viernes, 3 de abril de 2026

Torques de Foxado (Curtis)

 

El Tesoro de Foxados es un conjunto de orfebrería castreña fechado entre los siglos I a. C. y I d. C., y descubierto en 1932 en el interior de una vasija en el Castro de Castelo, situado en la parroquia de Santa María de Foxado (Curtis, A Coruña). Se trata de uno de los hallazgos más importantes de orfebrería de la Edad del Hierro en el noroeste de la península ibérica.

El conjunto estaba formado por cinco torques de oro, uno de plata y dos pequeños fragmentos también de oro. Entre todas las piezas, destaca especialmente uno de los torques por su tamaño, peso y calidad técnica.

Este torques presenta una varilla de sección romboidal y remates bitroncocónicos con dos molduras cóncavas o escocias. Los remates son huecos, con decoración de incisiones y filigrana, y están fijados a la varilla mediante pasadores.

La longitud total de la pieza es de 29 cm y su peso es de 499 gramos, mientras que los remates pesan 48 y 46 gramos respectivamente.

Las demás piezas que forman este conjunto son cinco torques y dos fragmentos de varilla.

Torques de oro con varilla de sección circular y remates huecos en forma de perilla, con un peso de 54,90 g.

Torques de oro con varilla de sección circular decorada con incisiones y filigrana, y remates en forma de perilla. Su peso es de 91 g y el oro es de 18 quilates.

Torques de oro con varilla de sección circular y remates huecos y lisos en forma de perilla. Su peso es de 52,90 g.

Torques de oro con varilla de sección romboidal decorada y remates huecos en forma de perilla. Mide 11,50 × 11,10 cm, el grosor de la varilla es de 0,60 cm, el de los remates 1,70 cm y pesa 61,90 g.

Torques de plata recubierto con lámina y alambre de oro enrollado, del que se conserva un remache en perilla hueco. Su peso es de 158 g.

Fragmento de varilla de oro con alambre enrollado, con un peso de 43 g.

Fragmento de varilla de oro con alambre enrollado y plaquita grabada redonda con botón central, con un peso de 10,5 g.

Junto a estos torques aparecieron treinta y cinco trozos o tortas de una aleación de oro y plata, que probablemente eran utilizados por el orfebre como material para nuevas mezclas metálicas y para las soldaduras.

Los torques de la I Edad del Hierro son todos de oro, con varillas de sección cuadrangular, sin remates voluminosos, carentes de soldaduras y sin decoración o con muy poca, limitada a algunos motivos geométricos realizados por incisión o estampado.

Los torques de la II Edad del Hierro presentan una base de oro y plata y elevados porcentajes de otros metales introducidos voluntariamente para reducir la pureza y abaratar el coste del material. Las varillas son de sección poligonal o circular, presentan remates voluminosos y una ornamentación variada, con granulados y filigranas, sobre todo en las piezas más tardías.

Para la elaboración de los torques de Foxado se empleó una aleación ternaria compuesta por un 79–80 % de oro (19 quilates), un 17 % de plata, un 3,5 % de cobre y un 0,035 % de estaño. La mayor parte del oro empleado en la orfebrería castreña era de origen aluvial, por lo que la presencia de plata y estaño en los sedimentos fluviales era habitual. Sin embargo, la proporción de cobre sugiere que fue añadido a la aleación, posiblemente para aumentar su dureza y abaratar el coste.


Los torques galaicos

El origen del uso del torques suele situarse en el ámbito asirio, si bien su mayor difusión tuvo lugar en el mundo persa. En la Península Ibérica, la producción de estas piezas se remonta a la Edad del Bronce y alcanza su máximo desarrollo durante la Edad del Hierro.

El torques constituye la pieza más característica y conocida de la cultura castreña de la Edad del Hierro. La cantidad de oro empleada en su fabricación indica que sus propietarios formaban parte de grupos de alto rango social, mientras que el reducido diámetro de algunos aros sugiere que pudieron haber sido utilizados por mujeres.

La mayor parte de los torques procede de contextos castreños, dentro de un amplio marco cronológico que se extiende desde finales de la Edad del Bronce, a lo largo de toda la Edad del Hierro y durante buena parte del proceso de romanización. Los únicos torques documentados en la Península Ibérica que no corresponden a la cultura castreña son los de remates en botón, encontrados en Álava, Burgos, Zamora, Ávila, Guadalajara, Soria, Ciudad Real, Jaén, Tarragona y Lisboa. Estos torques con remates en botón están datados a partir del siglo VI a. C.

Torques con remates en botón.

En los torques galaicos se observa la continuidad de las técnicas tradicionales de la Edad del Bronce, caracterizadas por una decoración muy escasa o limitada a algunos motivos geométricos, junto con la incorporación, a partir del siglo VI a. C., de diseños simples de tradición centroeuropea. Este proceso de transferencia técnica y formal dio lugar, entre aproximadamente el 475 y el 300 a. C., a la consolidación de una orfebrería propia, de elevada calidad técnica y formal, en la que se combinan elementos de tradición galaica y hallstáttica, dando lugar a torques de barra maciza, en ocasiones decorados mediante incisiones y estampados.

A partir del siglo IV a. C. se incorporaron nuevas técnicas de orfebrería procedentes del sur de la Península, como el granulado, la filigrana y el empleo de alambres trenzados y de cable, que llegaron tanto por vía marítima como a través de la ruta que hoy conocemos como Vía de la Plata.

En cuanto a las clasificaciones propuestas para los torques del noroeste peninsular, son múltiples. Una de ellas diferencia entre torques de doble escocia, con cuatro subtipos distintos de remates, torques con remates en perilla y torques con remates vasiformes.

Otra clasificación distingue entre varios grupos: el grupo asturiano, caracterizado por torques de varilla con alambre enrollado y remates en doble escocia; el grupo del norte de Galicia, con torques de varilla de sección cuadrangular, sin decoración y con remates en perilla; el grupo flaviense, con torques de varillas de sección cuadrada o romboidal que adelgazan hacia los extremos para ensancharse nuevamente en los remates, de doble escocia y decorados con motivos de rosácea con glóbulo central; el grupo del norte de Portugal, con remates en forma de campánula y decoración a base de hilos y gránulos; y, por último, el grupo ártabro, caracterizado por torques con alambres enrollados sobre la varilla y remates en perilla.


Bibliografía

Lois Ladra Fernandes. Análisis ponderal de los torques castreños.

Marcos Martiñón Torres y Loisa Ladra. Orígenes del dorado por amalgama: aportaciones desde la orfebrería protohistórica del noroeste de la Península Ibérica.

Ángela Pérez Rey. Los torques áureos de la Cultura Castreña del noroeste peninsular.

Susana Prieto Molina. Los torques castreños del noroeste de la Península Ibérica.


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor, para la visualización fiel del registro arqueológico sin adición de información no documentada.

domingo, 22 de marzo de 2026

Brazaletes de Lamela (Silleda)

 

Los brazaletes de oro de Lamela (Silleda, Pontevedra) fueron descubiertos de forma casual en 1967 en la cantera “San Hipólito”, en el lugar de Barravaite (parroquia de Lamela). La cronología de las piezas se sitúa entre 1700 y 1600 a.C., en los inicios de la Edad del Bronce en el ámbito atlántico peninsular.

El conjunto está formado por dos brazaletes macizos abiertos de oro, ambos con extremos adelgazados y rematados en botón plano.

El conjunto está formado por dos brazaletes macizos abiertos de oro, ambos con extremos adelgazados y rematados en botón plano.

Brazalete I

  • Diámetro: 23,5 cm.

  • Peso: 200 g.

  • Sección: romboidal con superficie facetada y aristas vivas.

Brazalete II

  • Diámetro: 19,9 cm.

  • Grosor: entre 0,8 y 0,9 cm.

  • Peso: 170 g.

  • Sección: rectangular.

Los brazaletes se obtuvieron por fundición en molde y posteriormente fueron martillados para compactar el metal y regularizar la forma. Por último, fueron pulidos para alisar la superficie y mejorar el acabado.

Uno de los aspectos más destacados de los brazaletes de Lamela es la composición de la aleación. Los análisis metalográficos realizados han determinado que el oro empleado presenta una aleación con aproximadamente un 25% de plata y un 4,1% de cobre. En la Península Ibérica son muy escasos los objetos de inicios de la Edad del Bronce con contenidos de plata iguales o superiores al 20–25%. Únicamente se conocen dos paralelos en contextos argáricos, a los que se suma el caso de Lamela, lo que los convierte en piezas especialmente relevantes desde el punto de vista arqueometalúrgico.

En la misma cantera de Lamela donde se hallaron los brazaletes apareció un lingote de cobre obtenido mediante fundición, con las siguientes características:

  • Largo: 17 cm.

  • Base: 15 y 9 cm.

  • Grosor: 6 cm.

  • Peso: 4.975 g.

La presencia de este lingote podría indicar que el lugar fue empleado como un espacio relacionado con la actividad metalúrgica, destinado a la fundición y fabricación de objetos. Esta circunstancia refuerza la hipótesis de un depósito relacionado con la producción y acumulación de metal, más que con un contexto funerario o ritual.

Si te interesa esta temática, en el blog encontrarás otros artículos relacionados. A continuación tienes los enlaces.

Tesoro de Agolada.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/tesoro-de-agolada.html

Tesoros de Caldas de Reis.

https://oestrymnio.blogspot.com/2025/07/tesoro-de-caldas-de-reis-as-silgadas.html

Tesoro de Antas de Ulla.

https://oestrymnio.blogspot.com/2025/12/tesoro-de-antas-ulla.html



Bibliografía:

Bouza Brey, Fermín. El tesoro de Caldas de Reis.

Comendador Rey, Beatriz. Orfebrería prehistórica de Galicia.

García Alén, Alfredo. Los brazaletes de Lamela (Silleda).

González Insua, Félix. Aproximación a la distribución espacial de sitios arqueológicos de la Prehistoria Reciente en la Ría de Arousa (Pontevedra).

Montero, Ignacio y Rovira, Salvador. El oro y sus aleaciones en la orfebrería prerromana.

Valle Pérez, José Carlos y de la Peña Santos, Antonio. El Museo de Pontevedra: sus colecciones arqueológicas. Exposición y conformación.


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.


sábado, 21 de marzo de 2026

Tesoro de Agolada

 

El tesoro o depósito de Agolada es uno de los hallazgos más interesantes de la orfebrería prehistórica del noroeste peninsular. Fue descubierto de forma casual hacia 1920, durante la construcción de la carretera Lalín–Agolada (N-620), en las proximidades del castro de Goiás (San Miguel de Goiás, Lalín).

No se conoce con exactitud el punto donde apareció ni las condiciones del hallazgo. Las piezas fueron encontradas por trabajadores de la obra y pasaron a manos del ingeniero y contratista Francisco Cachafeiro. Al parecer, las joyas fueron encontradas por sus empleados cuando destruyeron un túmulo megalítico, por lo que si esta versión es cierta, podríamos hallarnos ante un ajuar funerario.

En 1937, en plena Guerra Civil, Cachafeiro donó las piezas a la Suscripción Nacional del Tesoro Público. En ese momento se planteó su fundición para obtener recursos, pero finalmente se descartó. Se consideró que su valor histórico era mayor que el valor del oro. Gracias a esa decisión, hoy se conservan en el Museo de Pontevedra.

En el depósito se hallaron tres objetos de oro: una gargantilla decorada y dos aros macizos. Aunque se trata de un conjunto pequeño, aporta valiosa información sobre la metalurgia y la sociedad de la época.

La gargantilla de láminas, datada en los inicios de la Edad del Bronce (1700–1600 a.C.), está compuesta por varias láminas de oro unidas entre sí y presenta decoración en la parte central.

Sus dimensiones son:

  • Longitud: 40,4 cm

  • Anchura máxima: 7,6 cm

  • Anchura mínima: 4,10 cm

Su elaboración refleja un notable conocimiento técnico del trabajo del oro y combina procesos como la fundición, el laminado, el repujado y el calado. En primer lugar, el metal, previamente fundido, se calentaba para hacerlo más maleable y poder martillearlo, interponiendo un trozo de cuero o tela para suavizar los golpes. Una vez obtenidas láminas finas, se decoraban mediante repujado, trabajando desde el reverso con un cincel para que los motivos aparecieran en relieve en la cara visible.

El diseño es muy parecido al de otras piezas del ámbito atlántico, con paralelos en lugares como Braga, Melide, Braga, Melide, Roch Guyon y Deux Sèvres.

Las otras dos piezas son aros macizos de oro, fundidos en molde y después martilleados, sin decoración ni pulido. Sobre su función se plantean dos hipótesis principales: una los interpreta como torques o pulseras que formaban parte de un ajuar funerario, en línea con el posible contexto tumular del hallazgo; la otra propone que eran formas de acumulación y circulación de metal, similares a lingotes o a unidades de valor empleadas en los intercambios.

Sus medidas son:

  • Aro mayor:

    • Longitud: 10 cm

    • Anchura: 9,03 cm

    • Grosor: 1 cm

    • Peso: 400 g

  • Aro menor:

    • Longitud: 10 cm

    • Anchura: 8,08 cm

    • Grosor: 1 cm

    • Peso: 300 g

Si se comparan estas medidas con las de los aros de oro procedentes del depósito de Caldas de Reis, recogidos en el inventario del Museo de Pontevedra, se observa que los ejemplares de A Golada responden a los mismos patrones métricos.

En el caso de Caldas de Reis, los datos son los siguientes:

  • Diámetro medio: 10,30 cm

  • Valores más frecuentes (modales): 8 cm, 10,30 cm y 14,15 cm

  • Grosor medio: 1,06 cm

  • Valor más frecuente (moda): 0,95 cm

  • Peso: entre 112 g y 740 g

  • Peso medio: 432,67 g

  • Valores más frecuentes: 320 g (2 piezas), 380 g (2) y 730 g (2).

La coincidencia de estas medidas indica que no se trata de piezas hechas al azar. Se repiten tamaños y pesos, lo que apunta a la existencia de criterios bastante estables en su producción. Todo ello refuerza la idea de que estos aros pudieron funcionar como unidades de valor. Además, el oro presenta una gran pureza, en torno a 22 quilates (aproximadamente un 92% de oro), con pequeñas cantidades de plata y cobre, y procede probablemente de depósitos aluviales del propio noroeste peninsular.

Tesoro I de Caldas de Reis.

En este contexto, el tesoro de Agolada presenta claras similitudes con el de Caldas de Reis: coinciden en la cronología, en el tipo de gargantilla y en el posible uso de aros macizos como forma de acumulación de oro. Todo ello apunta a una tradición común en el noroeste peninsular, con técnicas compartidas y una forma similar de entender y utilizar el metal.

En cuanto a las interpretaciones de ambos depósitos son diversas: pueden entenderse como ocultaciones de objetos de valor, como parte de un enterramiento, si se confirma su procedencia tumular, o como conjuntos con un significado simbólico o ritual.

Si te interesa esta temática, en el blog encontrarás otros artículos relacionados. A continuación tienes los enlaces.

Tesoros de Caldas de Reis.

https://oestrymnio.blogspot.com/2025/07/tesoro-de-caldas-de-reis-as-silgadas.html

Tesoro de Antas de Ulla.

https://oestrymnio.blogspot.com/2025/12/tesoro-de-antas-ulla.html


Bibliografía:

Almagro-Gorbea, Martín. La Edad del Bronce en la Península Ibérica: periodización y cronología.

Bouza Brey, Fermín. El tesoro de Caldas de Reis.

Comendador Rey, Beatriz. El depósito de As Silgadas (Caldas de Reis): un hallazgo excepcional en el noroeste peninsular.

Comendador Rey, Beatriz; Millos, Jorge; Álvarez Iglesias, Paula. Procedencia del conjunto de plata prehistórico de Antas de Ulla, noroeste de Iberia, utilizando proporciones de isótopos estables de plomo.

De Pontbriand, Olivier. Notes sur Le “Trésor de Kérivoa”. A Bourbriac (Côtes-du Nord).

Domato Castro, Xoán M. y Comendador Rey, Beatriz.z. El tesoro desencantado.

Eiroa, Jorge Juan. Sobre la Edad del Bronce en el noroeste de la península hispánica.

García y Bellido, Antonio. El tesoro áureo hallado en Golada (Galicia) en 1920.

González Insua, Félix. Aproximación a la distribución espacial de sitios arqueológicos de la Prehistoria Reciente en la Ría de Arousa (Pontevedra).

Montero, Ignacio y Rovira, Salvador. El oro y sus aleaciones en la orfebrería prerromana.

Valle Pérez, José Carlos y de la Peña Santos, Antonio. El Museo de Pontevedra: sus colecciones arqueológicas. Exposición y conformación.

Montero, Ignacio y Rovira, Salvador. El oro y sus aleaciones en la orfebrería prerromana.


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.


jueves, 19 de marzo de 2026

Petroglifos de Coto do Corno y de Chan da Cruz (Redondela)

 

Los petroglifos de Coto do Corno y de Chan da Cruz se sitúan en el monte Penide. El acceso puede realizarse partiendo de la necrópolis de Chan da Cruz, desde donde se continúa por un camino de tierra que conduce hasta unas líneas del tendido eléctrico.

Si se sigue hacia la izquierda, se alcanza la roca denominada Chan da Cruz; por el contrario, tomando el camino de la derecha, en dirección este hacia Cedeira, se localiza el conjunto de petroglifos de Coto do Corno.

Coto do Corno (42º16´15.44´´N, 8º37´51.56´´O) se halla a unos 411 m de altitud, en una zona de gran desnivel desde la que se divisa el área intermareal formada en la desembocadura de los ríos Maceiras y Alvedosa. 

Podemos distinguir dos grupos.

Grupo I. Compuesto por dos rocas. En la primera vemos una gran combinación de siete círculos concéntricos de unos 70 cm de diámetro, con cazoleta central y varias coviñas más pequeñas. A su lado hay un círculo con numerosas coviñas en su interior, una figura oval con once cazoletas y otros dos círculos. 

En una roca situada al lado de la anterior hay dos molinos naviculares que se orientan en dirección N-S y E-O respectivamente. La función de este tipo de molinos no está clara y se supone que podrían valer para moler grano, minerales, colorantes para decorar el cuerpo o sustancias psicotrópicas empleadas en rituales.

En la misma roca aparece la única representación de un animal conocida en el monte Penide. Debido a su desgaste es dificil saber si se trata de un cérvido, un bóvido o un cáprido. A su lado también podemos observar un círculo simple.

Grupo II. Emplazado al lado de una torre de alta tensión, ha sido destruido en parte debido a las obras de construcción del tendido eléctrico y sólo se conservan tres rocas. 

En una roca vemos dos círculos concéntricos de unos 30 cm de diámetro con nueve coviñas en su interior y varias cazoletas más. 

En otra hay varios trazos irregulares con cazoletas en su interior y en la última vemos dos círculos concéntricos con numerosas coviñas.

Para llegar al siguiente grupo de grabados tenemos que volver sobre nuestro pasos, subiendo el monte hasta llegar al cruce donde empezamos y esta vez, seguiremos el camino que lleva hacia el área recreativa de Poza da Lagoa. 

A los pocos metros nos desviamos a la derecha y llegamos a la roca denominada Chan da Cruz (42º16´05.36´´N, 8º38´ 15.82´´O), situada a unos 453 m de altitud sobre el nivel del mar y desde la que se domina el enclave que ocupan los túmulos de la necrópolis. 

Los motivos que aparecen representados son sobre todo combinaciones circulares con cazoletas en su interior, pequeñas coviñas y un diseño cuadrangular a modo de tablero. 

También hay numerosas cruces, una de las cuales es mucho más grande y profunda. Resulta evidente que esta cruz fue grabada en tiempos plenamente históricos. 
Por desgracia la superficie de esta roca está deteriorada. Actualmente es frecuente ver motos de cross circulando sobre ella, sin que nadie tome medidas al respecto. 

Para ampliar la información sobre los yacimientos arqueológicos de Monte Penide, pueden consultarse otros artículos relacionados disponibles en este mismo blog, cuyos enlaces se indican a continuación:

Necrópolis megalítica de Monte Penide.

https://oestrymnio.blogspot.com/2013/03/monte-penide-necropolis-megalitica-y.html

Petroglifos de Porteliñas.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-portelinas-redondela.html

Petroglifos de Poza da Lagoa.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-poza-da-lagoa.html



Bibliografía

F. J. Costas Goberna y P. Nóvoa Álvarez. Los grabados rupestres de Galicia.

A. De la Peña Santos y J.M. Rey García. El espacio de la representación. Una perspectiva territorial para el arte rupestre galaico.

A. De la Peña Santos. El grupo galaico de arte rupestre.

R. Fábregas Valcarce, L. X. Carballo Arceo y V. Villoch Vázquez. Petroglifos y Asentamientos: El caso de Monte Penide (Redondela Pontevedra). 

A. Martínez Cortizas, R. Fábregas Valcarce, S. Franco Maside. Evolución del paisaje y actividad humana en el área de Monte Penide (Redondela Pontevedra).


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Petroglifos de Porteliñas (Redondela)

 

Los petroglifos de Porteliñas se localizan en las inmediaciones de la Poza da Lagoa, en la ladera NNO del monte Penide, en un emplazamiento estratégico dentro de las rutas naturales de descenso hacia la ría.
El enclave se inscribe en un relieve caracterizado por la alternancia de fuertes pendientes y áreas llanas, donde se acumulan las aguas procedentes de los arroyos que descienden desde lo alto del monte.
Vista de la ría de Vigo desde Porteliñas.
Se trata de grabados de círculos sencillos con coviñas en su interior, círculos concéntricos, pequeñas cazoletas y molinos naviculares.
Este grupo de petroglifos se ubica en un repecho de un camino que une la costa con la cima del monte.
Por su situación en una ladera muy empinada no parece que la función de los molinos fuera triturar grano, ni tampoco parece un lugar idóneo para moler minerales antes de ser fundidos.
Porteliñas es un excelente mirador sobre la ría desde el que se puede contemplar la puesta del sol, por lo que es posible que este lugar fuera elegido para realizar rituales chamánicos o iniciáticos y que los molinos se utilizaran para triturar colorantes con los que pintarse el cuerpo (carbón de madera, ocre, arcilla) o plantas con efectos psicotrópicos (semillas de estramonio, belladona, mandrágora, beleño negro...).
Para ampliar la información sobre los yacimientos arqueológicos de Monte Penide, pueden consultarse otros artículos relacionados disponibles en este mismo blog, cuyos enlaces se indican a continuación:

Necrópolis megalítica de Monte Penide.

https://oestrymnio.blogspot.com/2013/03/monte-penide-necropolis-megalitica-y.html

Petroglifos de Coto do Corno y de Chan da Cruz.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-coto-do-corno-y-de-chan.html

Petroglifos de Poza da Lagoa.

https://oestrymnio.blogspot.com/2026/03/petroglifos-de-poza-da-lagoa.html



Bibliografía

F.J. Costas Goberna y P. Nóvoa Álvarez. Los grabados rupestres de Galicia.

A. De la Peña Santos y J.M. Rey García. El espacio de la representación. Una perspectiva territorial para el arte rupestre galaico.

A. De la Peña Santos. El grupo galaico de arte rupestre.

R. Fábregas Valcarce, L. X. Carballo Arceo y V. Villoch Vázquez. Petroglifos y Asentamientos: El caso de Monte Penide (Redondela Pontevedra). 

A. Güimil-Fariña y M.Santos-Estévez. Territorialidad en la Edad del Bronce del noroeste de la Península Ibérica.

A. Martínez Cortizas, R. Fábregas Valcarce, S. Franco Maside. Evolución del paisaje y actividad humana en el área de Monte Penide (Redondela Pontevedra).


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.