El Tesoro de Foxados es un conjunto de orfebrería castreña fechado entre los siglos I a. C. y I d. C., y descubierto en 1932 en el interior de una vasija en el Castro de Castelo, situado en la parroquia de Santa María de Foxados (Curtis, A Coruña). Se trata de uno de los hallazgos más importantes de orfebrería de la Edad del Hierro en el noroeste de la península ibérica.
El conjunto estaba formado por cinco torques de oro, uno de plata y dos pequeños fragmentos también de oro. Entre todas las piezas, destaca especialmente uno de los torques por su tamaño, peso y calidad técnica.
Este torques presenta una varilla de sección romboidal y remates bitroncocónicos con dos molduras cóncavas o escocias. Los remates son huecos, con decoración de incisiones y filigrana, y están fijados a la varilla mediante pasadores.
La longitud total de la pieza es de 29 cm y su peso es de 499 gramos, mientras que los remates pesan 48 y 46 gramos respectivamente.
Las demás piezas que forman este conjunto son cinco torques y dos fragmentos de varilla.
Torques de oro con varilla de sección circular y remates huecos en forma de perilla, con un peso de 54,90 g.
Torques
de oro con varilla de sección circular decorada con incisiones y
filigrana, y remates en forma de perilla. Su peso es de 91 g y el oro
es de 18 quilates.
Torques de oro con varilla de sección circular y remates huecos y lisos en forma de perilla. Su peso es de 52,90 g.
Torques de oro con varilla de sección romboidal decorada y remates huecos en forma de perilla. Mide 11,50 × 11,10 cm, el grosor de la varilla es de 0,60 cm, el de los remates 1,70 cm y pesa 61,90 g.
Torques de plata recubierto con lámina y alambre de oro enrollado, del que se conserva un remache en perilla hueco. Su peso es de 158 g.
Fragmento de varilla de oro con alambre enrollado, con un peso de 43 g.
Fragmento de varilla de oro con alambre enrollado y plaquita grabada redonda con botón central, con un peso de 10,5 g.
Los torques de la I Edad del Hierro son todos de oro, con varillas de sección cuadrangular, sin remates voluminosos, carentes de soldaduras y sin decoración o con muy poca, limitada a algunos motivos geométricos realizados por incisión o estampado.
Los torques de la II Edad del Hierro presentan una base de oro y plata y elevados porcentajes de otros metales introducidos voluntariamente para reducir la pureza y abaratar el coste del material. Las varillas son de sección poligonal o circular, presentan remates voluminosos y una ornamentación variada, con granulados y filigranas, sobre todo en las piezas más tardías.
Para la elaboración de los torques de Foxados se empleó una aleación ternaria compuesta por un 79–80 % de oro (19 quilates), un 17 % de plata, un 3,5 % de cobre y un 0,035 % de estaño. La mayor parte del oro empleado en la orfebrería castreña era de origen aluvial, por lo que la presencia de plata y estaño en los sedimentos fluviales era habitual. Sin embargo, la proporción de cobre sugiere que fue añadido a la aleación, posiblemente para aumentar su dureza y abaratar el coste.
Los torques galaicos
El origen del uso del torques suele situarse en el ámbito asirio, si bien su mayor difusión tuvo lugar en el mundo persa. En la Península Ibérica, la producción de estas piezas se remonta a la Edad del Bronce y alcanza su máximo desarrollo durante la Edad del Hierro.
El torques constituye la pieza más característica y conocida de la cultura castreña de la Edad del Hierro. La cantidad de oro empleada en su fabricación indica que sus propietarios formaban parte de grupos de alto rango social, mientras que el reducido diámetro de algunos aros sugiere que pudieron haber sido utilizados por mujeres.
La mayor parte de los torques procede de contextos castreños, dentro de un amplio marco cronológico que se extiende desde finales de la Edad del Bronce, a lo largo de toda la Edad del Hierro y durante buena parte del proceso de romanización. Los únicos torques documentados en la Península Ibérica que no corresponden a la cultura castreña son los de remates en botón, encontrados en Álava, Burgos, Zamora, Ávila, Guadalajara, Soria, Ciudad Real, Jaén, Tarragona y Lisboa. Estos torques con remates en botón están datados a partir del siglo VI a. C.
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| Torques con remates en botón. |
En los torques galaicos se observa la continuidad de las técnicas tradicionales de la Edad del Bronce, caracterizadas por una decoración muy escasa o limitada a algunos motivos geométricos, junto con la incorporación, a partir del siglo VI a. C., de diseños simples de tradición centroeuropea. Este proceso de transferencia técnica y formal dio lugar, entre aproximadamente el 475 y el 300 a. C., a la consolidación de una orfebrería propia, de elevada calidad técnica y formal, en la que se combinan elementos de tradición galaica y hallstáttica, dando lugar a torques de barra maciza, en ocasiones decorados mediante incisiones y estampados.
A partir del siglo IV a. C. se incorporaron nuevas técnicas de orfebrería procedentes del sur de la Península, como el granulado, la filigrana y el empleo de alambres trenzados y de cable, que llegaron tanto por vía marítima como a través de la ruta que hoy conocemos como Vía de la Plata.
En cuanto a las clasificaciones propuestas para los torques del noroeste peninsular, son múltiples. Una de ellas diferencia entre torques de doble escocia, con cuatro subtipos distintos de remates, torques con remates en perilla y torques con remates vasiformes.
Otra clasificación distingue entre varios grupos: el grupo asturiano, caracterizado por torques de varilla con alambre enrollado y remates en doble escocia; el grupo del norte de Galicia, con torques de varilla de sección cuadrangular, sin decoración y con remates en perilla; el grupo flaviense, con torques de varillas de sección cuadrada o romboidal que adelgazan hacia los extremos para ensancharse nuevamente en los remates, de doble escocia y decorados con motivos de rosácea con glóbulo central; el grupo del norte de Portugal, con remates en forma de campánula y decoración a base de hilos y gránulos; y, por último, el grupo ártabro, caracterizado por torques con alambres enrollados sobre la varilla y remates en perilla.
Bibliografía
Lois Ladra Fernandes. Análisis ponderal de los torques castreños.
Marcos Martiñón Torres y Loisa Ladra. Orígenes del dorado por amalgama: aportaciones desde la orfebrería protohistórica del noroeste de la Península Ibérica.
Ángela Pérez Rey. Los torques áureos de la Cultura Castreña del noroeste peninsular.
Susana Prieto Molina. Los torques castreños del noroeste de la Península Ibérica.
Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.
Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor, para la visualización fiel del registro arqueológico sin adición de información no documentada.











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