El
busto bifronte del dios Jano (Ianus)
encontrado
en una finca de la parroquia de Dornelas (Mos), es una escultura de
arte romano provincial datada entre los siglos I a.C. y I. d.C.
Representa
de forma tosca y simple los dos rostros de Jano, uno como un joven
ilusionado contemplando al futuro y el otro
mostrando
a la deidad mirando al pasado con
semblante cansado.
%2002%20S%20I%20a.C.-%20I%20d.C.%20M.A.%20Pontevedra.JPG) |
| Busto bifronte de Jano (Mos). |
Junto
al busto de Jano de Mos, apareció una figura femenina que tal
vez represente a
Carna
o Cardea,
la diosa de los umbrales, las
bisagras
y las transiciones, cuyo culto se asocia al de Jano. Probablemente
ambas esculturas provengan
del expolio de una villa romana, como la hallada recientemente en el
castro de Pereiras (Tameiga.
Mos).
.%20S%20I%20a.C-I%20d.C.%20M.A.%20Pontevedra.jpg) |
| Busto femenino (Mos). |
El
dios Jano
era conocido por los epítetos “geminus”
y “bifrons”,
porque se
le representaba
con dos rostros que miraban en direcciones opuestas, al
pasado y al
futuro, al inicio y al final, a la paz y a la guerra. Por lo tanto
era el dios que estaba en medio de todas las cosas, en todas las
transiciones, el que permitía el paso a través de los límites
sagrados e invisibles de
las murallas y puertas.
 |
| Caras anterior y posterior del busto bifronte de Jano (Mos). |
Si
bien Jano no era
tan importante como
Júpiter, Marte, Apolo, Mercurio, Saturno, Diana, Venus, Minerva o
Neptuno, si formaba parte de las principales deidades romanas, junto
con Genio, Vulcano, Sol, Orco, Líber, Telus, Ceres, Juno, Luna y
Vesta. Según cuenta la leyenda, Jano ocupó
el trono del
Lacio a
la muerte del rey
Cameses
y
reorganizó la estructura social de su reino.
Cuando
Júpiter desterró a Saturno, este aceptó
la hospitalidad de Jano y se
refugió en el Lacio, llevando
consigo el conocimiento de las técnicas agrícolas.
Después
de la fundación de Roma, Jano alcanzó la consideración de dios
protector de la ciudad. En el Foro
se le construyó un pequeño templo, cuyas puertas permanecían
cerradas en épocas de paz y abiertas en tiempos de guerra.
El
culto a Jano fue uno de los más duraderos y persistentes durante
toda
la historia del
imperio romano. Los ritos dedicados a Jano buscaban
propiciar
los buenos auspicios al comenzar una actividad, un comercio, la
mayoría de edad, un
matrimonio o las labores del campo. Nada más empezar el día, antes
de realizar cualquier tarea, el pater
familias
le dedicaba las oraciones del culto doméstico. También el
comienzo del año estaba dedicado al dios Jano, al que debe su nombre
el mes de enero (Ianuarius).
Las fiestas januales eran unas
celebraciones en las que participaban todos los ciudadanos romanos.
Se vestían con sus mejores ropas, realizaban ofrendas e intercambiaban buenos deseos y pequeños regalos.
 |
Alegoría del mes de Enero con el triunfo de Jano (detalle). Otto Van Veen. Museo del Prado. |
Incluso
cuando se realizaban ritos en honor a otra divinidad, previamente se
invocaba a Jano para que ejerciera como facilitador. Uno de estos
rituales era la Lustratio Agri, ceremonia en la que se
invocaba al dios Marte para que propiciara la purificación,
protección y fertilidad de los tierras de cultivo y del ganado. Como
en todos los rituales romanos se realizaba un sacrificio llamado
suovetaurilia, en el cual se inmolaban tres animales machos:
un cerdo, un cordero y un ternero. Antes de comenzar la Lustratio
Agri, los animales que iban a ser sacrificados eran llevados en
procesión por las tierras que se querían propiciar, invitando a los
Manes, dioses domésticos, para que se unieran al rito. Ya
durante la ceremonia, el sacrificante ofrecía una libación con vino
a Jano y Júpiter, invocaba a Marte, presentaba la ofrenda de
pasteles rituales y después sacrificaba a los animales y examinaba sus
entrañas para realizar los presagios. Por último, se celebraba un
banquete al que acudían todos los participantes.
Bibliografia
Kattia
Chinchilla Sánchez. Jano: el dios de los inicios y el dios de las
puertas.
Aitor
Freán Campo. Persistencia y evolución de la religiosidad y las
mentalidades del noroeste peninsular desde la Edad del Hierro a la
tardoantigüedad.
Joan-Josep
Durán Miró. Jano, el dios arquetípico de la masonería. La
tradición grecorromana en la masonería.
Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.