domingo, 29 de enero de 2023

Poblado Ibero de Puig Castellet

El poblado ibero de Puig Castellet se encuentra en Lloret de Mar (Gerona),  en un cerro de la cordillera litoral a 197 m de altitud.

Situado en una suave pendiente en la vertiente NO de la colina, desde el poblado se domina una amplia panorámica de la costa, desde la desembocadura de Tordera hasta la playa de Lloret, así como del interior. 


Tiene planta pentagonal de unos 650 m2, con un perímetro amurallado en tres de sus lados, y entrada en el lado E.


En el interior, adosadas a la muralla, se han hallado once construcciones rectangulares que disponen de hasta tres estancias.


En el centro hay un espacio abierto donde se ubican los pozos, las recogidas de aguas, pozas de desechos, silos para los cereales, un horno y las calles de comunicación entre los distintos espacios. 


Durante el período del Bronce Final y la primera Edad del Hierro esta zona estaba habitada por los indiketes, una tribu ibera asentada en el territorio del golfo de Roses hasta Ampurias, en la actual Gerona.

Al igual que los otros pueblos iberos, los indiketes compartían una cultura indígena con influencias indoeuropeas y su economía se basaba en la ganadería, la agricultura, la producción textil y cerámica.

En el 575 a.C. los foceos se establecieron en una isla frente a la costa de los que hoy es San Martín de Empúries y fundaron Paleópolis. Los foceos eran un  pueblo de navegantes y comerciantes griegos procedentes de Massalia (Marsella), que buscaban un refugio o una escala para las naves massaliotas en sus viajes hacia el sudeste. Se establecieran en la costa de Ampurias no por motivos comerciales, puesto que la región era pobre y sus habitantes eran gente poco civilizada que carecía de bienes de especial valor, sino para hacer una escala en su ruta del SO de la Península Ibérica hacia Tartesos.


Lo que en principio fue una pequeña factoría griega experimentó un fuerte crecimiento demográfico con la llegada de oleadas de habitantes de las colonias griegas del sur o de la colonia de Alalia (Córcega), que venían huyendo de los cartagineses. Para albergar a los nuevos colonos, los foceos fundaron en el 550 a.C una ciudad bien urbanizada de varios miles de habitantes, la Neápolis (ciudad nueva), situada en tierra firme frente a Paleópolis. En el siglo IV a.C la ciudad ya era conocida como Emporion y vivió un período de gran prosperidad gracias al comercio, convirtiéndose en la mayor colonia griega en la Península Ibérica.


Este comercio con fenicios y griegos supuso el enriquecimiento de las élites indígenas y una estratificación social de sus comunidades. La aristocracia local buscaba aumentar su prestigio social adquiriendo productos de lujo como joyas, perfumes y cerámicas pintadas.

En el siglo III a.C. el comercio de Emporion se vio amenazado por la llegada de los cartagineses, por lo que los emporitanos acudieron a Roma en busca de ayuda. La ciudad fue una firme aliada de Roma durante la Segunda Guerra Púnica.

El poblado de Puig Castellet, cuya función era de vigilancia y defensiva, fue ocupado por los guerreros indiketes y sus familias durante un breve período de tiempo, entre 275 y 225 a.C.


El poblado fue abandonado una vez que las tropas romanas de Publio Cornelio Escipión “el Africano” se hicieron con el control del territorio.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

jueves, 26 de enero de 2023

Colonia Patricia Corduba

Templo romano de Corduba.

Los primeros pobladores conocidos de Córdoba habitaban desde el Calcolítico, hace cinco mil años, en la meseta conocida actualmente como Colina de los Quemados, en el parque Cruz Conde. Esta terraza natural permitía controlar las riberas del río, que podía ser vadeado en período estival, a la vez que las fuertes pendientes a N, E y S lo convertían en un lugar fácil de defender. Durante el período del Bronce Final (s IX-VIII a.C.), este enclave se consolidó como centro desde el cual partían las rutas comerciales fluviales que proveían de cobre, plata y oro tanto a fenicios como a griegos.

Rutas fenicias.

En los siglos V-IV a.C. la Colina de los Quemados era un oppidum habitado por los turdetanos, herederos de la cultura tartésica, integrado plenamente en los circuitos  comerciales, culturales y políticos de la época.

Ungüentario fenicio de vidrio. S. IV a.C.
Necrópolis de los Torviscales (Córdoba).

La llegada de los romanos se produjo tras la batalla de Ilipa (206 a.C.), en la segunda guerra púnica, cuando las legiones de Publio Cornelio Escipión el Africano vencieron al ejército de Asdrúbal, lo que provocó la retirada de las tropas cartaginesas y el comienzo de la conquista romana. Durante un largo período de tiempo las tropas y los colonos convivieron con los indígenas turdetanos en el oppidum, hasta que a mediados del siglo II a.C. el general Marcus Claudius Marcellus fundó Corduba en la parte más alta de una meseta fluvial situada a orillas del Baetis, a 750 m al NE del asentamiento turdetano. Gradualmente la población del oppidum se fue trasladando a la nueva ciudad, la cual fue defendida con una muralla de sillares de calcarenita de 2-3 m de anchura y provista de torres semicirculares, que protegía una superficie aproximada de 47 ha. La actual Puerta de la Ciudad se encuentra en el mismo enclave donde antiguamente se localizaban las puertas romanas que comunicaban con el puente y la Via Augusta.

Puerta de la ciudad.

Esta primera ciudad seguía teniendo aspecto de campamento y no será hasta principios del siglo I a.C. cuando se pavimenten algunas calles, se construyan las cloacas y se edifiquen las principales casas y edificios públicos. Corduba prosperó rápidamente gracias a la agricultura, la ganadería, el comercio a través del puerto fluvial y, sobre todo, a las riquezas mineras de la Sierra Morena cordobesa. Así, Tito Livio narra que en los treinta y ocho años que van desde el regreso de Escipión el Africano y la llegada del cónsul Marcus Marcellus (206-169 a.C.), los romanos extrajeron unas 300 tn de plata y 9.490 kg de oro, además de grandes cantidades de otros metales, como cobre y plomo. Tal desarrollo económico llevó al enriquecimiento de las principales familias romanas, y a que la ciudad emitiera sus primeras monedas entre el 80-79 a.C.

Durante la segunda guerra civil de la república romana, se produjo el enfrentamiento entre las tropas de Julio César y las de los hijos de Pompeyo, a los que César venció en el 45 a.C en la batalla de Munda, al S de Corduba. La ciudad habia tomado partido por el bando pompeyano, por lo que fue asediada y destruida por las tropas de César, pasando a cuchillo a veintidos mil de sus habitantes. Corduba entró en un período de crisis que duraría varias décadas hasta que consiguió ganar el favor de Octavio Augusto, el cual refundó la ciudad y la elevó al rango jurídico de Colonia Patricia Corduba (27 a.C), pasando a ser la capital de la Baetica, la provincia más próspera de Occidente. Se emprendieron obras de ampliación de la muralla de modo que el espacio intramuros alcanzó las 78 ha. Asimismo se intensificó la monumentalización urbana y a principios del siglo I d.C se construyó un nuevo foro y el circo de la ciudad, que estuvo en uso hasta finales del siglo II d.C. cuando probablemente fue sustituido por uno nuevo. A mediados del siglo I d.C. se construyó el anfiteatro, que con sus 178 m de eje mayor fue uno de los más grandes del imperio. Fue utilizado hasta principios del siglo IV d.C. y actualmente sobre sus restos se encuentra la Facultad de Veterinaria. Es muy probable que Corduba contara también con el Iudus gladiatorius hispanus, la escuela de gladiadores que proporcionaba combatientes a todo el Imperio.

Aulo Hircio, militar amigo personal de Julio César al que acompañó en la guerra contra los hijos de Pompeyo, nos cuenta como, a la llegada de César a Corduba, no existía ningún puente: “Habiendo llegado César…. Hizo echar en el río grandes cestos llenos de piedras, sobre los cuales construyó un puente… y allí pasó el ejército hasta tres veces”. El puente que dio origen al actual fue construido en el siglo I d.C. en época de Augusto, dando acceso a la ciudad desde el S.

Originalmente el puente romano tenía 17 arcos, de los que se conservan 16, y tenía una longitud de 250 m. El puente era la comunicación entre la ciudad y la via Augusta, que con sus 1.500 km de longitud bordeaba el Mediterráneo desde Cádiz al Pirineo.

Puente romano.

El puente formaba parte del complejo portuario del río Baetis, navegable hasta la ciudad, y a ambos lados del mismo había almacenes, comercios, fábricas así como santuarios dedicados a divinidades orientales. El puente romano original sufrió diversas modificaciones en época visigoda y sobre todo en tiempos del califato, con la gran reconstrucción realizada por Al-Samh ibn Malik al-Khavlani sobre el año 720.

Puente romano y torre de la Calahorra.

El templo situado en la actual calle Claudio Marcelo, comenzó a levantarse durante el mandato de Claudio (41-54 d.C) y se concluyó durante el de Domiciano (81-96 d.C.).

Templo romano de Corduba.

Tiene un pórtico delantero con seis columnas alineadas (hexástilo) y las laterales están adosadas a la fachada lateral del templo (pseudoperíptero).

Templo romano de Corduba.

Originalmente el templo se levantó en el centro de una plaza rectangular con triple pórtico, en la entrada E de la ciudad por la cual se accedía a la via Augusta. En él tenían lugar los ritos y honores dedicados al emperador y a su familia.

Templo romano de Corduba.

El teatro se erigió en la pendiente natural localizada en el lado SE de la meseta en la que se construyó la ciudad, en una zona urbana pero alejada del centro. Con un diámetro de 124 m fue el mayor de Hispania, pero resultó destruido en un terremoto a mediados del siglo III d.C. En el teatro se representaban obras dramáticas y también se realizaban determinadas ceremonias religiosas.

Teatro romano.

Las necrópolis de Corduba se hallaban en el exterior de la ciudad. En la necrópolis de la Huerta de San Rafael se encontró un sarcófago romano de mármol, datado en el primer tercio del siglo III d.C. Mide 2,36 m de largo, 1,09 m de altura y 1,03 m de ancho.

Sarcófago romano.

En su frente principal presenta tres paños: el del centro representa la entrada al Hades, el reino de los muertos; el de la derecha muestra al muerto vestido con toga con un volumen en la mano y acompañado de un anciano que representa al maestro que con su sabiduría ha preparado la vida eterna de su discípulo; la escena de la izquierda representa a la esposa muerta con un rollo en la mano y que es conducida a la vida eterna por su maestra, portadora de otro volumen.

Numerosas son las obras escultóricas halladas en la provincia de Córdoba en época romana, como por ejemplo diversos bustos realizados en mármol.

Retrato de ¿Augusto? (s I.d.C.). infantil (siglo I a.C.) y masculino(siglo I a.C.) 

El retrato de Druso, el joven, fue hallado en Puente Genil y representa al hijo único de Tiberio. Está datado entre los años 14-37 d.C. durante el principado de Tiberio y formaría parte de un grupo de estatuas de la familia imperial julio-claudia, que fue traída desde Roma para exponerla en algún lugar de Corduba.

Druso.

La escultura del Togado (41-54 d.C) se inspiró en la de Augusto Vía Labicana. El autor demuestra un gran dominio de la técnica del trépano en el tallado de los pliegues de la túnica.

Togado.

La Dama con manto es una estatua femenina realizada en mármol y encontrada frente al convento de Santa Ana (Córdoba). Está datada en el siglo I d.C. y sigue el modelo de las esculturas tardoclásicas y helenísticas de la Escuela de Éfeso.

Dama con manto.

La escultura de Afrodita agachada está realizada en mármol blanco de Paros, de gran calidad y grano muy fino. Representa a la diosa durante el baño o mirando su reflejo en un estanque, por lo que probablemente sirvió de decoración para alguna fuente o terma. Fue esculpida en época antoniniana (138-192 d.C.) y hallada en la calle Amparo de Córdoba.

Afrodita agachada.

En el Colegio de Santa Victoria (Córdoba) se hallaron unas hermas báquicas del siglo I d.C que representan a un Fauno y al dios Baco adolescente. Están realizadas en mármol procedente de Túnez. Las hermas eran piezas esculpidas por una cara con la parte posterior lisa para poder ser fijada a una pared o  columna a modo de decoración en una domus.

Fauno y Baco adolescente.

El relieve de Mitra Tauróctono fue hallado en Cabra y se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba. Su valor artístico es escaso y en su día formaba parte del altar de un mitreo: cueva artificial que imitaba la caverna en la que habitaba Mitra. El relieve representa a  Mitra Invictus Tauroctonos, creador del mundo viviente, sacrificando al toro primordial. El escorpión apogenético agarra los testículos del toro con sus pinzas, mientras beben su sangre la serpiente pneumática (símbolo del aliento racional que da orden al universo) y el perro genético (símbolo del origen de las cosas).

Mitra Tauróctono. Siglo II d.C.

En la Plaza de la Corredera se hallaron los mosaicos que representan Medusa (siglo II d.C) y a Polifemo y Galatea, los cuales formaban parte de la decoración de una mansión romana.

Medusa.

Polifemo y Galatea.

 

Bibliografía:

Antonio Martínez Castro. Esteban Márquez Triguero y la minería romana en la Sierra Morena cordobesa.

Carlos Márquez Moreno. Modelos romanos en la arquitectura monumental de Colonia Patricia Corduba.

Carlos Márquez Moreno. Córdoba romana: dos décadas de investigación arqueológica.

A. Blanco, Julián García y M. Bendala. Excavaciones en Cabra. La Casa de Mitra. 1972.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna. 

miércoles, 18 de enero de 2023

Turobriga

Turobriga era una ciudad hispanorromana situada en la actual Aroche (Huelva) y que en su época se hallaba en el territorio conocido como Baeturia Céltica, al NO de la Bética romana, en la provincia de la Hispania Ulterior. 

Foro de Turobriga.

Plinio (Nat.Hist. III, 13,14) aporta el texto más completo y preciso sobre la Baeturia Céltica y señala que estaba poblada por pueblos celtíberos (celtici y túrdulos): “Por otra parte, la región que desde el Betis se extiende hasta el río Anas, fuera de las ya mencionadas, se llama Beturia, dividida en dos partes y otros tantos pueblos: los Célticos, que son contiguos de Lusitania, del convento Hispalense, y los Túrdulos, que son ribereños de la Lusitania y la Tarraconense y dirigen los asuntos legales a Corduba. Que los Célticos han llegado desde Lusitania y provienen de los Celtíberos se manifiesta por sus cultos religiosos, la lengua y por los nombres de sus ciudades fortificadas que se diferencian en la Bética por sus sobrenombres…..Además de estas están en la Céltica: Acinipo, Arunda (Ronda), Arucci (Aroche), Turobriga, Lastigi, Salpensa, Saepone, Serippo”.

Pueblos prerromanos de la Península Ibérica.

Estrabón (Geografía III, 2-3) también se refiere a este territorio: “Las regiones con minas se comprende que son ásperas y tristes, y tal es también el país junto a la Carpetania y aún más el que está junto a los Celtíberos. Y así es también la Baeturia con los llanos áridos que acompañan al Anas”.

Tanto los celtici como los túrdulos apoyaron a Viriato y a los lusitanos (155-139 a.C.) en sus ataques al Valle del Guadalquivir. En el siglo I a.C. los lusitanos y túrdulos se aliaron con Sertorio en su levantamiento contra Sila (80 a.C.) y posteriormente, en la guerra pompeyana (49-45 a.C.), los habitantes de la Bética tomaron partido por Pompeyo en su confrontación con Julio César.

En tiempos de Augusto (15-10 a.C) se funda la ciudad de Arucci/Turobriga para pacificar y controlar este territorio que había participado activamente en las rebeliones contra el poder romano. El aporte de población provino de indígenas celtici de Arucci (Aroche) y Turobriga, así como de colonos latinos de las familias más importantes de la zona (Baebii, Plotii, Sertorii, Vibii..).

Durante el siglo I d.C la ciudad creció con rapidez y entre el 41-54 d.C, durante el gobierno de Claudio, se construyó el foro de la ciudad. El foro era una plaza porticada por tres de sus lados, con unas dimensiones aproximadas de 39 x 37,5 m, y presidida por un templo. La plaza estaba rodeada por un espacio porticado donde se hallaba el acceso a la basílica, al tribunal y al archivo (tabularium), que era donde tenían lugar los asuntos judiciales.

El templo (aedes), sin pórtico trasero y de orden corintio, presidía el foro y en él se realizaban ritos religiosos dedicados a Apolo y Diana. Su construcción se debe a Baebiae Crinitae, un personaje de una de las familias más influyentes de la ciudad que sufragó el coste de la edificación del templo con motivo de su ascenso al sacerdocio. Las capillas de culto imperial (sacella) son tres estancias de tamaño similar situadas al N del pórtico simple y en ellas se rendía culto al emperador y a su familia.

Foro y templo (a la izquierda)

En la curia se desarrollaban las reuniones del senado local, compuesto por unos sesenta miembros que se sentaban en los bancos laterales adosados. Desde la curia se accedía al tesoro (aerarium) de la ciudad, donde se depositaba el dinero y los documentos más valiosos. En la sala de los ediles (aula aediles) tenían lugar las funciones administrativas, como el control de pesos, medidas, moneda etc. En este lugar se han hallado una serie de pesas de bronce de diez libras romanas (decempondio) y una plomada para la groma, instrumento topográfico usado para trazar los dos ejes principales de la ciudad.

Sala de los ediles (arriba a la derecha)

Anexo al lado N del foro se encontraba el mercado (macellum) de la ciudad, con las tiendas (tabernae) situadas en torno a un patio central con un pórtico de seis columnas.

Mercado.

En época de Nerón (54-68 d.C) Turobriga es refundada “exnovo” y en el periodo flavio (69-96 d.C) se construyeron las termas y el Campo de Marte.

Las termas eran los baños públicos y actualmente se calcula que se ha excavado alrededor de un tercio de su tamaño original. Se ha encontrado una piscina completa de 9,7 x 6,42 m y 1,2 m de profundidad, provista de tres escalones y un pasillo perimetral para la circulación de los bañistas. A unos 15 m al E, cerca del foro, existían otras dos piscinas.

Termas.

Al N de la ciudad, en el exterior de la muralla, se hallaba el Campus Martius, un recinto de 60 x 65 m en cuyo centro había un aedes dedicado al dios Marte. 

Campo de Marte.

En este campus se ubicaba la sede (schola) del collegium iuvenum y era el lugar donde realizaban las prácticas gimnásticas y atléticas. El collegium iuvenum estaba constituido por jóvenes reclutados entre la aristocracia municipal, que organizaban actividades como la celebración de juegos y espectáculos, así como la instrucción militar de sus miembros. En este lugar también se realizaban las votaciones de las leyes, las elecciones de magistrados, el censo (census), la purificación ritual (lustrum), la revista de las tropas y las ceremonias públicas que debían efectuarse fuera del recinto sagrado de la ciudad (extra pomerium). También en el exterior de la ciudad se hallaban las necrópolis, junto a las puertas N y S.

Por lo que se refiere a las mansiones privadas, actualmente hay dos parcialmente excavadas. Una es la llamada Casa de la Columna, compuesta de nueve estancias en torno a un área central abierta. Esta vivienda estuvo habitada de mediados del siglo I a principios del siglo III d.C.

Casa de la Columna.

La otra residencia es la Casa Norte, que se encontraba aislada en una ínsula completa y con la fachada orientada hacia una de las vías principales. Contaba con trece habitaciones, la mayor de las cuales se localiza en el centro y en torno a ella se disponen las demás, salvo dos que están abiertas al exterior y sin acceso desde el interior y que estaban dedicadas a tiendas (tabernae).

Casa Norte.

Durante el gobierno de los antoninos, principalmente Trajano (98-117 d.C.) y Adriano (117-138), la ciudad se consolidó y llegó a su momento de mayor esplendor, alcanzando una superficie de 10-12 ha. A mediados del siglo II d.C. comenzó su declive que se aceleró a comienzos del siglo III, en época de los severos, con la crisis urbana que afectó a todo el imperio y que provocó que la ciudad fuera definitivamente abandonada, sirviendo de cantera para la construcción y ampliación de villas rústicas y posteriormente del castillo y la ermita de San Mamés.

La Ermita de San Mamés se encuentra justo al lado de la ciudad romana y fue edificada entre finales del siglo XIII y principios del XIV, siendo ampliada y reformada en los siglos XV y XVIII. 

Ermita de San Mamés.

La ermita se levantó sobre la basílica romana de Turobriga y en su construcción se emplearon materiales procedentes de las ruinas de la ciudad, como los sillares usados para construir los porches exteriores, las columnas del ábside y el ara utilizada como soporte del púlpito. La ermita es de planta basilical y consta de tres naves separadas por arcos apuntados enmarcados sobre alfiz y presbiterio con bóveda nervada gótica. 

Interior de la ermita.
Los frescos que decoran las paredes son del siglo XV y representan, entre otras, escenas de la Santa Cena y la Anunciación. 

Santa Cena.

Anunciación.
La ermita fue usada como hospital en el siglo XVII debido a una epidemia de peste, por lo que se encalaron las paredes y los frescos permanecieron ocultos hasta los años ochenta del siglo XX, cuando se procedió a la reparación de la cubierta.

 

Bibliografía:

Manuel Leyguarda Domínguez: La Baeturia Céltica: geografía y territorio.

Juan Manuel Campos Carrasco, Javier Bermejo Meléndez: Arucci y Turobriga: su problemática y reducción.

Juan Manuel Campos Carrasco, Nuria Vidal Teruel, Juan Aurelio Pérez Macías: La ciudad romana de Turobriga. Un modelo urbano en los Llanos de Aroche (Huelva).


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna. 

domingo, 15 de enero de 2023

Cáparra (Municipium Flavium Caparense)

Cáparra es una antigua ciudad romana situada entre los términos municipales de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, al N de la provincia de Cáceres. Se encuentra a 405 m de altitud en un valle por el que discurre el río Ambroz hacia su desembocadura en el río Alagón, a unos 2 km.

Arco tetrápilo de Cáparra.
El topónimo “Cáparra” no es de origen latino sino que probablemente su etimología proceda de los pueblos vettones (Kaparra) o lusitanos (Kapasa), que habitaban la zona cuando llegaron los romanos. Estos indígenas caperenses habitaban en los castros de la sierra de Plasencia (Navalonguilla, Navamediana, El Gordo y Cabezabellosa) y algunos de ellos se trasladaron a este nuevo enclave romano en el siglo I a.C.

Plano de la ciudad de Cáparra.
Al principio Cáparra fue una mansión situada en la calzada romana Iter ab Emerita Asturicam, que unía Augusta Emerita (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga) y que actualmente conocemos como Vía de la Plata.

A principios del siglo I d.C. Cáparra ya era una civitatis stipendiariae que estaba  obligada a pagar tributos a Roma. Plinio, en el año 73-74 d.C, cita a los caperenses como estipendiarios de la Lusitania: “Entre los estipendiarios, aquellos que podrían citarse sin dificultad, aparte los que llevan el mismo nombre que otros ya citados  en la Baetica, son: augustobrigenses, aeminienses, aranditani, arabricenses, lsenses, caesarobrigenses, caperenses, caurienses, colarni, cibilitani, concordienses, elbocori, interannienses, lancienses, mirobrigenses, llamados celtici; medubrigenses, conocidos como plumbari; ocelenses, turduli, a su vez bardili, y los tapori”.

La economía de Cáparra se basaba en el cultivo del olivar, la vid, cereales, en la ganadería principalmente bovina y caprina y en la avicultura. También había algunas explotaciones mineras de las que se extraía estaño, hierro y algo de plata.

Tras la muerte de Nerón, durante el gobierno del emperador Vespasiano (69-79 d.C), Cáparra se convirtió en municipio (municipio flavium caparensis), adscrito a la tribu Quirina, una de las treinta y cinco tribus romanas y que fue elegida por Vespasiano para asignar a los hispanos que accedían a la ciudadanía romana.

Miliario 105 (Nerón César hijo del Divino Augusto)
A partir de ese momento, en el siglo I d.C, los habitantes de Cáparra emprendieron importantes obras de urbanismo para convertirla en una ciudad de tamaño medio con una superficie de 12-14 hectáreas. 

Maqueta de la ciudad de Cáparra.
De todos los monumentos construidos en el siglo I d.C destaca el arco tetrápilo que hoy en día es el icono de este enclave. Está situado en el centro de la ciudad, en las puertas del foro y en la intersección del kardo y el decumanus, que discurría a través de él. El lugar central donde se erigió se denominaba mundus y en él se situaba la groma, instrumento topográfico usado para trazar los dos ejes principales de la ciudad. Está construido con sillería de granito y núcleo de cal y canto. Mide 13 m y la altura de los arcos es el doble que la anchura. 
Arco tetrápilo.
Este tipo de arco tetrápilo es el único conocido en la Península y originalmente estaba pintado de rojo. Su construcción fue financiada por un rico ciudadano llamado Marcus Fidius, quien lo dedicó a la memoria de sus padres, Bolosea y Fidius, en una inscripción en la fachada SO.

El decumanus era el eje principal de la ciudad y su trazado coincidía con el de la Vía de la Plata. Era la calle más ancha y mejor cuidada, donde se situaban las casas más lujosas con pórticos delante de las fachadas, que estaban separados de la calzada por un muro en el que se apoyaban las columnas. La calzada tenía un anchura de 4,5 m y estaba formada por tres capas: una inferior de guijarros, otra de piedra pequeña y ladrillo triturado y la superior o de tránsito de piedras de granito y cubierta con losas también de granito. En su parte central estaba ligeramente abombada para evacuar el agua y evitar encharcamientos. En el decumanus transcurría la actividad comercial de la ciudad, en sus numerosas tiendas o tabernae.

Actualmente los restos de la domus ocupan una manzana de 1.100 m2 y su fachada se encuentra en la zona porticada del decumanus minor, junto a las termas públicas. En esta fachada se situaban dos tabernae o locales comerciales. Los materiales constructivos de la fachada son de mampostería y sillares de granito, mientras que el interior de la vivienda es menos sólida y los suelos de todas las habitaciones eran de arcilla. En la parte posterior de la vivienda había un hortus o jardín.

Domus y tabernae.

También en el siglo I d.C se erige el foro de la ciudad, en una posición central y confluyendo en su entrada el kardo (calle con orientación N-S) y el decumanus (orientación E-O). 

Kardo maximus
El foro tenía planta rectangular y estaba cubierto con losas de granito. A la izquierda estaba la basílica donde se administraba justicia y en su pórtico se mostraban las estatuas de personajes importantes. En el lado opuesto estaba la curia, donde se reunían los ciudadanos que formaban el senado. 
Foro.
Las similitudes entre el foro de Cáparra y el de Conimbriga (Coimbra) son tan grandes, que incluso se cree que ambos fueron trazados a partir de los mismos planos.

Junto al arco y haciendo esquina con el kardo y el decumanus, se construyeron las únicas termas que hasta el momento se conocen y que posteriormente fueron remodeladas y ampliadas. Se cree que el agua llegaba a las termas desde un pequeño embalse situado al S de la ciudad.

Termas.

La ciudad estaba rodeada en principio por un muro que posteriormente fue reforzado con una muralla de 4 m de alto y 3,20 m de ancho, construida en granito y rellena en su interior con tierra y piedras. Tenía tres puertas principales situadas al NE, SO y SE. La puerta SE se hallaba en el decumanus maximustenía más de 4 m de ancho y a ambos lados estaba guardada por dos torres de planta cuadrangular rematadas en semicírculo, donde se situaba la guardia. 

Torreón de la puerta SE.

La entrada tenía una puerta de madera de doble hoja con verja de hierro, y se cerraba de dentro a fuera. La puerta SO tenía dos torreones defensivos semicirculares incrustados en la muralla.

El anfiteatro se construyó a finales del siglo I d.C fuera del recinto urbano, junto a la entrada SE. En estas ciudades rurales el anfiteatro era un edificio poco robusto con un graderío de madera, situado sobre un terraplen reforzado con un doble muro de piedra cuya parte interior era el podium, que separaba el graderío de la arena.

Anfiteatro

Se han hallado restos de lo que podría ser el templo dedicado a la tríada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Además, la ciudad contaba con tres necrópolis. En las primeras épocas los cadáveres eran incinerados pero a partir del siglo II d.C se fueron inhumando, práctica que se generalizó en el siglo III.

Necrópolis

Durante los siglos III-IV d.C, Cáparra fue perdiendo población y cayó en una dinámica de crisis y deterioro que se acentuó en la Edad Media, debido a un drástico descenso del comercio y la actividad económica. Al finalizar la reconquista será Plasencia el núcleo de referencia en la comarca, lo que llevó al total abandono de Cáparra y a reemplazar este tramo de la Vía de la Plata por otras rutas alternativas. En los siglos siguientes tan sólo permanecieron unas posadas de camino conocidas como “ventas de Cáparra” y una vez finalizada la guerra de independencia, a comienzos del siglo XIX, se produjo el abandono total y definitivo.

 

 

Bibliografía:

Jaime Rio-Miranda Alcón: La ciudad romana de Cáparra. Municipium Flavium Caparense.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna.