiro y, una vez alcanzaban los 3-5 años de edad, eran sacrificados
para aprovechar su carne y sus pieles.
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| Recreación de una vivienda con su establo. |
También
tenía cierta importancia la cría de cerdos y, en mucha menor
medida, la de caballos. La caza de especies silvestres desempeñó un
papel poco relevante en la subsistencia de la población. Por el
contrario, la pesca constituyó un recurso de gran importancia, como
demuestra el hallazgo de restos de meros, pargos, doradas y más de
treinta especies de moluscos.
Actividades
artesanales y tecnología
Las
principales actividades artesanales de los pobladores de Los Millares
eran la producción y comercio de objetos de metal, piedra y hueso.
Existían talleres especializados para la producción de puntas de
flecha, la elaboración de objetos de cobre, textiles y
cerámica.
La
talla de objetos en piedra tuvo una importancia fundamental, incluso
cuando la metalurgia ya estaba desarrollada. En la producción de
objetos líticos destacaba la fabricación de puntas de flecha por
presión de sílex tabular, la construcción de molinos y la talla de
objetos de prestigio e ídolos empleando alabastro. Los adultos
enseñaban a los jóvenes las técnicas de elaboración de puntas de
flecha en lugares específicos separados del resto del poblado en el
contexto de un proceso de iniciación.
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| Hojas de sílex recortadas (Millares, Terrera Ventura y Lébor). |
Otra
actividad artesanal era la fabricación de objetos utilizando hueso,
mediante la cual se obtenían punzones, agujas, peines, placas,
botones, ídolos falange y figuras antropomorfas. A través de los
contactos comerciales con el norte de África llegaba el marfil con
el que se tallaban objetos de prestigio de uso funerario, como peines
o ídolos antropomorfos.
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| Ídolos oculados en hueso. Fortín I (Los Millares). |
En
general, la producción metalúrgica durante el Calcolítico fue
escasa, aunque en Los Millares tuvo bastante importancia. Se
elaboraban hachas y otros objetos de uso doméstico, así como armas
y elementos de prestigio que fueron fundamentales para la
consolidación de la estructura de poder de las élites locales.
La
tecnología del cobre arsenicado comenzaba por triturar y moler el
mineral para separarlo de la ganga. Posteriormente la mena se reducía
en hoyos, hornos o vasijas-horno que luego se rompían para extraer
el mineral aún con muchas impurezas.
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| Recreación de un horno metalúrgico. |
Por
último se llevaba el material a los talleres especializados donde se
fundía en vasijas-horno o crisoles para liberarlo de la escoria. El
metal líquido era vertido en moldes y después se martilleaba para
dar forma a la pieza.
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| Recreación de un taller metalúrgico. |
En
la artesanía de la cerámica se usaban moldes de cestería para dar
forma a los recipientes de uso cotidiano (platos, fuentes y
cazuelas).
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| Cuchara, vasija almacenamiento, cuencos y queseras (Los Millares). |
Por
lo general la cerámica que se fabricaba no tenía demasiada calidad,
aunque también existía una producción alfarera de recipientes de
lujo como las cerámicas naranja y gris, la cerámica simbólica y la
campaniforme. Predominaba la cerámica sin decorar, sobre todo en
época precampaniforme, excepto la cerámica simbólica con motivos
pintados o incisos, como los “ojos-soles”, los tatuajes faciales,
cabellos esquematizados, ciervos y triángulos punteados.
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| Cerámica campaniforme y simbólica (Los Millares). |
Hacia
el 2500 a. C. apareció la cerámica campaniforme con motivos
geométricos, diseños en bandas y técnicas como la incisión y la
impresión con punzón o con peine.
Organización
social y política
Entre
el VI y el V milenio a. C. las comunidades humanas neolíticas
establecieron pequeños asentamientos temporales en las zonas altas
del área del Andarax. En el IV milenio a. C. las poblaciones se
sedentarizaron y establecieron de manera clara su propiedad sobre
estas tierras, comenzando la construcción de tumbas megalíticas.
Durante
el Neolítico Reciente (3800-3300 a. C.) las aldeas agrícolas del SE
se fueron asentando y concentrando en las llanuras de inundación y
valles fluviales, creando poblados con cabañas, cisternas en
fosas y silos, protegidos con fosos y empalizadas.
Pese
a lo que mantenían las teorías difusionistas, las dataciones de
carbono 14 han demostrado que la primera metalurgia no llegó a la
Península Ibérica fruto de una colonización procedente
del Mediterráneo Occidental o del Próximo Oriente, sino que la
cultura de Los Millares se desarrolló de una manera autóctona en
una fecha anterior incluso a la de las supuestas áreas originarias.
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| Cultura de Los Millares. |
El
yacimiento de Los Millares se fundó alrededor del 3300 a. C.,
momento en el que las poblaciones del SE se concentraron en el
entorno del estuario del Andarax en las zonas con más tierras de
cultivo y más favorables para la ganadería. A consecuencia de ello
se produjo el surgimiento de élites que acapararon poder y riqueza y
desarrollaron una ideología sacralizada, lo que ocasionó un
gran aumento de la desigualdad social.
Sólo
en la zona del Desierto de Tabernas se han localizado más de treinta
poblados neolíticos y calcolíticos que eran controlados desde Los
Millares, lugar central desde el que se ejercía el dominio del
territorio. Desde su inicio el asentamiento constó de tres
líneas de muralla que perimetraban las dos mesetas internas del
espolón situado en la confluencia de la Rambla de Huéchar con el
río Andarax. La muralla interna cerraba una ciudadela con una gran
cisterna a la que llegaba el agua a través de un largo acueducto. El
poblado disponía también de una extensa necrópolis de sepulcros
tumulares que se extendía por la meseta más externa y elevada del
espolón.
Durante
el Cobre Pleno, entre el 3000 y el 2600 a. C. Los Millares llegó a
su apogeo y se comenzaron a construir los primeros fortines desde los
cuales se vigilaban y controlaban las tierras agrícolas y las zonas
de pastos. También se erigieron necrópolis monumentales de
sepulturas colectivas tipo tholoi, que
reflejaban
claramente las diferencias sociales tanto en lo que se refiere a sus
dimensiones y complejidad como a la riqueza del ajuar funerario o a
su emplazamiento, ya que las tumbas donde se enterraban a los
miembros de las élites se situaban en la zona más
cercana al camino de acceso al poblado. Las tumbas estaban
agrupadas reflejando las relaciones familiares, sociales y políticas
existentes entre los diferentes grupos.
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| Los Millares durante el Cobre Pleno. |
En
el período del Cobre Tardío (2600-2400 a. C.) fue cuando las
fortificaciones alcanzaron su máximo desarrollo, a la vez que
comenzaba la crisis del sistema simbólico de Los Millares y la
rápida difusión de los primeros vasos campaniformes marítimos.
Esta época coincide en el tiempo con la de los faraones de la IV
Dinastía de Egipto y con la del cementerio real de Ur, en
Mesopotamia.
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| Cráneo con trepanación frontal (Lébor). |
Por
último, en el Cobre Final (2400-2200 a.C) se produjo una profunda
crisis social que desembocó en un aumento de la violencia y una
reducción de la población de Los Millares, la cual se concentró en
la ciudadela y los fortines buscando protección. Posiblemente un
gran terremoto y la pérdida de los afloramientos de agua llevaron al
abandono definitivo de Los Millares, al mismo tiempo que se produjo
la fundación de los primeros asentamientos de la Cultura del Argar.
Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.
Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor, empleadas únicamente como recurso técnico para la visualización o mejora de las imágenes, sin introducir información no documentada en el registro arqueológico.
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