sábado, 25 de abril de 2026

El casco del castro de Lanhoso (Braga): un casco Montefortino en el NO de la Península Ibérica.

 

El castro de Póvoa de Lanhoso (Braga) se localiza en el Monte do Pilar, a 383 m de altitud, en la vertiente septentrional de la Serra do Carvalho. A finales de los años 30 del siglo XX, durante un desmonte realizado cerca del castro, se encontró a unos 5 m de profundidad un casco de bronce junto con fragmentos de cerámica castreña y una fíbula.

Casco de Lanhoso

El casco de Lanhoso es del tipo Montefortino, uno de los más comunes ya que era el que usaban las legiones romanas durante las Guerras Púnicas (siglos III-II a.C.) y hasta mediados del siglo I d. C. Este modelo de casco tuvo su origen en el norte de Italia en el siglo V a.C. y fue de uso frecuente en toda Europa, con una distribución predominantemente mediterránea. En la Península Ibérica han aparecido varias decenas de ejemplares, con una cronología que va del siglo IV al I a.C. Los cascos encontrados han aparecido sobre todo en enterramientos, formando parte del ajuar funerario como elemento de prestigio.

Casco Montefortino: legionario romano y guerrero galaico.

Los distintos subtipos de casco Montefortino se diferencian por la forma del capacete (semiesférica o cónica), el ángulo del guardanuca (inclinado o plano), la decoración (abundante, escasa o nula) y la presencia o no de un botón o espigón en la cresta.

El capacete era la parte principal del casco. Se trataba de una estructura de grosor uniforme que protegía la cabeza y que originalmente era semiesférica, aunque existen variaciones que tienden a formas cónicas. Se fabricaba a partir de una chapa gruesa de bronce, a la que se daba forma mediante martilleado en frío, calentándola varias veces para hacer el material más maleable.

Por debajo del capacete, el casco presenta un borde grueso, generalmente muy decorado, donde se situaban a ambos lados los remaches que sujetaban las carrilleras y el barboquejo, que es la correa que pasa por debajo de la barbilla y mantiene el casco bien ajustado a la cabeza, evitando que se mueva o se caiga.

Las carrilleras son unas placas metálicas situadas a los lados del casco y se fijan mediante una bisagra, que presenta tres o cuatro remaches. Las carrilleras servían para proteger el rostro y los oídos de los golpes laterales, al tiempo que ayudaban a evitar que el casco se desplazara durante el combate.

El guardanuca es la parte que sobresale del capacete por su zona posterior. Puede ser plano o inclinado, y estar decorado o ser liso. En su centro tiene un remache exterior que fija una placa rectangular interior con una anilla a cada lado, que servía como elemento de sujeción del casco a la cabeza.

Por último, el botón o espigón es la protuberancia situada en la parte superior del capacete y puede presentar distintos tamaños y formas (esférico, cilíndrico o cónico), y ser hueco o macizo.

El casco de Lanhoso está datado en la segunda mitad del siglo I a.C. y, cuando fue desenterrado, se encontró entero y en muy buen estado de conservación. Realizado en bronce, presenta un capacete cónico, guardanuca corto e inclinado y un espigón alargado de forma cónica.

Casco de Lanhoso

El casco tiene una altura total de 27,6 cm, de los cuales 5,3 cm corresponden a la longitud del espigón. El diámetro mayor es de 25,4 cm y el menor de 21,3 cm, y su peso es de 1090 g. La diferencia entre ambos diámetros indica que el interior del casco estaba recubierto con cuero, madera u otro material.

El espigón tiene una anilla cerca de su base, a la que se sujetaba una cadena que, por el otro extremo, se unía mediante un remache a las anillas del interior del guardanuca y permitía llevar el casco colgado al hombro. La cadena tiene una longitud de 10,35 cm, un grosor de 0,28 cm y un peso de 120 g.

En cuanto a la decoración, el borde presenta frisos con estrías horizontales y paralelas entre pares de baquetones y dos molduras repujadas. En el frente y el guardanuca confluyen tres frisos estriados horizontales y paralelos entre pares de baquetones, junto con una decoración de triángulos troquelados rellenos de puntos. El espigón presenta en su base tres líneas horizontales paralelas, con la superior enmarcando un reticulado; en su parte media muestra un zigzag formado por una serie de incisiones horizontales paralelas atravesadas por líneas oblicuas; y en la punta presenta una decoración de reticulado.

Este tipo particular de casco Montefortino es característico del noroeste de la Península Ibérica.



Bibliografía

Antonio García y Bellido . El casco de Lanhoso.

Joaquín García-Mauriño Múzquiz. Los cascos de tipo montefortino en la Península Ibérica. Aportacion al estudio del armamento de la IIª edad del hierro.

David Manuel Pérez Maestre. La representación de los cascos romanos de bronce (montefortino y coolus) en los medios audiovisuales.

Magdalena Barril Vicente. Cascos hallados en necrópolis celtibéricas conservados en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.


Las fotografías incluidas en este trabajo han sido realizadas por Francisco Javier Torres Goberna ©.

Parte del material gráfico ha sido generado o tratado mediante herramientas de inteligencia artificial bajo supervisión del autor: en unos casos, para la visualización fiel del registro arqueológico sin adición de información no documentada; en otros, para la recreación hipotética de escenas o personajes basada en los datos disponibles. 


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