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lunes, 23 de diciembre de 2024

Ídolos prehistóricos del oeste de la Península Ibérica


Las representaciones de ídolos constituyen una de las primeras muestras escultóricas de la Península Ibérica y a través de su evolución podemos ver reflejada la tecnología de cada época, el papel que desempeñaban los ajuares funerarios y el sistema de creencias representado a través de sus imágenes simbólicas.

Los primeros ídolos que podemos encontrar en Galicia son los hallados a la entrada de los corredores de túmulos megalíticos, como el de Parxubeira, Axeitos o Dombate. Esto ídolos megalíticos pueden ser simples cantos rodados, por lo general planos y ovoides, o guijarros decorados que presentan modificaciones en su contorno o una tosca decoración en alguna de sus caras. También en este tipo de contextos megalíticos aparecen figuras antropomórficas que ya no están realizadas sobre cantos rodados sino en lajas graníticas o metamórficas y cuyo contorno ha sido trabajado para dotar a la pieza de rasgos humanos.

El ídolo de Pumares fue encontrado en este lugar de la parroquia de Santa Mariña de Ribela (A Estrada). Está realizado en granito y mide 30 cm de altura, 15,5 cm de anchura y 7 cm de grosor. Si bien apareció fuera de un contexto arqueológico, este tipo de ídolos han sido hallados en varios túmulos megalíticos y su cronología se establece en un período que va del 5500 al 3000 a.C.

El ídolo-placa de A Carballeira se descubrió de forma accidental debajo de un hórreo en el lugar de A Carballeira (Ponte Caldelas). Se trata de una placa antropomorfa de arenisca de 29 mm de grosor y que puede que originalmente estuviera pintada. La placa fue pulida en su totalidad y tallada en la zona superior para marcar los hombros y la cabeza, la cual ha desaparecido y que se supone que estaría dotada de ojos, como suele sucede en este tipo de ídolos-placa. Una línea horizontal separa el cuerpo del cuello de la cabeza y en el anverso de la placa aparece tallado un falso bajorrelieve de un collar. También se grabaron dos senos con forma de sol de los que surgen líneas incisas a modo de rayos solares. y en los laterales unos motivos en zigzag que representan un manto.

El ídolo-placa de A Carballeira está datado en el IV-III milenio a.C. y tiene grandes similitudes tipológicas con las placas decoradas megalíticas alentejanas de Beira Baixa, lo que apunta a la existencia de contactos con las áreas megalíticas del S de la Península Ibérica, en concreto con el N del Alentejo.

Otra representación de un ídolo con collar la podemos observar en el petroglifo Laxe das Ferraduras, del cual volveremos a hablar posteriormente.

Otro grupo de representaciones que vamos a tratar a continuación es el de los ídolos cilindro, de los que hasta el momento sólo se ha encontrado una escultura en Galicia. El posible ídolo de A Caeira es una pieza hallada fuera de su contexto original y que se conserva en el Museo de Pontevedra. Buenaventura Aparicio Casado realizó unas fotografías publicadas en el número de noviembre de 1985 de Pontevedra Arqueológica

Reconstrucción del ídolo de A Caeira (IA).

El ídolo de A Caeira es un cilindro de cuarcita de 11,7 cm de longitud y 4 cm de diámetro que pesa 350 g. Está totalmente pulido y carece de decoración salvo en las bases, en una de las cuales se ha perforado un círculo y en la otra seis. En ausencia de hallazgos de este tipo en Galicia, no es posible establecer si este ídolo está relacionado con los betilos megalíticos o con los ídolos calcolíticos de Extremadura y O de Andalucía.

Ídolos betilo del dolmen de Alberite (Llanos de Villamartín. Cádiz)

A unos 25 km de A Caeira se encuentran los ya citados petroglifos de Laxe das Ferraduras, donde podemos ver varios ídolos cilindro muy semejantes al de A Caeira.

Los ídolos cilindro aparecen representados en varios petroglifos de Galicia y Portugal, como por ejemplo Darbo, Coto do Rapadoiro, O Ramallal XIII y XIV, Coto das Laxas, Chan da Lagoa III y XIV y Castriño de Conxo.

Petroglifos de Darbo.

Los ídolos oculados constituyen otro grupo iconográfico de gran importancia para el estudio de las sociedades que habitaban la Península Ibérica en el III milenio a.C. Si bien existen representaciones de este tipo en otro puntos del Mediterráneo, es en la Península Ibérica donde aparecen como mayor profusión y protagonismo, especialmente en el SO.

La mayor parte de las piezas halladas en su contexto original lo fueron en poblados, ya que en esta época el esfuerzo que suponía la arquitectura megalítica hizo que disminuyera la construcción de grandes túmulos y que los enterramientos comenzaran a situarse en las proximidades de los asentamientos.

Tipos de ídolos prehistóricos peninsulares. (Basado en Hurtado).

Para las poblaciones peninsulares de comienzos de la Edad del Cobre estos ídolos tenían tanta importancia, que incluso existieron talleres especializados en los que artesanos indígenas aplicaron elementos culturales propios y sus gustos particulares en la realización de estos objetos simbólicos de carácter ritual y votivo. Se cree que estaban relacionados con el culto astral a la Diosa Madre, vinculada a los cultivos y la fertilidad y que fue la divinidad prehistórica más venerada en toda el área mediterránea. Este carácter femenino se aprecia con mayor claridad en algunas piezas en las que aparecen grabados el triángulo vulvar o los pechos.

Ídolos oculados de El Pozuelo (Zalamea la Real. Huelva).

Los ídolos oculados están realizados en piedra caliza y por lo general son cilíndricos y con distintos grosores, aunque también pueden ser planos. Todos guardan semejanza en lo que se refiere a su iconografía esquemática y su estética, aunque dependiendo de la zona se aprecian variaciones locales de estas representaciones.

Ídolo oculado de Torrecera. (Jerez de la Frontera. Cádiz).

Los motivos centrales son siempre los grandes ojos y una líneas infraoculares que son interpretadas como pinturas o tatuajes faciales. 

Tatuajes faciales de indígenas de Nueva Zelanda.

Entre las variaciones locales de esta iconografía podemos citar los “ojos-soles”, en los que alrededor de las pupilas parten líneas rectas que se asemejan a los rayos del sol. En otras variantes aparecen círculos oculares con radios inscritos y cejas, a veces anchas, enmarcadas y rellenas con líneas paralelas. También puede haber líneas incisas en forma de zigzag situadas en la parte superior y que representan el pelo, el cual cae por la parte posterior hasta la mitad de la pieza. Otras líneas en zigzag en los laterales parecen representar algún tipo de manto.

Ídolo del Cerro de las Vacas. (Lebrija. Sevilla).

En Galicia las representaciones de ídolos oculados son muy escasas. En el petroglifo Laxe das Ferraduras, situado en el lugar de Fentáns, parroquia de San Xurxo de Sacos (Cotobade), aparecen representados cuatro ídolos cilindro junto a cinco antropomorfos, una espada, un puñal, al menos sesenta improntas de pezuñas, dos combinaciones circulares, un cruciforme, líneas rectas, lo que pudiera ser un bastón, cuatro cérvidos con flechas o lanzas clavadas en sus lomos y tres cuadrúpedos que están sin completar.  

Como ya apuntamos anteriormente, se cree que estos ídolos representan a “la diosa madreque simboliza la vida, la fertilidad, la fecundidad y las divinidades de ultratumba, y cuyo culto a menudo se asocia a los grabados rupestres de cérvidos.

En 2019 se encontraron quince paneles con pinturas datadas en el III milenio a.C. en una zona de difícil acceso en las estribaciones occidentales de la Serra do Eixe, en el Macizo de Peña Trevinca. Los paneles se localizan en una pared rocosa, en una zona de fuerte pendiente y al lado de una cascada, en la que hay un entrante de 30 m de ancho, 10 m de fondo y 6-7 m de altura que tradicionalmente sirvió de refugio a los pastores y que se denomina Pala de Cabras, en la parroquia de Santa María de Casaio (Carballeda de Valdeorras). Entre los motivos que aparecen representados en las pinturas hay pectiniformes, ramiformes, soliformes y dos grupos de oculados.

Soliformes de Pala de Cabras.

Uno de estos oculados está pintado en color ocre anaranjado y sus medidas son de 23,5 x 18,8 cm. Presenta dos ojos de 2-3 cm por encima de los cuales se encuentran las cejas arqueadas hacia abajo, una línea vertical de 14,6 cm que representa la nariz y dos líneas situadas debajo de los ojos, que en este tipo de representaciones son interpretadas como pinturas o tatuajes faciales. 


Oculados de Pala de Cabras.

Se trata de una iconografía sumamente escasa en Galicia pero muy frecuente en Extremadura, Alentejo y O de Andalucía. Este interesantísimo hallazgo puede ser una evidencia más de remotos contactos entre las comunidades del NO, O y SO de la Península Ibérica. 

Continuando con la descripción de alguno de los principales tipos de idoliformes del O de la Península Ibérica tenemos que hacer mención a los denominados “ídolos placa”. Se trata de un grupo aparte de los anteriores en los que la iconografía predominante son los motivos lineales que forman decoraciones, aunque en algunas ocasiones también pueden aparecer círculos radiales del tipo oculado, las cejas, la nariz y los tatuajes faciales.

Ídolos placa oculados de los Gabrieles (Valverde del Camino).

A diferencia de los ídolos cilíndricos, los ídolos placa están realizados en pizarra, son planos y de tendencia rectangular. En la parte superior suelen tener dos perforaciones que permitían llevarlos colgados del cuello y utilizarlos en ceremonias y rituales vinculados al culto a la divinidad.   

Ídolos placa de los Gabrieles y de Cortijo del Jadramil (Arcos de la Frontera).

Los ídolos placa también podían formar parte del ajuar del difunto y por eso se encuentran con frecuencia en los túmulos megalíticos. 

Ídolos placa. Dólmenes de Juan Ron y Malmón (Alcántara. Cáceres).

A mediados del III milenio a.C. se produjo una mayor jerarquización de la estructura social y los lideres fueron asumiendo paulatinamente un mayor control sobre las comunidades. Esto proceso quedó plasmado también en las iconografía de los ídolos, los cuales comenzaron a ser sustituidos por representaciones esquemáticas del cuerpo humano. Las figuras dejaron de femeninas y pasaron a ser masculinas a medida que aumentaban los enfrentamientos bélicos favorecidos por el desarrollo de la metalurgia y de la consiguiente producción de armas, lo que se tradujo en una aumento del dominio de la élite guerrera.

Uno de estas figuras antropomorfas es el ídolo del Cerro de la Cabeza (Valencina de la concepción. Sevilla), que fue encontrado en un pozo a ocho metros de profundidad en un contexto poblacional correspondiente a una fase precampaniforme, aunque está datado alrededor del 2100 a.C. 

Representa a una figura masculina en posición hierática con los brazos unidos en la cintura y las piernas juntas. Están grabados los ojos, la nariz, las cejas, el tatuaje facial, el pene y en el unas líneas en zigzag que representan el pelo que cae por el reverso hasta la cintura. Esta iconografía ya no se corresponde con la de los ídolos cilindro o los ídolo placa y es posible que no esté representando a una deidad, sino a un adorador o a un fiel devoto. 

También podemos encontrar representaciones de posibles ídolos antropomorfos en dólmenes como el de Eireira o de Afife (Viana do Castelo), datado en el Neolítico o Calcolítico (III-II milenio a.C). En seis de sus ortostatos aparecen decoraciones con grabados, pero sin duda el más interesante es el que hay en la cara interna de la laja que forma la cabecera, la cual está cubierta en su totalidad con la figura de un antropomorfo estilizado que conserva los restos de las manos, con seis trazos cada una.

Dolmen de Eireira (original y reconstrucción mediante IA).

Este tipo de figuras suele ser interpretadas como la representación de divinidades protectoras, tutelares o guardianas de los muertos en su paso al más allá y son frecuentes en los megalitos de Beira Alta, al S del Duero, pero muy poco comunes en Galicia y N de Portugal, donde sólo se conocen las de Os Campiños (Rianxo), Portela do Pau (Melgaço) y Padrão (Porto).


Para terminar, podemos encontrar otra representación antropomorfa de una posible deidad en petroglifos como el de Monte Tetón (Tomiño), datados entre el Calcolítico y la Edad de Bronce.

Reconstrucción del petroglifo de Monte Tetón (IA).

Se trata de una figura humana que con su mano derecha agarra un objeto indeterminado que pudiera ser un arma (flecha, jabalina o azagaya).

Para finalizar este artículo podemos extraer, como conclusión, que desde tiempos remotos las creencias religiosas han inspirado al arte y que el arte también ha inspirado a las creencias religiosas. Los distintos cultos no son tan excluyentes entre si como podríamos llegar a pensar, sino que en realidad caminan en paralelo y se influyen mutuamente configurando un sincretismo que afecta tanto a la propia creencia como a su representación. 


Bibliografía:

Almagro Gorbea, M.J. Los ídolos del Bronce I Hispano.

Álvarez Rojas, A. Ídolo cilindro del Cerro de las Vacas. Trebujena (Cádiz).

Aparicio Casado, B. Sobre el supuesto ídolo calcolítico de A Caeira (Poio-Pontevedra).

Bueno Ramírez, P. Fábregas Valcarce, R. Barciela Garrido, P. Placas, estatuas, ídolos. Representaciones antropomorfas megalíticas en Galicia. A Carballeira (Pontevedra).

Carlos Bellido y Pérez Tudela. Ídolo cilíndrico del Cortijo de la Fuente (Sanlúcar de Barrameda. Cádiz).

Carlos Bellido, A. Ídolo oculado de Los Almendralilllos (Las Cabezas de San Juan. Sevilla).

Fábregas Valcarce, R. Las representaciones de bulto redondo en el megalitismo del Noroeste.

Hurtado Pérez, V. El ídolo del Cerro de las Vacas (Lebrija).

Hurtado Pérez, V. Los ídolos del calcolítico del occidente peninsular.

Tejerizo-García, C. Alonso Toucido, F. Martínez Panizo, L. Hallazgo de un conjunto de pintura esquemática prehistórica en el sitio de Pala de Cabras, en Casaio (Ourense).


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Los dibujos de petroglifos fueron elaborados por el autor mediante tratamiento digital de las fotografías originales, sin intervención física sobre las rocas.

Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor, empleadas únicamente como recurso técnico para la visualización o mejora de las imágenes, sin introducir información no documentada en el registro arqueológic

viernes, 14 de enero de 2022

Dolmen Da Portela o de Santa Marta y necrópolis medieval

El Dolmen da Portela o Santa Marta es también conocido como Forno dos Mouros y Casa dos Mouros. Se encuentra a 420 m de altitud en el lugar de Portela do Monte, freguesía de Santa Marta, Penafiel (distrito de Porto). Al NO del dolmen el terreno desciende hacia el río Cavalúm, afluente del Sousa (cuenca del Douro). Podemos acceder a este lugar una vez llegamos al  km 33 de la EN 15.

El dolmen da Portela está datado en el 3º milenio a.C. y la primera referencia moderna es la de Simão Rodrigues Ferreira, en un artículo publicado en 1894 en el periódico “O Seculo XIX” de Penafiel. Posteriormente, el 23 de junio 1910, el anta de Santa Marta fue declarada Monumento Nacional.

El dolmen de Santa Marta es un monumento aislado y erigido sobre una pequeña superficie llana, lo que indica que fue concebido como un sepulcro único. Está orientado en dirección NE- SO y presenta una cámara poligonal irregular de 3,3 m de largo, 2,10 m de ancho y una altura aproximada de  2,5 m. La cámara está formada por 7 ortostatos de una altura que va de 1,30 m a 2,60 m, la mayoría de los cuales están imbricados.

Estos ortostatos soportan el peso de una gran laja de forma oblonga y de casi 8 m de circunferencia, cuyas medidas son 3,3 x 2,1 m, con un grosor máximo de 1,25 m. Tanto para la construcción de la cámara como para la del corredor se utilizaron piedras de granito porfiroide extraídas en los alrededores.
 
El corredor es de tamaño medio y su longitud actual es de unos 6 m. La entrada está orientada al E y hoy en día se conservan 10 losas imbricadas con unas dimensiones muy variables que van de 40 cm a  2,5 m de ancho.
Originalmente el megalito estaba cubierto por un túmulo de tierra de grandes dimensiones, lo que podemos deducir del hecho de que la parte que se conserva en la actualidad tiene cerca de 27 m de diámetro.

A pocos metros del dolmen nos encontramos con una necrópolis medieval, que forma parte de los más de 200 cementerios que aún se conservan en el área comprendida entre los ríos Miño y  Duero.  

La necrópolis rupestre de Santa Marta fue una de las primeras documentadas en Portugal. Actualmente se conservan tres sepulturas en un estado de conservación regular y una cuarta deteriorada, todas ellas orientadas al NO-SE. 

La que se encuentra en mejor estado está labrada en un afloramiento granítico cerca de un muro que durante varios años la cubría parcialmente. Se trata de una sepultura antropomórfica con cabecera en arco ligeramente abierto y con la cabeza y cuerpo situados en el mismo nivel. Los hombros y la zona de los pies son redondeados y presenta un reborde especialmente visible en la zona de la cabecera. 
La segunda de las sepulturas es ovalada y tiene un reborde en el lateral derecho. La tercera muestra un antropomorfismo incipiente, con apenas el hombro izquierdo esbozados.
Las primeras referencias a la necrópolis medieval de Portela de Santa Marta son de Simão Rodrigues Ferreira y las encontramos en los “Apontamentos para a história topographica de Penafiel” publicados en 1864.

En la zona comprendida entre el río Miño y el Duero, desde el siglo VIII se empezaron a excavar tumbas en la roca, en las que se aprecia un antropomorfismo incipiente que fue evolucionando hasta alcanzar el contorno antropomórfico perfecto en la primera mitad del siglo IX.

La necrópolis de Santa Marta está datada entre los siglos IX y X y probablemente se deba a un núcleo familiar aislado que vivía en la zona. El contexto histórico corresponde a un período de desestructuración de las poblaciones tardo-romanas, que dejaron paso a pequeñas poblaciones dispersas y marginales que sobrevivían de la agricultura y la ganadería y que llegaron incluso a habitar en grutas. 

El territorio se estructuró en obispados y monasterios que se establecieron, sobre todo desde el siglo X, en los territorios de la desembocadura de los ríos Miño, Limia y Tâmega, así como en las sierras de Larouco, Marão y Vilarinho.  En época medieval, estas zonas entre los obispados de Ourense, Braga y Porto eran paso obligado para las tropas cristianas, árabes y también para las incursiones normandas.

 

Bibliografía

Mário Jorge Barroca. Sepulturas escavadas na rocha de Entre Douro e Minho.

António JM da Cunha Leal. Megalitismo en el municipio de Penafiel.

Carmne García Merino. El poblamiento rural en el valle del Duero durante el bajo imperio.

José de Leite Vasconcellos. Noticias archeológicas de Penafiel. O Arquólogo Português.

Maria José Mendes da Costa Ferreira dos Santos. A Terra de Penafiel na Idade Média.

Vítor Oliveira Jorge. Megalitismo de Entre Douro e e Minho e de Tras Os Montes (Norte de Portugal): Conhecimentos actuais e linhas de pesquisa a desenvolver.

Vítor Oliveira Jorge. Megalitismo do Norte de Portugal. O distrito do Porto.

Vítor Oliveira Jorge. Tres dólmenes del distrito de Porto.

Vítor Oliveira Jorge. Megalitismo do Norte de Portugal. O distrito do Porto.

Jorge L. Quiroga y Mónica R. Lovelle. Un modelo de análisis del poblamiento rural en el valle del Duero (siglos VII-X) a partir de un espacio macro-regional: Las Tierras Galaico-Portuguesas.

Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.


martes, 31 de agosto de 2021

Mámoa de Lamas o de Leira das Mamas

La mámoa de Leiras se encuentra en la parroquia de Lamas a unos 5 km al S de Braga, en un cerro muy visible en el valle del río Veiga, afluente de la margen izquierda del río Este.

La mámoa fue localizada de manera accidental en 1993 por una pala excavadora que trabajaba en la construcción de una urbanización y que provocó graves daños en el área central de la estructura megalítica. El Instituto Portugués del Patrimonio Arquitectónico (IPPAR), bajo la dirección de Orlando Castro Ferreira de Sousa, realizó una intervención arqueológica en la que sólo dos de los ortostatos permanecieron in situ y el resto de tuvieron que ser movidos y posteriormente reposicionados.
De julio a octubre de 1997 y en 1999, se realizaron excavaciones en el túmulo y la cámara dirigidas por Eduardo Jorge Lopes da Silva, profesor de la Universidad Portucalense, con patrocinio de la Cámara Municipal de Braga. Estos trabajos sirvieron de base para que en el año 2000 se procediera a la reconstrucción del monumento y saneamiento del entorno por iniciativa de la Junta de Freguesía de Lamas, propietaria del terreno, en colaboración con el Museu Regional de Arqueología Dom Diogo de Sousa de Braga.
La mámoa de Lamas está datada en el Neolítico Medio/Final (finales del V milenio a.C hasta finales del IV milenio a.C). La cámara funeraria tiene un corredor corto cuya entrada está orientada al SE. El piso original estaba formado por piedras de esquisto unidas por un sedimento de color amarillento. Se encontraron evidencias de la existencia de un contrafuerte al O de la cámara.

Dos ortostatos de la cámara presentaban restos de pintura de color blanca y ocre con motivos reticulados y el primer pilar presenta un relieve en la parte superior y huellas de pulido (Silva 2003).
El túmulo original medía unos 34 m de diámetro y estaba formado por tierra compactada de color oscuro con presencia de carbones dispersos. El túmulo carecía de coraza protectora. Las excavaciones muestran la presencia de abundantes piedras y bloques que parecen revelar la existencia de un atrio que se localizaría al E del corredor y que fue clausurado.
Durante los trabajos de excavación se recuperaron gran cantidad de restos líticos y cerámicos, que se conservan en el Museu Regional de Arqueología Dom Diogo de Sousa de Braga. Entre los primeros destacan fragmentos de vasos de cerámica de tamaño pequeño y mediano de forma globular o subcilíndrica y bases convexas, decorados con estrías verticales. 
También aparecieron restos muy posteriores de cerámica bracarense datados en el siglo I-II d.C así como de cerámica romana. Entre los restos líticos hay cerca de cuarenta puntas de flecha, una alabarda de sílex, azuelas, hachas de piedra pulida, microlitos de sílex, un pulidor, un percutor de cuarzo y gubias.

 

Bibliografía:

Eduardo Jorge Lopes da Silva. Novos datos sobre o Megalitismo do Norte de Portugal.

Ana MS Bettencourt. Mamoa de Leira das Mamas, Lamas, Braga. Universidad de Minho.

Junta de Freguesía de Lamas. Mamoa de Lamas.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

domingo, 13 de junio de 2021

Anta da Pedra da Orca do Río Torto

El Anta da Pedra da Orca es también conocida como Anta do Rio Torto, Aljão o Penedo dos Mouros y se encuentra en el valle del río Mondego, que nace a 1.425 m de altitud en la Serra da Estrela.

La Pedra da Orca se sitúa en el límite de las freguesías de Rio Torto y Lagarinhos, ayuntamiento de Gouveia, distrito de Guarda. El acceso se realiza en el Km 103 de la EN 17 de Coimbra a Celorico, desde donde parte un camino rural de tierra que conduce directamente hasta el monumento.

El Anta da Pedra da Orca es un sepulcro megalítico erigido en el Neolítico que posee una cámara de 3,5 m de diámetro de planta poligonal subtrapezoidal, formada por siete ortostatos casi trapezoidales de 2,5 m de altura e inclinados todos hacia el centro, a excepción de la piedra de la cabecera que se erige recta. 

La losa que cubre la cámara mide 3,20 m de largo.

En una de las losas de la cámara pueden apreciarse lo que parecen ser restos de pintura de color rojizo.

El sepulcro tiene un corredor corto cuya entrada se orienta hacia el E, y que está formado por cuatro losas rectangulares. No se conserva ningún vestigio del túmulo que cubría toda la estructura.

La primera descripción de este monumento de la que tenemos constancia se debe a Martins Sarmiento durante su expedición científica realizada por la Serra da Estrela en 1881. En 1895 fue excavada por Maximiliano Apolinário, quién halló 11 puntas de flecha triangulares de sílex y 2 de cuarzo, 3 puntas de flecha trapezoidales de sílex, 2 cuentas de collar, una vasija de barro y fragmentos cerámicos, así como huesos humanos.

El Anta da Pedra da Orca fue clasificado como Inmueble de Interés Público en 1951 y en 2004 se realizaron nuevos trabajos de excavación, conservación y puesta en valor.

 

Bibliografía:

Francisco Martins Sarmento. Expedição científica á Serra da Estrela. Revista de Guimarães nº 100 (1990).

Sistema de Informação para o Patrimonio Arquitectónico. Dolmen da Pedra da Orca.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.